Belleza

Las bondades del agua de mar

Escapar del calor de la ciudad y relajarse en la arena con la brisa de la costa ayuda a desconectarse de la rutina. Y como si ese beneficio no bastara, confirmamos un poderoso ‘mito’: ¡bañarse en el océano también puede ser un gran tratamiento de belleza!

  • Arantzazú Otárola

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Fotos Getty Images

Ir a la playa es una excelente opción para dejar atrás todo el estrés del año. La suave arena, la refrescante brisa y el mar nos pueden traer, además, una gran ayuda para nuestra piel.
Los beneficios de bañarse en el mar no son algo nuevo. Estos ya eran bien conocidos por los griegos, quienes solían darse baños en piscinas y bañeras llenas de agua de mar. Esto es porque en el agua salada hay más de 89 elementos esenciales, como vitaminas, minerales y microorganismos que favorecen el cuerpo de distintas maneras.
Desde entonces al agua de mar se le atribuyen propiedades antibióticas, estimulantes y cicatrizantes, entre otras. Incluso puede mejorar la circulación sanguínea y ayudar a la eliminación de toxinas.
La dermatóloga de la Clínica Las Condes Patricia Apt explica que el mar tiene una gran cantidad de vitaminas y minerales que pueden ser un gran aporte para la salud y el cuerpo. “El agua de mar es prácticamente puro cloruro de sodio, pero también posee algunos oligoelementos y varios minerales como el magnesio, potasio, bromo, sodio, yodo, calcio y varios más. Todos estos son un gran aporte tanto para la piel como para todo el sistema humano, incluso para los órganos”, explica la especialista.
Irene Araya, dermatóloga de la Clínica Santa María, dice que además de ayudar a curar patologías relacionadas con la piel, también sirven como terapia para otras enfermedades. “El agua de mar posee una gran variedad de minerales que no solo pueden ser de utilidad en el tratamiento de enfermedades dermatológicas, sino también en la terapia de afecciones crónicas musculoesqueléticas”, asegura.

El mar en la piel
El mar es de mucha ayuda para la piel: además de tener una gran cantidad de minerales, de funcionar como exfoliante y antiinflamatorio, las aguas que contienen algas son más densas que las potables. Esto es porque al mezclarse, el agua se espesa y actúa como un lubricante, lo que es útil para enfermedades de piel seca. “El agua salada alivia algunas patologías como la psoriasis, la cual se asocia al crecimiento de células a nivel cutáneo”, comenta la dermatóloga Apt.
La doctora Irene Araya aclara que la mayor cantidad de estudios sobre tratamientos de enfermedades cutáneas usando baños ha sido a través del uso de aguas termales y de aguas provenientes del Mar Muerto, por la cantidad de minerales que se encuentran en esos lugares. “Existen varias enfermedades inflamatorias, como la dermatitis atópica, en las que existen serios estudios sobre el beneficio del tratamiento en aguas termales y aguas del Mar Muerto para tratar el prurito y la inflamación, que son propias de estas patologías”, afirma Araya.

¡Ay! Está helada
En muchos casos el frío del mar puede ser una barrera difícil de traspasar, especialmente del Pacífico, que alcanza temperaturas bajas en comparación con otros océanos.
“El agua fría en contacto con la piel genera una vasoconstricción, es decir, los vasos sanguíneos superficiales de estase cierran, lo cual es bastante útil en enfermedades relacionadas a la dilatación de los capilares”, dice Araya.
Esto puede ayudar a personas que sufren de presión baja, ya que al cerrarse los vasos sanguíneos se reduce la cantidad de flujo sanguíneo. “El agua helada en contacto con el cuerpo puede subir la presión. Esto ayuda principalmente a las personas que son hipotensas”, admite Apt.

Precaución en ciertos casos
Ambas dermatólogas concuerdan con que son muy pocos los casos donde bañarse en el mar no es recomendado. “Se debe tener precaución en aquellos pacientes que se encuentren en procesos inflamatorios agudos en la piel, en los cuales el mar podría irritar la zona afectada. Esto puede suceder en personas con quemaduras extensas, dermatitis que se produzca al contacto de otros elementos y en patologías infecciosas agudas, ya sean virales o bacterianas; es importante evitar el contacto directo por riesgo de sobreinfección”, dice Irene Araya.Además, se aconseja el uso constante de protector solar, renovando la aplicación cada dos o tres horas después de cada inmersión y mantenerse bien hidratados. “Es importante enjuagar la piel después del contacto con el agua de mar, para sacar los restos de sales y algas que queden en la piel”, agrega Araya.

Fanáticos del agua de mar


El uso de baños marinos con fines terapéuticos proviene de las primeras civilizaciones. En la época de la antigua Grecia, el historiador y geógrafo Heródoto, al igual que sus contemporáneos como Hipócrates, aconsejaban meterse al mar con el fin de mejorar la salud. A esta práctica se le llamaba talasoterapia.
Hoy en día esta terapia se realiza en spas o centros de belleza como, por ejemplo, Thalassus, ubicado en Concón. “Esta terapia es sustentada por el uso del medio marino y su entorno como agentes terapéuticos, teniendo su base en la utilización del agua del océano a temperatura del cuerpo humano, de unos 37 grados celsius, lo que permite un proceso osmótico natural de todos los minerales y sales que son semejantes a todos los elementos que contiene el plasma sanguíneo”, explica Isabel Urzúa, dueña de Thalassus.
Pero la talasoterapia no se trata solo de eso. También apunta al bienestar personal, donde además de aliviar algunas enfermedades se debe lograr un estado de relajación. “Facilitado por el masaje mecánico del agua, estos bioelementos penetran en el organismo, reforzándolo o recuperando su equilibrio. Además, por su elevada densidad, el agua del mar posee un alto poder hidrostático que estimula la circulación sanguínea, contribuye a la relajación muscular y proporciona todas las ventajas de la desgravitación para una mejor movilidad del cuerpo. Esta recuperación natural nos permite un bienestar físico y psíquico”, agrega Urzúa.