Vida Sana

Piedras que sanan

La gemoterapia es un método que promete curar diferentes problemas físicos y emocionales a través de las propiedades de las piedras. Aquí elaboramos algunos consejos para aprovechar al máximo sus beneficios.

  • Francisca Orozco

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¿Verdaderas o no?

Una de las cosas más difíciles a la hora de comprar una de estas piedras es determinar si estas son verdaderas, para esto según Gloria Páez, de Navaratna existen algunos tips:

  1. El color: en las gemas naturales este suele ser suave.
  2. El peso: las gemas son más pesadas que el vidrio o el plástico.
  3. Las imperfecciones: las gemas vienen de la naturaleza y tienen diferentes minerales. Por eso, es muy difícil encontrar una gema con el color parejo.
  4. Las burbujas de aire: el plástico y el vidrio suelen tener burbujas de aire en su interior; las gemas no.
  5. El precio: antes de comprar una gema investiga sobre su rango de precio. Por ejemplo, la turmalina, el coral y la turquesa son gemas caras, porque su presencia en el planeta es limitada.

Elegir la piedra correcta

Potenciador del amor

El cuarzo rosado es también conocido como la piedra del amor. Este mineral tiene sus principales yacimientos en Brasil, Sudáfrica y Japón, se encuentra en forma de bloques grandes, la mayor parte del cuarzo en estado natural es opaco y se recomienda usarlo a forma de colgante sobre el corazón por sus beneficios, siempre lo más cerca de la piel.  La gemoterapeuta Piroska Fraile afirma: “El cuarzo rosado a nivel físico fortalece el corazón y el sistema circulatorio. También ayuda a las personas con vértigo y a solucionar problemas de fertilidad”. A nivel emocional el cuarzo rosado es un gran potenciador de la autoestima: “Por eso se dice que ayuda en el amor,  te conecta con tu amor propio y después de eso estas preparado para amar”.  Además el cuarzo es un excelente protector del hogar, se recomienda tenerlo en casa para alejar las malas vibras de quienes llegan.

Paz y autoestima

El Ágata es una piedra de procedencia volcánica, se encontró por primera vez en Sicilia, pero ahora se conocen yacimientos en Brasil, EEUU, Argentina, India y Madagascar. Su apariencia recuerda al interior del tronco de un árbol,  los colores de esta piedra son suaves, generalmente la tiñen para potenciarlos, pero esto le quita sus propiedades curativas. Piroska Fraile, gemoterapeuta explica: “El ágata a nivel físico trabaja a nivel del bazo y el plexo solar, ayuda a superar problemas cardiacos y relaja el sistema nervioso. También alivia el dolor de cabeza,  mandíbula y dientes y contrarresta dolores digestivos”. A nivel emocional el Ágata es un gran aliado para las penas, ya que “mitiga el dolor emocional y brinda alta autoestima” afirma Piroska Fraile.  Para aprovechar al máximo sus beneficios se recomienda usarla como collar a la altura del plexo solar.

Meditación y calma

La Amatista tiene un origen magmático,  se distingue por su color purpura y sus principales yacimientos se encuentran en Australia, Zambia y Brasil. Su nombre tiene un origen griego, amethystos que quiere decir “no borracho” ya que los griegos la consideraban como un antídoto para la embriaguez. Actualmente la gemoterapia reconoce a la amatista como un potente purificador de la sangre, además “reduce los dolores de cabeza y los problemas a la piel”, explica Piroska Fraile, gemoterapeuta.  A nivel emocional la amatista entrega calma, y ayuda a la meditación. Lo ideal es usarla como aros, lo más cerca posible del sexto chakra.

Rejuvenece y controla los celos

La Esmeralda es una piedra difícil de encontrar, su característico color verde la hacen una piedra muy atractiva y cara. Se encuentra principalmente en Colombia, Mozambique y Egipto. Sus propiedades son muy atractivas: “Es maravillosa en la regeneración y el rejuvenecimiento, destruye bacterias y gérmenes”, explica Piroska Fraile. En el área emocional, ayuda a “controlar los celos, favorece la memoria y proyecta el amor”. Para usarla es mejor optar por un collar.

La mejor cura

El Lapislázuli es una roca azul con tonos grises, blancos y dorados que se encuentra principalmente en Alemania, Angola, Canadá y Chile. En Egipto esta piedra era muy preciada, se utilizaba para adornar los escarabajos sagrados, y también se le atribuían poderes medicinales. Actualmente es considerada como una cura para muchas enfermedadse, la gemoterapeuta Piroska Fraile la recomienda para la anemia, epilepsia, enfermedades de la piel, y resfríos. A nivel emocional: “ayuda con la comunicación, pensar racionalmente y libera el estrés”.  Se recomienda usarlo como gargantilla o collar para que tenga conexión con el chacra de la garganta.

Activarlas y programarlas

Es importante que al comprarlas, y luego una vez al mes, se active la piedra, esto se puede hacer de diferentes maneras, Gloria Páez, gemoterapeuta de Navaratna  recomienda elegir una de las siguientes:

  1. Luna llena: Escoger los dos días en que la Luna está llena en un mayor porcentaje. Esos dos días, deja la gema en el exterior, siempre bajo un techo para que tome 12 horas de Sol, 12 horas de Luna, 12 horas de Sol y 12 horas de Luna. El Sol no le debe llegar directamente, ya que hay gemas que pierden su color. El segundo día debes retirar la gema antes de que salga el Sol nuevamente, ya que el Sol las descarga y la Luna las carga.
  2. Eventos atmosféricos: en los días de tormenta, nevada o lluvias torrenciales, déjalas en el exterior.
  3. Temperatura: coloca la gema en el congelador durante 48 horas.

Luego de activarlas, se pueden programar para transmitirle a la gema un uso diferente al que ella tiene por su programación original. Gloria Paez explica que: “Para ello, puedes ponerla en tu tercer ojo y transmitirle ese propósito específico. Por ejemplo: Te programo para que mi proyecto sea exitoso. Puedes reforzar esta programación durante siete días, diciendo ‘Este es mi cristal para’…”

Mantenerlas limpias

Al usar las piedras con fines terapéuticos es importante considerar que estas se ensucian al absorber energías negativas, por eso es conveniente limpiarlas diariamenteGloria Páez, gemoterapeuta de Navaratna entrega los siguientes tips:

  1. Un método muy sencillo es poner la gema bajo la llave de agua fría durante aproximadamente un minuto, imaginando que es luz que las limpia. Lo que sí debes evitar este método en gemas porosas como la turmalina, ya que el agua las desintegra.
  2. Similar al método anterior es poner las piedras en un pocillo con infusión de salvia.
  3. Poner las gemas dentro de un pocillo que se ubique sobre sal gruesa seca o en una lámpara de sal. Es mejor evitar los baños de agua con sal porque corroe las gemas
  4. Quemar palo santo o algún incienso de limpieza como el de copal y dejar que el humo bañe a la gema.
  5. Las velas son bastante efectivas, pero se debe poner la gema a cierta distancia de la llama para que no se queme.

En caso de que se quiera hacer una limpieza aún más profunda se puede utilizar alguno de estos métodos por un tiempo de una a doce horas según el nivel de carga.

  1. Colocar las joyas en una drusa de amatista, puesto que la amatista es una gema transmutadora que no necesita limpieza y que limpia otras piedras.
  2. Dejarlas en un pocillo con arroz integral crudo. Considera que es muy importante cambiar el arroz todos los días y no reutilizarlo para cocinar.
  3. Enterrarla en la tierra en el jardín