Vida Sana

Senderismo: a paso firme

Los beneficios de caminar son muchísimos, pero si además lo hacemos al aire libre y en terrenos agrestes e irregulares, estos pueden aumentar. El senderismo, además de ser positivo para el cuerpo, alimenta el espíritu al estar uno en contacto con la naturaleza.

  • Alejandra Villalobos

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En los últimos años el senderismo ganó adeptos tanto en el mundo como en nuestro país. “Chile, además de tener cada vez mejor infraestructura y medios de transporte que nos acercan con velocidad a estos lugares, tiene señalizaciones turísticas y marcas que nada tienen que envidiarles a países como EE.UU., Argentina o Perú”, dice Juan Pablo Gardeweg, montañista y director de Compass, editorial especializada en desarrollar mapas y guías de turismo para Chile.

Considerado como un deporte recreativo, el senderismo es uno de los entrenamientos aeróbicos más completos, porque implica ponerse en forma y quemar calorías (400 por hora en una persona de peso medio), ya que se está en constante movimiento. “La gracia que tienen deportes como el senderismo o trekking es que te exigen ir cambiando de movimiento, especialmente cuando son terrenos irregulares donde cada paso es distinto al otro, eso lo vuelve supercompleto”, explica el traumatólogo especialista en pie y tobillo de Clínica Meds Ariel Valle Jauffret. “Se trabajan todos los músculos del cuerpo, desde las extremidades superiores, como brazos y pectorales, hasta los músculos estabilizadores centrales, la pelvis, los músculos de la columna lumbar baja, glúteos y piernas. Y además mejora la estabilidad, fuerza y equilibrio. Eso sin contar todos los beneficios de estar en un medio natural, donde te relajas y despejas”, agrega.

Juan Pablo agrega que realizar esta actividad además genera una gran camaradería, conversaciones sin interrupciones, libres de celulares y de todo lo que rodea este mundo moderno. “Y nos enseña dos virtudes: la paciencia y la constancia”, comenta.

¿Senderismo o trekking?

Juan Pablo explica que pese a que ambas disciplinas tienen la misma base, que es caminar por lugares agrestes e irregulares, su diferencia está en el grado de dificultad. “El senderismo (hiking) es una caminata más sencilla o relajada. Uno hace senderismo cuando va por rutas marcadas, caminos rurales y parques como el metropolitano de Santiago. El trekking es considerado como una caminata de uno o más días de manera autovalente por lugares vírgenes e intocados, e implica más esfuerzo que el senderismo, por lo que requiere una mayor preparación y planificación para disfrutarlo en plenitud”, cuenta.

Rutas recomendadas para principiantes

Juan Pablo Gardeweg, que en 2015 lanzó junto a María Jesús Ossandón y la editorial Compass la guía Trekking por Chile, nos recomienda los siguientes senderos:

Norte: en San Pedro de Atacama, el sendero de Las Cornisas. Parte desde el túnel que conectaba el camino viejo a San Pedro y atraviesa la cordillera de la sal llegando después de 2 a 3 horas de caminata al mismo San Pedro.

Santiago: es ideal comenzar con los senderos del Parque Metropolitano. Por el sector poniente, a pocos metros del funicular, existe el de Los Zorros y por la entrada de Pedro de Valdivia el sendero Atacameño. Un poco más hacia la precordillera existe, en la comuna de La Reina, el Parque Aguas de Ramón, y en él encontramos un sendero que llega hasta el Salto del Peumo (ninguno de los anteriores sobrepasa las 3 horas de duración).

Zona central: recomendamos el Parque Andino Juncal, en Los Andes. Caminar hasta el estero Monos de Agua. Dura de 4 a 6 horas ida y vuelta.

Sur: en el Parque Nacional Conguillío recomendamos el sendero de Los Carpinteros. En él se puede visitar la araucaria madre, de más de 1.800 años (2 a 3 horas de duración).

Lo fundamental


– Para practicar este deporte, sobre todo si eres principiante, la primera recomendación es hacerlo en grupo. “Si te aventuras solo estarás desprotegido y deberás prepararte mejor”, recomienda el traumatólogo Ariel Valle.

Nunca debemos subestimar una ruta. “Recomendamos hacer una buena planificación para saber qué debemos llevar, cuánto caminaremos y qué abrigo elegir. También llevar un buen mapa de la zona y consultar el pronóstico del tiempo”, apunta Juan Pablo.

Elegir los zapatos correctos. Estos deben proteger de golpes y cortes, tener buena suela y calce perfecto para no incomodar. “Para uso general, los zapatos de caña alta o media son más firmes y estables. En clima frío y húmedo, el uso de calzado con membranas respirables es ideal”, aconseja Ariel.

Vestirse por capas, ya que nos permite adaptarnos mejor a los cambios climáticos. “No olvidar un sombrero y anteojos de sol, además de unos buenos bastones que nos ayudarán tanto en subidas como en bajadas”, dice Juan Pablo.

– Es importante mantener los pies secos, por lo que se recomiendan calcetines con fibras sintéticas por sobre el algodón. “La lana también es muy usada, ya que tiene cierta capacidad térmica estando húmeda”, cuenta Ariel.

– Dependiendo de la cantidad de días que dure la actividad, habrá que definir qué y cuánta comida llevar. “Una costumbre que siempre recomendamos es un excelente desayuno, durante el día llevar una ración de marcha (barras de granola, chocolates, salame y galletas saladas, por ejemplo), dividida en bolsitas para cada día y en la noche cocinar arroz o tallarines”, cuenta Juan Pablo.

– Y, finalmente, llevar artículos de seguridad, como cortaplumas, linterna frontal, pilas extras, silbato, manta térmica, mapas, GPS y porciones de agua y comida extra.