La Comensala

Amma

La carta ofrece un menú vegetariano que varía cada día -está en la pizarra de la puerta- y además hay sándwiches y pastelería, jugos y café.

  • Pilar Hurtado

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Regresando de una reunión en la calle Pocuro aproveché de caminar por esa linda zona de Providencia, al lado del parque y mirando las pocas casonas que quedan al llegar a Tobalaba. Llegó la hora de almuerzo y decidí comer algo mientras me ponía al día con algunas tareas. Me senté en este cafecito que llamó mi atención por su buena onda, con pizarra en la vereda y mesitas en el jardín. Sonaba música onda yoga, bien relajada (un par de casas más allá hay un centro de yoga). En el patio, árboles vestidos a croché, mandalas tejidos, quitasoles calipso, mesas y sillas diferentes y pizarras negras pintadas con tizas de colores. La onda es suelta e informal, el ambiente es agradable y los parroquianos parece que vienen con frecuencia. La carta ofrece un menú vegetariano que varía cada día -está en la pizarra de la puerta- y además hay sándwiches y pastelería, jugos y café. Probé el sándwich buda thai, que llegó rápidamente. Es de verduras salteadas con maní y leche de coco; venía hirviendo y era como un plato de comida entre dos tajadas de pan (de molde integral). Otros emparedados de la carta son hamburguesas de lentejas, de porotos negros, de zanahoria y sándwich de pescado falso, o sea tofu con nori. Acompañé con un jugo -hay variedad de combinaciones- de piña con frambuesa y limón, servido en un jarrito y con cuchara para revolver; recién hecho. Venden también helados al paso y la comida se puede llevar. De la pastelería casera, hay una vitrina con lo que va saliendo en el día. Debe haber sido el dueño quien me dijo que me acercara a mirar en la vitrina y me fue explicando cada pastel: queque de té verde, kuchen de nueces, de maracuyá, de frambuesas con chocolate blanco, muffins con linaza, y una tarta de plátano con chocolate que es la que elegí probar, junto a un rico café. La tarta estaba recién hecha y su base era de plátano con frutos secos y avena, y sobre ella un merengue con chocolate que se separaba un poco del resto, seguramente porque lo montaron tibio. Hay opciones veganas en postres y platos. Con un ambiente tan relajado, Amma no es el lugar para venir a apurar a nadie, pero destaco que el servicio no es lento. Hay un ritmo más pausado, pero no me hicieron esperar de más. Está perfecto y tranquilo para venir a trabajar o a leer. Es un café de barrio que fue un agradable hallazgo. Consumo: todo lo descrito $13.640, propina incluida.

NOTA: 6.0 / Pocuro 2964, Providencia. +56 2 2845 7085