Belleza

El aroma de la amistad

Diez años después del lanzamiento de Nina, icónica fragancia de la marca, Nina Ricci le ofrece una amiga: Luna. ¿Y qué mejor para encarnar esta amistad olfativa que Frida Gustavsson y Jac Jagaciak, top models e íntimas amigas? Mujer habló con ellas y con los creadores de ambas fragancias.

  • Florencia Sañudo

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Cuando una maison lanza un nuevo perfume espera que este encuentre su público y que este sea lo más amplio posible. Quizás puede aspirar también a que se convierta en un clásico, pero eso es más difícil, casi imposible. Los clásicos -esos perfumes que trascienden el tiempo y las generaciones- son raros. Nina Ricci ha producido dos: L’Air du Temps, creado en 1948 y uno de los cinco más vendidos del mundo, y Nina, lanzado hace diez años, que ha hecho desde entonces millones de adeptos en el mundo.

Ahora Nina tiene una amiga, una íntima amiga. Se llama Luna. Complementaria de su mayor, pero más intensa y misteriosa, como ella viene en una tentadora manzana de cristal, en su caso azul, y forman juntas Les Belles de Nina, pareja de perfumes destinados a las millennials. En ocasión de la presentación en sociedad de la recién llegada, en París, aprovechamos para preguntar al trío de ‘narices’ -Olivier Cresp, creador de Nina, y Marie Salamagne y Christophe Raynaud, padres de Luna- qué se esconde detrás de la creación de un perfume y cuál -si lo hay- es el secreto del éxito.

¿Cuándo decidieron que querían ser perfumistas?

CR: Yo desde que tenía 15 años. Comencé coleccionando frascos de perfumes en miniatura. En cuanto pude orienté mis estudios al ISIPCA (Instituto Superior Internacional del Perfume de la Cosmética y la Aromática Alimentaria, ndlr), mientras a la vez hacía mi experiencia con un gran perfumista, Michel Almairac, quien realmente me formó.

MS: En cuanto a mí, los aromas siempre me fascinaron pero comencé estudiando medicina. Tras el primer año bifurqué hacia la química y descubrí la existencia del ISIPCA. La escuela de perfumería catalizó mi amor por los aromas y mi lado científico.

En cambio usted, Olivier, estuvo inmerso en la profesión desde la infancia…

OC: En efecto, nací en Grasse, capital mundial del perfume. Mi bisabuelo cultivaba rosas y jazmines. Mi abuelo y mi padre eran negociantes en materias primas, particularmente de cítricos. En casa, a la hora de comer se hablaba de perfumes. A los 7 u 8 años en mi habitación mezclaba flores y hacía perfumes, y ya sabía que eso era lo que quería hacer. Mi hermana es perfumista, mi hijo también.

¿Cuáles son sus primeros recuerdos de perfumes?

OC: De los olores de lavanda, violeta y mimosa en los campos cercanos. Del aroma de los cítricos. Mi abuelo solía airear sus cubas de bergamota en su sótano y se sentía el olor en toda la casa. Del jardín de mis padres recuerdo el aroma de sus jazmines, por eso amo tanto esa flor…

MS: Mis padres, en cambio, son anestesistas. Cuando era chica y venían a darme un beso a la cama podía oler el perfume Shalimar que usaba mi madre, ¡mezclado con el olor de los productos anestésicos!

¿Es un un nuevo clásico de Nina Ricci el que tienen en las manos?

CR: ¡Es lo que esperamos! Sería fantástico seguir el camino del Nina de Olivier, que fue y sigue siendo un enorme éxito planetario.

¿Fue también una fuente de inspiración?

MS: Sí, por la estructura, no olfativamente. Nos dijimos que debía ser tan difusivo como Nina, con una impronta olfativa muy fuerte, de allí la idea del caramelo y la siempreviva.

OC: El objetivo no era ir sobre el territorio de Nina sino crear un nuevo perfume, que causara la misma impresión que Nina y a la vez con un carácter muy diferente.

La imaginería de la campaña reivindica la amistad femenina, la complementariedad de dos amigas muy jóvenes. Las dos fragancias ¿se complementan también?

CR: El mensaje es que son diferentes pero tienen cosas en común. Nina es radiante, chispeante, una falsa ingenua. Luna es misteriosa, impetuosa, determinada. Pero ambas son sensuales y muy jóvenes.

OC: Nina tiene una base de limón, que es su nota de salida. Quizás porque la creé al volver de Brasil y evoca un poco la caipirinha. Su nota de corazón es la pomme d’amour, es decir la manzana envuelta en caramelo, y la gardenia, que también viene de Brasil, así que tiene una inspiración muy sudamericana. Su fondo es muy almizclado, con madera de cedro. La escritura de Luna es totalmente diferente.

MS: Con Christophe partimos de la flor de naranjo conjugada con bayas salvajes como nota de salida. Las notas de corazón son el caramelo y la siempreviva, una flor salvaje que crece en la cuenca del Mediterraneo, y las notas de fondo son la madera de sental y vainilla de Madagascar.

¿Qué son las notas?

MS: Una fragancia se percibe en tres etapas; el primer olor que notamos al aplicarla es la llamada ‘nota de salida’. Es fundamental, porque establece su personalidad y es la más determinante en el momento de elegir. La ‘nota de corazón’ es la mezcla de ‘acordes’ que determinan la familia olfativa (florales, orientales…). Por último, está la ‘nota de fondo’, formada por los ‘tonos’ más persistentes, porque puede perdurar hasta 24 horas.

Quizás ¿Nina de día, Luna de noche?

MS: No, yo diría más bien una nueva historia… y ¿por qué no las dos?

OC: En efecto, todos los grandes perfumes pueden usarse tanto de día como de noche.

Nuevas ideas, misma pasión

¿Cuál es la actual tendencia en perfumería?

CR: Las flores más básicas han sido trabajadas tantas veces que pienso que ahora los consumidores y los clientes buscan perfumes más originales, y tratamos de avanzar en ese sentido. Por eso ahora usamos ideas que no son forzosamente olfativas, por ejemplo sensaciones táctiles, adaptamos notas alimentarias o temas o períodos que nos pueden inspirar.

OS: El problema es que hoy no se da tiempo a un perfume para que se instale, debe vender enseguida. Estamos en una época en que los consumidores quieren más y enseguida, y cambian de opinión rápidamente. Nuestros clientes nos dicen que el consumidor promedio decide si un perfume le gusta en los 30 primeros segundos.

¿Cuánto se tarda aproximadamente para crear una fragancia?

MS: Es variable, por supuesto, pero puede ser entre 14 y 18 meses o aun más. Crear un acuerdo inicial es una cosa, pero luego tratar de llegar a la perfecta expresión -la que la marca desea compartir- sin perder la idea original, allí las cosas se complican.

El perfumista ¿es un artista?

CR: Yo prefiero hablar de artesano creativo, es menos pretencioso. Es una profesión en la que elaboramos perfumes en respuesta a una demanda y tenemos que seguir líneas directivas, pero eso no nos impide ser creativos y originales. Pero una obra de arte es un objeto único, y el objetivo en perfumería es que un perfume lo use la mayor cantidad de gente posible.

¿Qué es el perfume para usted?

MS: Yo asocio los aromas con las emociones. Es una sensación casi primitiva, que no se puede controlar. Cuando se percibe un aroma, desencadena algo en nuestro interior. Si una de mis creaciones provoca una sonrisa o una emoción, estimo haberlo logrado.

OC: El perfume sirve sobre todo para dar placer. Puede ser intimista para alguien, seductor para otro, pero pienso que sobre todo se trata de dar alegría a la persona que lo llevará.

¿Cómo surgen las ideas?

CR: Puedo encontrar ideas en mi escritorio, en mis horas de trabajo, en el laboratorio, pero también en una cena con amigos, al borde del agua, en el campo o recogiendo champiñones en el bosque. O sea, la idea viene de cualquier forma y en cualquier momento, pero es difícil explicar lo que es la creación: es un deseo, algo que se siente muy profundamente en un determinado momento.

MS: Lo que me inspira son las cosas de la vida diaria. El aroma de mi chimenea en el Perigord, de mi ático, el humus, el pino recién cortado… Cada momento de la vida puede ser el punto de partida de una nueva creación.

OC: En cuanto a mí, las ideas vienen de la pasión y la paciencia. Lo importante en esta profesión es conservar el deseo, la curiosidad y una apertura de espíritu sin límites.

Un currículo muy perfumado


Puede que los nombres de los creadores de Nina y Luna no suenen entre el gran público, pero ellos están detrás de algunos de los más exitosos perfumes de hoy en día. Olivier Cresp cuenta en su prestigioso currículo a Angel de Mugler, L’Eau de Kenzo, Noa de Cacharel, Light Blue de Dolce & Gabbana, Eau Fraiche de Versace, L’Eau d’Issey de Issey Miyake, CH de Carolina Herrera, Black Opium de YSL, Esencia de Loewe, entre otros.

Marie Salamagne concibió Alaïa de Azzedine Alaïa, Eau de Nuit de Giorgio Armani, Tokyo by Kenzo, Aqua Allegoria Mandarin de Guerlain, Miss Sixty Elixir, Let it Rock de Vivienne Westwood, La Diva de Manuel Ungaro, Replica de Maison Martin Margiela y más, mientras que Christophe Raynaud creó La Nuit Trèsor de Lancôme, One Million de Paco Rabanne, Décibel de Azzaro, Eau de Cristobal de Balenciaga, Simply Jil Sander de Jil Sander, Kaleidoscope de Karl Lagerfeld, Only y So de Givenchy.

Los perfumistas Christophe Raynaud, Marie Salamagne y Olivier Cresp

Las bellas de Nina, amiguísimas


La sueca Frida Gustavsson (23), imagen de Nina, fue la primera en sugerir el nombre de su amiga Monika ‘Jac’ Jagaciak (22) para encarnar a Luna. ¿Qué mejor que una campaña que les permitiría estar juntas durante el shooting y la promoción? Pues estas dos top models son íntimas amigas desde que se conocieron a los 14 y 15 años en Japón, donde su agencia (IMG) envía a sus modelos más jóvenes para formarse. Desde entonces son felices cada vez que se reencuentran, a menudo en los desfiles de las fashion weeks. “Coincidencia o destino, siempre pasamos por las mismas cosas casi al mismo tiempo”, comenta la polaca Jac. “Cuando nos vemos, retomamos la conversación donde la dejamos la última vez”, agrega Frida. Frida practicó atletismo durante ocho años y es una apasionada de los caballos, y Jac, que viene de una familia de atletas (su hermana es campeona de salto y su padre, entrenador), se destaca en todos los deportes. Frida se casó hace un año y medio (en Valentino) con su compatriota Hjalmar Rechlin y vive en Estocolmo. Jac vive en Nueva York y está a punto de casarse con Branislav Jankic, un modelo croata. La distancia no es un obstáculo para su amistad. Por eso Frida y Jac fueron la elección ideal para encarnar las dos fragancias ‘amigas’.