Belleza

‘Microblading’, cejas hechas ‘a mano’

Es una práctica para definir las cejas que está causando furor en el mundo. Consiste en hacer microcortes superficiales en la piel para introducir tinta semipermanente, imitando pelos. Lo probamos para comprobar si se vería tan natural como se esperaba.

  • Florencia Gioia

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Fotos: Alejandra González

Depilación definitiva, delineado permanente, manicure en gel de larga duración… los tratamientos cosméticos o corporales que se realizan con demasiada frecuencia dan un poco de flojera. Y la industria ha reaccionado para extender los períodos de retoque entre cada sesión. Dar importancia a las cejas es una tendencia en alza desde hace varias temporadas y los productos para definirlas ya son parte de la mayoría de los cosmetiqueros. La mayoría lo hace para darles un buen ‘marco’ a los ojos, y a veces también para corregir un error de depilación juvenil que cambió la forma natural de sus cejas para siempre. Pero no todas saben qué y cuánto marcar, o sí saben pero no pueden o no quieren hacerlo a diario. El microblading es una opción para estas personas.

El procedimiento consiste en hacer pequeños cortes en la epidermis con un bisturí y tinta. Similar a la micropigmentación o delineado permanente (ver más abajo), lo que se hace es tatuar de manera semidefinitiva los pequeños pelitos de las cejas para dar más uniformidad. “(Una vez terminado) la duración es variable y dependerá de si se tiene una piel muy oleosa o se realiza ejercicio con sudoración excesiva. Quienes tienen la piel más seca y son más pasivos seguramente tendrán una mayor duración del efecto porque el recambio de la piel será más lento”, afirma Bea Palma, make up artist y a punto de certificarse en microblading por la Academia PhiBrows. La diferencia es que el microblading se realiza en una capa más superficial, es sin máquinas (el profesional realiza el dibujo a mano alzada) y cada vello se ‘tatúa’ de manera lo más natural posible. Para quienes hemos probado pinceles, sombras y un sinfín de productos para rellenar (o delinear) las cejas es una solución a largo plazo que entusiasma.

Fundamental: informarse

Es básico investigar acerca del lugar donde realizan el procedimiento. Esta técnica se rige por la ley de tatuajes y otras similares, y en el caso del microblading, al introducir una sustancia pigmentada en la piel se debe tener mucho cuidado con los candidatos a realizárselo, además de la certificación de quien lo ejecuta. En nuestro país dos referentes de la técnica son Microblading Chile y Microblading Pro Studio de Alta Estética. “Las personas con alergia a los componentes de la tinta, cicatrización anormal o patológica, o aquellos que no deseen procedimientos con resultados a largo plazo no debieran exponerse a este tratamiento”, afirma la doctora Stefanía Toso, especialista en dermatología de Clínica La Parva. “Tampoco personas con enfermedades infecciosas en la piel, inmunodeprimidos, diabéticos o usuarios de corticoides en forma crónica. Cuando se trabaja en cara hay que ser muy cuidadoso con las medidas de higiene y usar materiales estériles, ya que una infección facial puede tener graves consecuencias”, afirma. En cuanto a los cuidados pre y pos, la doctora aconseja que la piel debe estar limpia y no debe ser rasurada previo al procedimiento porque puede aumentar el riesgo de infecciones. Inmediatamente pos, se recomienda evitar usar maquillaje y realizar ejercicio vigoroso. Luego se debe limpiar el cutis a diario con soluciones no irritantes.

Lo hice y no duele (casi) nada

Una de las pocas personas que se están certificando por la Academia PhiBrows (Serbia), que realiza el microblading en Chile, es la maquilladora y arquitecta Bea Palma (@beapalma, contacto@beapalma.cl). Esta técnica le da la posibilidad de trabajar con personas que buscan una mejora estética, pero también hay casos de quienes por distintos motivos médicos han perdido pelo (en cejas y la cabeza) y encuentran en el microblading una forma de recuperar su autoestima.

Lo primero antes de empezar es el mapeo de cejas, que es un estudio de las proporciones áureas de cada persona (es una medida matemática exacta en la que al medir un rostro, la distancia entre las orejas es exactamente el doble del espacio que separa una de sus pupilas de la otra, mientras que la distancia que hay de sus ojos a su boca equivale a una tercera parte de la que separa su barbilla de la línea donde comienza el cabello, arriba de la frente), donde se mide con un compás especial y se dibuja con un lápiz lo que debiera ser la ceja ideal junto con los límites donde trabajará cada pelito. Así se determina la forma ideal de las cejas en cuanto a ubicación y grosor. “El cliente viene con una idea de lo que quiere hacer, y luego de medir y mapear sus cejas le muestro lo que considero sería un diseño ideal. Hay personas que han sido adictas a la pinza, otras que tienen alopecia. Algunas que a causa de desórdenes hormonales o por una quimioterapia han perdido pelo. En otros casos, accidentes y cicatrices han impedido que les crezca la ceja nuevamente. Y otras que simplemente han tomado más conciencia de la importancia que dan las cejas al marco del rostro y quieren reforzar estéticamente esta zona”, afirma Bea.

Mis cejas son bastante tupidas pero con algunos vacíos que decidimos llenar de manera muy sutil. Me recosté en la camilla, Bea dibujó mis cejas y acordamos lo que sería el diseño final. Luego de desinfectar la zona con alcohol, bisturí en mano comenzó con los pequeños cortes, que se sienten como rasguños que duran un segundo. No duele, solo molesta y si bien no usamos anestesia en la primera pasada porque la idea era tener la piel al natural para poder trabajarla sin productos ni inmovilidad, hay personas que no son muy tolerantes al dolor y piden la aplicación de la anestesia tópica previa al procedimiento. Luego se limpia bien con gasa estéril y agua bidestilada y se aplica una capa de anestesia tópica, para poder retocar y tatuar nuevos trazos en caso de que fuera necesario. En este segundo procedimiento de verdad no sentí nada. Primero una ceja y luego la otra hasta rellenarla toda con tinta -al cabo de tres o cuatro días baja la intensidad del tono en un cuarenta por ciento aproximadamente-. Al finalizar retiró los restos de tinta, limpió bien con una gasa y agua bidestilada y me aplicó una crema para hidratar y curar la zona. Esta crema se debe usar cada dos horas por los dos días siguientes, luego de lavar con agua y jabón neutro, y contiene vaselina, extracto de miel, polen, manteca de cacao y karité, aceite de caléndula y de lavanda, entre otros ingredientes.

No tuve hinchazón, ni sangrado ni nada terrible de lo que alguien podría imaginar. El procedimiento completo tomó cerca de dos horas y el resultado es un par de cejas definidas, que en mi caso dan la sensación de juventud, ojos más abiertos y una cara más armónica; el cambio es muy notorio considerando la sutil intervención y se ve realmente natural.

Delineado permanente y microblading

En la micropigmentación se aplica tinta a través de un dermógrafo eléctrico (una máquina parecida a la que se usa para tatuar), que realiza varias perforaciones penetrando la piel con la tinta para definir cejas, labios y párpados, similar a un tatuaje. El microblading es una técnica manual con bisturí, en que la tinta solo llega hasta la epidermis, la capa más superficial de la piel.

No es para todos

Quien quiera realizarse el microblading debe tomar en cuenta algunas restricciones:

  • No haber realizado tratamientos de bótox recientemente (una o dos semanas previas)
  • No apto para embarazadas o con lactancia exclusiva (por el componente de la anestesia)
  • No deben realizárselo personas con desórdenes hormonales o con antecedentes de epilepsia.
  • Quienes estén con tratamiento anticoagulante deben abstenerse, igual que quienes desarrollen alguna alergia conocida a los anestésicos.