Columnas

Cuello marinero

Durante la Segunda Guerra Mundial los cuellos marineros definen las diversas vestimentas patrióticas adoptadas por las mujeres de los países aliados.

  • Pía Montalva

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Tipo de cuello compuesto por dos piezas triangulares que se extienden simétricamente, desde el centro de un escote en V hasta los hombros y rematan en un rectángulo, de tamaño variable, cuyo propósito es cubrir la parte alta de la espalda. El cuello marinero es confeccionado a partir de dos capas de tela y decorado con una o varias hileras de cordoncillo. Ocasionalmente incorpora motivos bordados en las esquinas (anclas, timones, estrellas) y un lazo anudado en el frente.

ORIGEN

En el origen del cuello marinero confluyen, por una parte, la introducción de los escotes en punta, a fines del gótico, que atraen la atención hacia esa zona del cuerpo, y, por otra, la emergencia de una nueva silueta en la Italia renacentista que privilegia las líneas horizontales. Alrededor de 1480 los hombres acostumbran realzar sus hombros vistiendo un voluminoso jubón cuyas solapas rectas se prolongan hacia atrás para formar un gran cuello cuadrado. Este último se corta utilizando el mismo material del forro (piel o terciopelo). La blusa con cuello marinero data de fines del siglo XVIII. Es introducida como parte del uniforme, en aquellas escuelas inglesas cuyos estudiantes desean inscribirse en la marina. En 1846, con motivo de un crucero por las islas del Canal, la reina Victoria encarga una versión del traje de marinero empleado en la Royal British Navy para su pequeño hijo Alberto Eduardo, de cuatro años. El retrato del niño luciendo dicho atuendo, pintado en la misma época, favorece la popularización del conjunto. Para 1880 se ha transformado en ropa obligada de niños y niñas. Los pantalones, cortos o largos, según la edad, son reemplazados por una falda en el caso de las mujeres.

TENDENCIA

  El cuello marinero ingresa a la indumentaria femenina alrededor de 1890.  Asociado a las prácticas deportivas y actividades al aire libre (gimnasia, tenis, golf, baños de mar) deviene en un elemento fundamental de la blusa que acompaña los diversos atavíos diseñados con ese objeto. Al comienzo se trata de una pieza independiente que se inserta o abotona en el borde del escote. En la década del 20 se pone de moda incrementando el atractivo de los livianos vestidos de mañana, de talle largo, que las elegantes llevan durante sus vacaciones en el borde costero.