La Comensala

Lucos Hamburguesería

Estaba en Providencia y me suspendieron una reunión, así que llamé a mi cuñado que trabaja cerca y nos fuimos a comer una hamburguesa. Hace rato que ando buscando una que colme mis expectativas. Llegamos temprano, con un calor atroz, así que lo primero fue pedir una cerveza belga Hoergaarden bien helada, la que me […]

  • Pilar Hurtado

Compartir vía email

Estaba en Providencia y me suspendieron una reunión, así que llamé a mi cuñado que trabaja cerca y nos fuimos a comer una hamburguesa. Hace rato que ando buscando una que colme mis expectativas. Llegamos temprano, con un calor atroz, así que lo primero fue pedir una cerveza belga Hoergaarden bien helada, la que me trajeron altiro. El vaso venía bien frío y para acompañar, una ‘cortesía de la casa’: cáscaras de papas fritas, ingeniosa solución para evitar desperdicio y superricas. De la carta, luego de consultar con el garzón, pasamos directamente a las hamburguesas sin picoteos ni entrada, porque nos dijo que los emparedados son grandes. Mi cuñado pidió la Fancy Crisp, con queso, pimentones asados, tocino, lechuga, aros de cebolla y champiñones en salsa de mostaza. La French Boogie, que pedí a sugerencia del mozo, es una hamburguesa con una gran cantidad de queso brie apanado, cebolla caramelizada, mermelada de tomate, lechuga y mostaza Dijon. Yo la pedí roja, para anticiparme y que no me llegara recocida, pero ahí me caí, porque llegó roja y no es como mejor queda. En cambio la Fancy de mi cuñado, quien la pidió a punto, estaba perfecta. El pan está bueno para sostener los rellenos de los sándwiches, no se remoja ni se desmigaja. Mi cuñado quedó feliz con la suya, que estaba buena, y a mí me gustó la mía, los ingredientes combinaban bien y me encantó ese tono dulce de la mermelada de tomates y la cebolla, junto con el brie (que era mucho y tal vez ni siquiera necesite apanarse), aunque mi carne estuviera cruda. Debí haber pedido que me la cocinaran un poco más, pero tenía hambre y me daba lata esperar. La carta ofrece emparedados de pescado, cordero, pollo, vegetariana de quínoa y de carne con agregados como foie gras (¡para la próxima!). Ah, las hamburguesas aquí pueden acompañarse con ensalada verde, papas fritas -mi cuñado-, papas bravas o chips de camote -cortados a lo largo, delgados y crujientes, lo que yo pedí-. Son platos bien contundentes, así que pedimos un postre para compartir. Mientras tanto, el local se había llenado y en la terraza de la calle Orrego Luco un músico tocaba una especie de gaita para amenizar la tarde por unas monedas. Los profiteroles los sirven con helado de avellana (no casero) y salsa de chocolate caliente. Sí, si se lo preguntan, fue mucho, considerando que también probé una cerveza Delirium Tremens, red, que recordaba la sangría y estaba ideal para el calor. Volvería, pero pediría la hamburguesa como la recomiendan, tres cuartos. Buen servicio ese día y lugar con bastante onda. Consumo: todo lo descrito + 1 bebida: $26.700.

Nota 6.2
Lucos Hamburguesería

Orrego Luco 034, Providencia.
Teléfono 022 710 5451