Moda

Carolina Herrera: 35 años de elegancia atemporal

No es fácil ser un ícono. Lograr que la gente reconozca tu peinado, tu clásica blusa blanca o el olor de tu perfume es el resultado de un arduo trabajo. Sin embargo, lo que motiva a Carolina Herrera es justo lo contrario: verse bien, pero sin que parezca haber mayor esfuerzo detrás. Ese estilo tan particular aparece reflejado en cada página del libro de colección Carolina Herrera: 35 Years of Fashion (Ed. Rizzoli), que repasa su carrera a través de una cuidada selección de imágenes, sus más célebres frases y acotaciones de personalidades de la moda.

  • Francisca Quirós

Compartir vía email

A simple vista, no parece haber mucho trabajo en una blusa blanca. O eso es lo que Carolina Herrera quiere que pensemos. Han pasado 35 años desde su primera colección y, sin embargo, la famosa prenda no ha dejado de ser protagonista en sus diseños. Por el contrario, se ha convertido en una suerte de ícono inherente a la marca Carolina Herrera.

Carolina Herrera

Esa cualidad de ‘elegancia usable’ y sin esfuerzo es la que ha caracterizado a Herrera desde sus inicios y que la catapultó en el mundo de la moda. Nacida en Caracas, Venezuela, hace 77 años, María Carolina Pecannins Niño siempre estuvo en contacto con la alta costura. Hija de Guillermo Pecannins, gobernador de su ciudad natal entre 1950 y 1958, se crió en una familia acomodada que le permitía vestir diseños de Balenciaga, Yves Saint Laurent y Lanvin a muy corta edad.

Pero no fue sino hasta 1969 -con un divorcio y dos hijas en su biografía- que abandonó su nombre de nacimiento y pasó a llamarse Carolina Herrera, tras contraer matrimonio con el aristócrata venezolano y antiguo editor de Vanity Fair Reinaldo Herrera.

Gracias, Diana Vreeland

A los 42 años, con un círculo de amigos envidiable -Andy Warhol y Bianca Jagger son solo un par de ellos-, varias apariciones en la lista internacional de mejores vestidos e invitada recurrente de las mejores fiestas del jet set estadounidense y europeo, Carolina Herrera se interesó por el diseño de vestuario. Siguiendo el consejo de su amiga Diana Vreeland, exeditora de Vogue y Harper’s Bazaar, se lanzó de lleno a la industria y abrió una boutique en Nueva York. “Si Diana pensó que podía hacerlo, valía la pena intentarlo”, dijo Herrera en ese entonces. El éxito rotundo que obtuvo es historia.

“Debes hacer lo que sientes que está bien en tu corazón. Es un instinto. Yo sabía que este negocio no se trataba de colgar ropas en una pared como arte. Se trata de hacer ropa que las mujeres amen usar”, dice al comienzo del libro, fiel al estilo que le dio fama desde aquella primera colección, que sigue siendo su favorita.

Para Diana Vreeland, según dijo en 1981, “cuando ella (Carolina) dice que va a hacer algo, ¡cuidado! Ella es definitiva y siempre sigue adelante. Es realmente una bomba rubia”. Y queda claro al ver cómo pasó de tener estatus de socialité al de diseñadora consolidada en una tarde, como afirma la periodista de moda y diseño J. J. Martin, encargada del texto en el libro. La cobertura de aquel primer desfile, evento que marcó el debut de lo que sería una de las marcas más reconocidas hasta la actualidad, se encarga de abrir el tomo de 240 páginas.

“Tengo una responsabilidad con la mujer de hoy”

En una industria atestada de excesos, Carolina Herrera actúa como un soplo de sutileza y glamour clásico. Si bien nunca estudió diseño, tiene “ojo para la moda”, como le dijo Diana Vreeland, que le ha permitido posicionarse como una opción segura en el vestuario para las mujeres.

“Cuando queremos que alguien luzca especialmente glamorosa, siempre recurrimos a Carolina Herrera. Ella personifica a la perfección el poder y positividad del estilo americano”, afirma Anna Wintour, actual editora de Vogue, en las páginas del libro. “Tengo una responsabilidad con la mujer de hoy: hacerla sentir segura, moderna y, por encima de todo, bella”, reafirma la diseñadora.