Columnas

La ‘ex’

Los ejemplos literarios son muchos y sabrosos, novelas en las que ex mujeres, haciendo uso de sofisticadas maquinaciones, agrian la vida de sus ex maridos (...).

  • Carla Guelfenbein

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La ex esposa, la suegra y la madrastra comparten varias connotaciones. Para empezar, una vez que adquieren el estatus que las define, pierden instantáneamente sus atributos de ‘mujer’, para pasar a ser una versión envilecida del género femenino. Las fábulas y los cuentos populares están llenos de suegras y madrastras, pero es recién en la literatura moderna (escrita por hombres) donde encontramos una versión actualizada de la maldad femenina: la figura de la ‘ex’. Tal vez porque el divorcio abierto y con una figura legal es un fenómeno reciente (del siglo XX), un suceso que la literatura absorbió rápidamente.

Se me viene a la memoria la novela Antes de Conocernos, de Julian Barnes. Aquí, la ex juega un rol fundamental en la desgracia y final caída de su ex marido. Graham, después de 15 años de sexo con gotario y a luz apagada, deja a su esposa Bárbara por Anne, una mujer más joven, que antes de conocer a Graham trabajó en películas de segunda. Anne no se lo oculta a Graham, y Graham no le da importancia alguna. Ama a Anne, y a su lado se siente viviendo la vida por primera vez. Hasta que Bárbara, por medio de un engaño, y usando a su hija común de señuelo, lo planta frente a una de estas películas. En la oscuridad del cine, junto a su hija, Graham ve a Anne despertar semidesnuda en una cama junto al buenmozo actor principal. Aquí comienza la perdición. Obsesionado por los hombres que le antecedieron en la vida de Anne, Graham entrará en un laberinto de celos que lo llevará a la destrucción. Todo gracias a su ex.

Otra notable versión literaria de la ‘maldad’ femenina la encontramos en Me Casé con un Comunista, del autor estadounidense Philip Roth. Roth, en la vida real, estuvo casado con la actriz Claire Bloom (quien a su vez había estado casada con Richard Burton). Tras el divorcio, Claire publicó sus memorias en las que Roth aparece como misógino y egoísta. La venganza de Roth no se hizo esperar y sobrepasó con creces las tibias acusaciones de Claire. Escribió una novela donde una conocida actriz escribe un libro contra su marido, Ira Ringold. Ira es comunista y un popular locutor de radio. Gracias a las difamaciones de su ex mujer, termina en la lista negra del Macartismo, sin trabajo y arruinado.

Los ejemplos literarios son muchos y sabrosos, novelas en las que ex mujeres, haciendo uso de sofisticadas maquinaciones, agrian la vida de sus ex maridos, entorpeciendo sus nuevos amores, estrujándolos económicamente hasta dejarlos secos, culpándolos de lo que hicieron y de lo que no hicieron.

Pero ya es hora de hacer justicia sobre las ex esposas. En las novelas aparecen no solo como la encarnación misma del mal, sino como mujeres incapaces de tener una vida propia después del divorcio. Mujeres amargadas que quedan varadas a los pies de sus ex maridos. ¿Pero es realmente así? En absoluto. De hecho, si la tasa de divorcio ha aumentado, es porque cada vez más las mujeres no están dispuestas a vivir relaciones mediocres junto a hombres que amaron en algún momento, pero que luego dejaron de querer. Los siglos XX y XXI han sido testigos de la progresiva autonomía de las mujeres. Y parte de esta autonomía es decidir qué quieren para sus vidas y con quién quieren compartirla. También es un mito que las ex mujeres solo buscan la destrucción de sus ex maridos. Muchas separaciones se producen tras un largo desgaste, pero esto no significa que el único residuo sentimental sea el resentimiento. También hay compañerismo, por todos los años compartidos, por el profundo conocimiento que tienen el uno del otro. Yo soy una ex mujer, y me siento en paz con el matrimonio que tuve, y en paz con mi ex marido, a quien admiro y aprecio.