La Comensala

El Cántaro de Oro

No ha cambiado mucho desde la última vez que estuve allí: es un espacio muy amplio, como un gran comedor donde destaca la felpa roja de las sillas que recuerda su pasado como restaurante chino.

  • Pilar Hurtado

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Cuando fuimos a este restaurante estaban arreglando la calle Independencia y nos costó mucho llegar. Teníamos ganas de comer peruano y, dado que recibió a fines del año pasado un premio por su relación precio-calidad, nos pareció una muy buena alternativa. El Cántaro de Oro no ha cambiado mucho desde la última vez que estuve allí: es un espacio muy amplio, como un gran comedor donde destaca la felpa roja de las sillas que recuerda su pasado como restaurante chino. Ese día de verano había varias familias y algunas parejas a la hora de almuerzo. Nosotros nos ubicamos cerca de las ventanas que miran a la calle Independencia y al estacionamiento (glamour no describe el lugar), y fuimos prontamente atendidas por un garzón peruano amable y despierto. Con más de 30 grados de calor, el pisco sour tenía que llegar YA, y así fue; estaba delicioso y heladito. También Inca Kola zero para la chofer designada, junto con pan caliente y salsita de ají. De la amplia carta elegimos varios picoteos: pulpo a la parrilla con papas al mortero, anticuchos de corazón y trío de cebiches. Quisimos pedir choros a la chalaca, pero nos informaron que se habían terminado. El pulpo estaba delicioso, blando, y las papas muy sabrosas. Los anticuchos de corazón de vacuno, servidos sobre papas doradas y con sarsa criolla (cebolla morada y limón), fueron lo mejor de las entradas, bien sazonados. Los cebiches nos parecieron más sosos, faltaba acidez y sazón, aunque el punto de cocción de los calamares estaba muy bien, y el pescado, fresco. Como fondo probamos un plato estrella del chef del lugar, Óscar Gómez: el cochinito con costra muy crujiente sobre pastelera de choclo. Este plato no está en la carta, pero lo hacen a pedido cuando tienen la materia prima, y justo lo tenían. Es maravilloso, la carne se corta con tenedor y la costra es como una galleta delgadita, ¡sublime! Lo sirvieron con un trocito de pera que contenía una especie de pebre de frutillas con pimiento. Todo llegó a la mesa a tiempo y fuimos muy bien atendidas, y los precios son más que competitivos. El chef, además, estaba ahí viendo que todo funcionara bien, ¿qué más se puede pedir? Consumo: $13.450 (pisco sour + pulpo + anticuchos)

NOTA: 6.4 / Independencia 1852, Independencia. +56 2 27377773