Entrevistas

Angélica Castro, en perfecta sincronía

Siempre con un pie en Chile y otro en Estados Unidos, hace 18 años -desde que se fue a estudiar inglés- que viaja incansablemente entre los dos países donde ha construido una versátil carrera. En diciembre terminó de presentar una obra de teatro en Broadway y hasta la semana pasada la vimos en Canal 13 reemplazando a Tonka Tomicic en el matinal, algunos de los tantos proyectos con los que, asegura, “logró un engranaje casi mágico”.

  • María Paz Maldonado

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Producción Matías Núñez Fotos Juan Pablo Sierra Maquillaje y pelo María José Sobarzo para Nars Agradecimientos Leonidas Hairdresser

Todos los días, sin excepción, Angélica (44) comienza sus mañanas agradeciendo. En un papelito escribe por los menos 5 cosas por las que dar gracias, y lo guarda para leerlo después. “Lo hago para tener una conciencia diaria de todo lo que tengo, y me encanta darme cuenta de que lo que anoto siempre son cosas intangibles. Poseer una familia, estar sana, poder caminar, respirar, trabajar, estar llena de vida. Siento que reconocer todas esas cosas y dar gracias por tenerlas me da una sensación de paz tremenda. Tuve una infancia muy linda, pero a la vez complicada porque mis papás se enfermaron cuando yo era chica y los perdí siendo muy joven (a su mamá de cáncer a los 18 años y a su papá de diabetes, a los 21), y cuando te quitan lo más importante que tienes en la vida aflora una fortaleza inexplicable que te enseña a nunca dar nada por sentado. Por eso tengo esa apreciación tan especial por lo real, por los afectos, por conceptos que uno asume como lógicos pero que no lo son”, cuenta con una tranquilidad que disipa cualquier duda de clichés.

La sincronía, dice, ha sido una constante en su vida y una condición que le ha permitido desenvolverse como empresaria, animadora, actriz, diseñadora y embajadora de causas sociales. “Ha sido increíble cómo las cosas se me han dado, en lo personal y en lo profesional, es como si todo se fue acomodando para funcionar en una perfecta sincronía. Yo me fui de Chile hace 18 años, por lo que me parece una bendición todavía tener trabajo acá, y cada vez que termina un proyecto justo aparece otro”.

400¿Buena suerte? No creo mucho en la suerte, creo en el trabajo, en la perseverancia, en la humildad, en la buena energía. En no tener tantas expectativas ni esperar demasiado, sino que aceptar y querer al resto como lo que es. Además estoy absolutamente convencida de que existe una energía universal que nos permite cumplir lo que nos proponemos y de que la energía positiva que proyectamos siempre nos llegará de vuelta. Los seres humanos somos muy potentes, hay quienes quieren ir donde un psíquico o un chamán y nos se dan cuenta de que el poder de generar cambios está en uno.

Esa filosofía la ha llevado a involucrarse en diferentes causas sociales que hoy forman un eje central en su agenda. “Estoy en un momento laboral en que las decisiones ya no pasan por lo económico, sino por lo que puedo aportar o provocar con un proyecto. Eso me parece mucho más atractivo; los equipos con los que me involucro y a los rincones a los que puedo llegar por ser conocida, por ejemplo como embajadora del cáncer de mama, de la Fundación Nuestros Hijos y participando en campañas antibullying o contra la violencia hacia la mujer. Porque así como tiro buena onda soy bastante intransigente con algunas cosas, y la violencia y discriminación de cualquier índole me parecen inaceptables.

En unos días Donald Trump asumirá la presidencia de EE.UU. Considerando sus polémicas declaraciones contra los inmigrantes y mujeres, ¿qué te pareció que haya sido electo? Ese día no lo podía creer, fue superfuerte. Más allá de lo político o económico, a nivel humano me parece increíble que haya un líder que haga vista gorda hacia la violencia y discriminación dando permiso para que crezcan. Cuando hablo con mi hija (Laura, de 12 años) o con generaciones más jóvenes me doy cuenta de que están en otro rollo, gracias a Dios tienen mayor conciencia de lo que está pasando y los nuevos líderes deberían estar en sintonía con eso. No queremos más guerras, más muertes, más discriminación. Me gustaría creer que el escenario no va a cambiar tanto para los latinos que vivimos allá.

Su paso por Broadway

En febrero del año pasado Angélica recibió un mensaje que terminó por definir gran parte de su agenda 2016 y que la llevó a cumplir un sueño que ni siquiera se había planteado. “Me escribió Eduardo Román (escritor argentino) para contarme que estaba haciendo un casting para una obra de teatro. Yo estaba a full con el segmento del matinal Despierta América (Univisión), pero me pidió que por favor lo leyera. Como estaba complicada de tiempo, agarré el guion en un vuelo de Chile a Miami. Los ojos se me cerraban, pero lo empecé y no pude soltarlo hasta que lo terminé. Aterricé y lo llamé para pedirle que por favor me dejara leérselo. Fui a su casa, lo leímos juntos y ese mismo día en la tarde me escribió: ‘Gracias por dejarme conocer a Virginia en persona’”, recuerda.

El Beso del Jabalí, un drama que habla de dos medio hermanas -Virginia y Sofía- cuyo padre mantuvo una doble vida sin que ninguna de ellas lo supiera, se estrenó en Miami en mayo, y gracias a su excelente crítica en noviembre llegó a Broadway (Nueva York). Y actualmente están en conversaciones para llevar la obra a Londres y Madrid.

¿Cómo fue esa experiencia? ¡Imagínate, es Broadway! Nunca pensé en llegar ahí. Todo fue increíble, desde estar en un teatro soñado, todo de terciopelo rojo con esas cortinas pesadas, hasta tener un público alucinante, tan diverso. La obra en sí fue un desafío gigante, porque el guión es tremendo, habla del abuso a la mujer, del maltrato, la infidelidad, la venganza, la capacidad que tenemos de mentirnos a nosotros mismos, el miedo a decir las cosas y la vergüenza de reconocer quiénes somos, toca todos los temas que son muy importantes para mí. Muestra lo más oscuro del ser humano y a la vez lo más luminoso.

Experta en hacer maletas y ckeck in, Angélica no muestra intención de renunciar a los constantes viajes entre Chile y Estados Unidos; al contrario, el tiempo le ha enseñado a ir cada vez más ligera y libre de estrés. “Me encanta esa sensación de no tener un lugar físico, es como atractivo, creo que finalmente se logró un engranaje que quizás en algún momento fue forzado pero hoy se está dando de manera muy natural, casi mágico”.