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¿Un matecito?

Beber mate tiene larga tradición en el campo chileno y amplia fama como aliado de la salud: es antioxidante, diurético y buen aporte de aminoácidos, hierro, sodio, potasio y vitaminas A, B1 y B2. Ahora que es verano y se le ve usualmente por la playa, que se pone literalmente en boca de muchos, puede ser buen tiempo para dejarlo entrar en casa y en el cuerpo.

  • Macarena Anrique

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Producción: María Eugenia Ibarra Foto: Rodrigo Cisterna Maquillaje y pelo: Bernardita Silva

Para el verano. El tereré se bebe desde tiempos prehispánicos y es parte de la cultura del pueblo guaraní. Se prepara muy parecido a un mate tradicional, la diferencia es que se toma frío, con hielo y también combinado con jugo. ¿Cómo prepararlo? En lugar de agregar agua tibia se vierte fría, con hielo y algún ingrediente extra para el sabor, por ejemplo, jugo de limón u hojas de menta o cedrón. El endulzante es opcional.

La buena yerba. La yerba mate se obtiene de un arbusto que crece en Paraguay, Brasil y Argentina. Tiene palos y hojas, algunas finas, otras gruesas, también polvo de hojas. La mejor es la que tiene estos ingredientes balanceados, además de tono verde claro con algunos matices amarillos y polvo que se desprende fácil de los dedos.

¿Dónde comprarla en Chile? Hay varias alternativas, pero aquí tres emprendimientos locales: Trawün Yerba Mate ofrece productos sin químicos ni fertilizantes preparados de forma natural y artesanal; Maitei tiene mate helado y lo une al aroma del cedrón, el sabor del limón o las sensaciones de la albahaca, y El Buen Pastor no solo tiene mates y yerba, también accesorios como termos, azucareras y bolsos materos, todos productos argentinos, con terminación chilena y artesanal.

El mate se cura. El pueblo quechua llama mati a los recipientes hechos de un tipo de calabaza, el mismo que desde hace siglos se emplea para preparar y beber mate. Ese es solo un tipo de mate, los hay de diferentes materiales y casi siempre son obra de artesanos.

Para evitar que se rompan o quiebren es importante curarlos. Cuando el mate es de madera se unta con aceite y luego se le pone adentro yerba mate húmeda por todo un día, entonces se lava y queda listo para usar. El de calabaza también necesita cerca de 24 horas con yerba mate húmeda, pero en este caso se hace con agua tibia y, al otro día, con una cuchara se raspa el interior para retirar los tejidos blandos que se hayan desprendido; es importante, además, dejarlo secar muy bien. Los mates de greda se curan para tapar los poros y lograr que el recipiente se haga resistente a los líquidos; se hace rellenándolos con un poco de leche hervida con mantequilla, luego se lavan con agua tibia y se secan.

Compartir la bebida. Es una de sus gracias: prepararlo o cebarlo para otros ¿Cómo hacerlo bien? Se llena con yerba tres cuartas partes del recipiente, se cubre con la mano y agita para mezclar dejando la yerba inclinada y un espacio entre esta y un costado del mate, ahí se vierte lentamente agua tibia esperando que sea absorbida. Luego se añade más agua y se sumerge la bombilla.