Entrevistas

La espléndida madurez de Cindy Crawford

Su cuerpo atlético y un lunar legendario junto a la boca la convirtieron en una de las modelos más importantes de los años 80 y 90, esa época en que nació el concepto ‘top model’ para definir a un puñado de mujeres cuyos nombres y rostros eran reconocidos en todos los rincones del planeta. Hoy, a punto de cumplir 51 años, se describe en evolución constante y asegura que “no quería pasar 20 años luciendo como una chica de 20”. La marca Omega, de la cual es embajadora, nos invitó a conocerla.

  • Paula Olmedo, desde Lima, Perú

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Fotos gentileza Omega

En el restaurante El Mercado, uno de los más cotizados en el barrio Miraflores de Lima, hay un almuerzo programado. El lugar es pequeño y los invitados a esta cita son muchos: ejecutivos de Omega (los anfitriones), periodistas de toda Latinoamérica y el equipo de Cindy Crawford. Es inevitable, pero antes de que ella llegue, quienes no la conocen se hacen entre ellos las mismas preguntas. Que cómo se verá de cerca. Si los años se le notan. Si será tan espectacular en persona como se ve en las fotos. Si se habrá operado. Si probará los deliciosos platos que salen de la cocina. Si le molestará que le hablen desconocidos. Si vendrá realmente a almorzar o solo cumplirá con la educada rutina de saludar e irse. Nadie se lo habría reprochado. Cinco minutos más tarde las dudas se terminan. La modelo, vestida con un par de jeans, una blusa muy sencilla y sandalias, entra saludando a todo el mundo con relajo. Se sienta a hablar con desconocidos, bromea, prueba cebiches y los comensales la tienen lo suficientemente cerca como para notar que su cuerpo sigue perfecto, que en persona se ve mucho más delgada que en las fotos y que ya no parece de 25 porque tiene 50, pero sigue siendo sumamente atractiva. A la señal de un miembro de su equipo se para frente a un muro falso brandeado por Omega para recibir por turnos a quienes quieren tomarse una foto con ella (o sea, todos).

Viéndola desde lejos se percibe que este es un trabajo muy serio para ella. Vino hasta aquí para inaugurar la primera boutique Omega de Lima, pero ella sabe que esto implica mucho más que sostener un par de tijeras. Saludar, sonreír, intercambiar algunas palabras y posar para las fotos es algo que hace con profesionalismo y naturalidad, y aunque se lo pidan 200 veces lo hace siempre con la misma expresión amable y, de paso, aparece perfecta en cada imagen. Es el resultado de las más de tres décadas que ha pasado frente a una cámara de fotos. Sabe cuál es su mejor ángulo, cuánto bajar la barbilla, hacia qué lado inclinar la cabeza. Sabe cómo ser Cindy Crawford y también sabe que eso es lo que se espera de ella.

Hace un rato te vi con toda calma frente a una fila de gente que quería tomarse una foto contigo. ¿Dirías que la paciencia es una de tus características? Es divertido porque no creo que la gente que me rodea, mi familia por ejemplo, diría que soy paciente. Pero yo lo entiendo como parte de mi trabajo y también pienso que mientras más tiempo llevo en esto y mayor me pongo, más agradecida me siento de estar en esta situación en que la gente quiere tomarse una foto conmigo. La gente se acerca con buena energía, la mayoría me dice ‘oh, qué increíble, soy fan tuyo, ¿puedo sacarme una foto contigo?’. Además, todo el mundo anda hoy con una cámara, cada cual tiene la suya en su teléfono, así es que siempre estoy haciéndome una selfie con alguien. No es mi tipo de foto favorita pero es la forma en que la gente lo hace hoy y yo sigo la corriente.

¿No te molesta que te aborden en la calle? No, en general la gente es muy educada al pedirlo. Solamente digo que no si realmente no tengo tiempo o si me siento desprotegida de alguna manera. Una vez alguien me pidió una foto en un baño… Ahí dije no, yo no hago fotos en los baños, vamos afuera si quieres.

Antes de dedicarte al modelaje estudiaste ingeniería, ¿qué pasó con esa vocación? Así es, fue justo después del high school. Yo era muy buena estudiante. Las matemáticas y las ciencias se me daban fácil. Cuando fui a la universidad no estaba tan interesada en la ingeniería, sino en obtener una beca para estudiar de forma gratuita. Así que dije bien, voy a estudiar esto y una vez adentro voy a pensar lo que realmente quiero hacer. Al mismo tiempo empecé en el modelaje y tuve que elegir, dejé los estudios después del primer semestre. La única vez en que realmente he pensado en eso fue cuando mis amigas se graduaron y pensé cómo habría sido si me hubiese quedado estudiando. Sin embargo, me di cuenta de que no tienes por qué dejar de aprender aun cuando dejes la educación formal. De hecho, hace un par de semanas tomé un curso de negocios por tres días y me encantó volver a ser estudiante.

¿Por qué tomaste ese curso? Porque me ha ido muy bien ganando dinero, pero necesitaba aprender cómo hacer dinero a partir del dinero. Y también sentí la necesidad de entender mejor el mundo financiero. Tengo un gerente de finanzas y a veces siento que le digo ‘Ok, hagamos lo que tú dices’, pero quería aprender a hablar mejor su lenguaje.

¿Qué te ves haciendo en los próximos 10 o 20 años? Uf, nunca pienso tan a largo plazo. En mi casa mis hijos siempre bromean y dicen: ‘Ok, la mamá se va a retirar de nuevo’, y se ríen porque parece que ya lo he dicho muchas veces. Lo que pasa en realidad es que tengo la voluntad de cambiar. No me imagino haciendo siempre lo mismo que hacía a los 25, siempre estoy evolucionando. Se me ocurrió hacer un libro, lo cual toma tiempo, luego había que promoverlo, y eso también exige dedicación. Nunca pensé que mi línea de cuidado de piel iba a estar en el mercado por 15 años, mi línea de muebles por una década, o que mi relación con Omega iba a durar por más de 20 años. Yo lo disfruto, y creo que mientras sea así puedo continuar haciendo todo esto.

Tu trabajo como embajadora de Omega, ¿fue parte de un plan para cuando dejaras de modelar o simplemente surgió? La primera empresa para la que fui embajadora fue Revlon. Trabajé con ellos por 15 años, y no mucho tiempo después firmé contrato con Omega. Me di cuenta de que disfruto tener relaciones laborales a largo plazo. Lo veo como un matrimonio. No me gusta tener ‘citas’ con distintas compañías. Invertir en una marca y viceversa, sobre todo cuando compartes los mismos valores; ese es el tipo de trabajo que me gusta. Con Omega empezamos haciendo solamente los avisos publicitarios. Luego me invitaron a un evento, resultó bien, y bueno, cada vez que mi contrato va a expirar decimos Ok, tres años más (ríe). Como te digo, al principio era solo posar para una foto y hoy hago cosas como viajar a Trujillo y aprender acerca de lo que hace Orbis. Fue increíble además compartir esa experiencia con mi hija… (N de la R: se refiere a la iniciativa de Omega que reúne a un equipo de oftalmólogos de primera línea y los llevan a localidades de escasos recursos para hacer intervenciones quirúrgicas de esta especialidad, con la más alta tecnología y sin costo para los pacientes. El video de la experiencia de Cindy Crawford se puede ver en YouTube). Entonces ellos me dejaron crecer haciendo este tipo de cosas, su interés nunca fue mantenerme en la imagen de la modelo Victoria’s Secret, y yo no quería ser una chica de 20 durante 20 años.

Y hablando de tu hija Kaia, ella recién está empezando en el modelaje, ¿qué tipo de consejos le das acerca de este trabajo? No le doy muchos porque la forma en que eres como modelo es algo que tienes que desarrollar por ti misma. La relación con el fotógrafo, con las cámaras, es algo tan personal… realmente no creo que se pueda enseñar. Ella se siente cómoda frente a las cámaras, han estado a su alrededor toda su vida, así que mis consejos para ella son de otro tipo: sé puntual, no estés mirando la pantalla del teléfono todo el tiempo; cuando alguien te esté peinando, háblale, podrías hacer un nuevo amigo, o cuando te estén maquillando debes estar ahí presente con tu actitud. Y también estar preparada. Por ejemplo, le digo que si le toca trabajar con Steven Meisel, que busque en internet sus fotos, que entienda su trabajo, que descubra cuáles son sus poses favoritas… En el fondo ¡que haga las tareas!

Kaia Gerber, hija de Cindy Crawford, tiene un gran parecido con su madre.

Si tuvieras que escoger un momento memorable con alguno de los fotógrafos con qué trabajaste, ¿cuál sería? ¡Son tantos! Pero hubo una sesión con Helmut Newton en Montecarlo para Vogue US en 1991 realmente memorable. Era muy divertido trabajar con Helmut porque él te daba una historia del tipo (pone voz dramática): ‘tu marido acaba de morir… pero él era muy, muy rico y te dejó todo su dinero’. Dijo eso y entonces mi expresión cambió y él empezó a disparar. Él era como un chico travieso y realmente amé trabajar con él.

¿Cómo crees que habría sido tu carrera de modelo con el desarrollo de redes sociales que existe hoy? Creo que es una herramienta asombrosa para las modelos jóvenes y para cualquier persona. Antes necesitaba a alguien como tú que les contara a sus lectores quién era yo, en cambio hoy puedo hablarles directamente a mis seguidores sin el filtro de un periodista, y la posibilidad de tener esa relación con tus fans es fantástica. La capacidad de tener comunicación instantánea con millones de personas es una gran responsabilidad, pero me gusta. Creo que las madres de hoy ni siquiera tuvimos la capacidad de aconsejar a los más jóvenes porque no sabíamos de qué se trataba todo esto; si alguna vez me preguntaron realmente no supe qué contestar, de modo que hoy todos estamos aprendiendo.