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Hace (muy) bien moverse

Ponerse en movimiento no solo ayuda a que el cuerpo se mantenga sano y fuerte. También se elevan los niveles de endorfinas mejorando el ánimo, la transpiración ayuda a desintoxicar la piel, se reducen algunos centímetros de cintura y la ropa calza mejor. Estas cuatro regias mujeres han transformado su entrenamiento en parte fundamental de su rutina. Las retratamos con looks que motivan a partir directo al gimnasio.

  • Francisca Quirós

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Producción: Paola Agulló Fotos: Nacho Rojas Maquillaje y pelo: Ivan Barría para Nars Asistente de producción: Valentina Campodónico Asistente de maquillaje: Catalina Sánchez

Daniela Ramírez

Le gusta trotar y andar en bicicleta, pero su pasión es el bikram yoga. Daniela asegura que ha llegado a ir hasta cinco veces por semana a clases. “Es dinámico; un yoga más trabajado que tiene el factor del calor, por lo que uno se siente en condiciones más difíciles”, comenta. Se autodescribe como una persona ansiosa, de modo que el bikram le permite calmarse y “silenciar la cabeza”.

Javiera Acevedo

Hace ya tres años que Javiera se inclina por los entrenamientos funcionales, es decir, “todo lo que puedes hacer con el peso de tu propio cuerpo”, y con un profesor que te va guiando. No le gusta el gimnasio, por lo que practica todo al aire libre. Lo complementa con electroestimulación muscular, que consiste en contraer los músculos para que trabajen más durante los ejercicios. “Me ha mejorado notoriamente la circulación; es fuerte y efectivo, porque te ‘saca el jugo’ en 25 minutos”, asegura.

Francisca Silva

Son pocos los deportes que ‘Kika’ no ha practicado. Atletismo, natación, bicicleta, moto, boxeo, snowboard… No hay disciplina que la aburra, aunque dice no tener una preferida. “No hago tanta máquina, sino que entreno como deportista; hago mucho trabajo funcional e intento ir (al gimnasio) cuatro o cinco veces por semana”, comenta. El boxeo es su último experimento y dice estar feliz. “Es un excelente aeróbico y muy cansador”, asegura.

Isidora Urrejola

Hace seis meses Isidora dio a luz a su hija, Miel, y las necesidades de su cuerpo cambiaron. Lo que antes la hacía bajar de peso hoy no es de gran ayuda, así es que se inscribe en todas las clases que puede. “También estoy retomando las subidas al cerro; me encantan el aire libre y el deporte en el exterior, porque haces cardio, te vas superando a ti mismo y eso lo hace más satisfactorio”, asegura.