Entrevistas

Camila Cerda, ilustraciones de exportación

Hace cuatro años esta diseñadora chilena se fue a estudiar a Milán la carrera Design for the Fashion System, donde se especializó en diseño de estampados. Hoy sus creaciones recorren el mundo a través de prendas de marcas como Zara y Topshop, y aunque no descarta volver a nuestro país, todavía le queda mucha energía para seguir viajando, dice.

  • Alejandra Villalobos

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Fotos: gentileza Camila Cerda

Desde que Camila (30 años) era pequeña le gustaba dibujar. A medida que fue creciendo, ese interés se fue convirtiendo en una pasión que se potenció con el boom de la animación japonesa. “Generalmente a todos los que nos gusta el animé comenzamos a practicar mucho, a dibujar nuestros personajes favoritos. Así comencé yo, en ese estilo, y desde ahí fui perfeccionando más mi técnica”, dice. Estudió diseño en la Pontificia Universidad Católica y fue durante esos años cuando comenzó a desarrollarse el gusto por la moda y el diseño de estampados. “Siempre me gustó la moda, la ropa, pero quizás como a la mayoría de las mujeres. El interés aumentó cuando tuve unos ramos más sociológicos en torno a la moda”, cuenta. Y agrega: “Me llamó la atención cómo uno con la ropa construye una identidad, cómo uno trata de reflejar lo que es a través de cómo se viste, de cómo se peina. Esa importancia que tiene la moda a nivel comunicacional me cautivó mucho. Y además por una cosa netamente estética y visual, porque me encantan los colores, las telas, los estampados”.

En esa época, además, hizo una práctica en una empresa chiquitita de estampados y conoció por primera vez ese mundo. Cuando terminó la universidad decidió irse a estudiar al Politécnico de Milán la carrera de Design for the Fashion System, en 2013. Fue ahí donde sus estampados comenzaron a abrirse paso en el mundo de la moda. “Hice una práctica en la ciudad de Como, cerca de Milán, en una empresa de estampados que trabaja con muchas marcas importantes, como Topshop, Zara y todo el grupo Inditex, que es enorme”, cuenta. Ahí sus diseños comenzaron a comercializarse en prendas de estas marcas por todo el mundo. Hoy sigue trabajando con esta empresa pero de manera freelance mientras trabaja en su tesis.

¿Cómo ha sido ver que tus estampados han llegado tan lejos? Es superemocionante. Cuando me pongo a pensar que todo comenzó en mi escritorio, no lo puedo creer. O sea, desde que una marca como Zara compre el estampado, luego que vaya en sus telas, se reproduzca miles de veces y luego se reparta por todo el mundo, es un proceso superlargo y muy emocionante.

¿Alguna vez imaginaste que ibas a llegar tan lejos? En el fondo, todo esto yo lo he ido buscando. Estudié en Chile, pero yo sabía que allá la industria de moda es superchica; por ejemplo, este tipo de empresas donde yo trabajo no existen, o por lo menos no a ese nivel. Entonces, obviamente, yo sentía que para aprender más cosas tenía que salir. Es un camino que he ido recorriendo, que no ha sido fácil, pero sí superentretenido. Ya el hecho de vivir en otro país te hace abrir la mente, tanto en lo personal como profesionalmente; a uno se le abren más puertas y se van ocurriendo más ideas.

¿Cómo son las ilustraciones que haces? Yo trabajo con acuarela, esa es mi técnica. Generalmente hago flores, porque es el estampado más comercial, pero también he hecho ‘conversational prints’, que son estampados con elementos, por ejemplo, una blusa con sirenas, varitas o distintos elementos.

¿Y cómo armas el estampado? Los estampados están compuestos de una unidad que se repite, entonces yo hago un diseño en tamaño ‘normal’ (como en una hoja tamaño carta) que luego se repite. Por ejemplo, en el estampado hay diez flores distintas, yo trabajo cada una de manera individual y después la escaneo, y con una tabla de dibujo la arreglo, la diagramo y la organizo para finalmente armar una composición en el computador.

¿Cómo es el proceso de comercialización? Ellos me piden un estampado, generalmente inspirado en alguna colección, y me envían una referencia. A partir de eso yo desarrollo un trabajo que a veces corregimos, le quitamos o le agregamos algo. Y luego, a grandes rasgos, la empresa para la que yo trabajo hace distintas pruebas de color para un mismo diseño y se lo presentan a la marca interesada. Si la aprueban, la empresa le envía un trozo de género con el estampado para que confeccionen una prenda. Si les gusta hacen el pedido -que deben ser muchísimos metros- y luego la envían a donde ellos quieran confeccionar la ropa. Y finalmente se distribuye.

¿Siempre han sido encargos? Hay distintos ‘modus operandi’; hay veces en que los estudios de diseño o las empresas les ofrecen a las marcas un diseño, o hay veces que ellos piden uno en especial. En mi caso, han sido encargos, cosas que ellos me han pedido; obviamente todo eso me ha servido mucho para practicar, para conocer el mundo de los estampados, los colores, las formas, etc. Pero en el futuro obviamente me gustaría crear y ofrecer mis propios estampados y hacer una colección de moda con ellos.

¿Siempre te gustaría estar ligada a la moda? Sí, es que desde que me estoy dedicando a esto me he dado cuenta de que es lo que más me gusta, entonces quiero enfocarme siempre en la ilustración de moda o para la moda. Me gusta la idea de que uno se pueda vestir con los dibujos, estampados o ilustraciones, más que queden enmarcados.

Si tuvieras la posibilidad de estampar lo que tú quieras ¿Qué sería? Me gustan mucho las ilustraciones de moda. Me encantaría hacer camisetas con mis ilustraciones, o un estampado que incluya figurines o retratos, sería algo más único, más especial.

¿Cómo ves a Chile en cuanto a moda en comparación con Europa? En enero fui a Chile y me llamó la atención la cantidad de marcas que hay, están casi las mismas que acá. Creo que la mayor diferencia está en el mercado del lujo. Acá es superpotente, puede que me equivoque, pero en Chile me da la impresión de que todavía no está tan desarrollado, aunque supe que llegaron varias tiendas de lujo. Pero acá es superimportante y también muy aspiracional, o sea, hay personas que sueñan con tener una cartera Gucci y están dispuestos a gastar su sueldo si es necesario, porque para ellos es como una inversión. Las personas, sobre todo acá en Italia, que es lo que más me ha tocado ver, valoran mucho la calidad.

¿Y cuáles son tus aspiraciones? Por ahora no son comprarme una cartera Dolce & Gabbana (risas), es poder desarrollar mi propia colección de estampados, y así eventualmente crear mi propia empresa, trabajar con más personas, desarrollar un proyecto propio.

¿Pero te gustaría volver a Chile o pretendes quedarte allá? En este minuto de mi vida todavía tengo energía para seguir viajando. Me encantaría vivir en otro país o ciudad. Pero tampoco descarto Chile, al contrario, me encanta, no es que me esté escapando ni mucho menos, pero siento que todavía quedan tantas cosas por descubrir y conocer que quiero aprovechar esta energía y ganas para hacerlo.