La Comensala

Varanasi

En pleno paseo El Mañío, el local quedó espectacular, es muy bonito y cálido, con terraza al paseo y techo de doble altura en la parte posterior. Llegamos cerca de las 4 y el local bullía de gente.

  • Pilar Hurtado

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Una amiga vegetariana está de visita en mi casa, así que para salir a almorzar un sábado quisimos buscar un lugar donde ella tuviera opciones.Supe que Varanasi, local que califiqué con la nota máxima cuando estaba en Manuel Montt, abrió hace unas semanas en Vitacura, y como andábamos vitrineando por ahí, resultó el lugar ideal. Ahí nos juntamos con mi familia, en total éramos 7 más una guagua. En pleno paseo El Mañío, el local quedó espectacular, es muy bonito y cálido, con terraza al paseo y techo de doble altura en la parte posterior. Llegamos cerca de las 4 y el local bullía de gente. Nos sentamos en una mesa larga y sí había silla para guagua. Entre los pedidos para tomar hubo limonada con albahaca, un par de gaseosas, un jugo de betarraga, zanahoria y naranja que en la carta dice prensado y al dueño le pareció aguado, y una jarra de rica y heladita sangría para compartir. Aunque el lugar estaba lleno, en todo momento el servicio fue muy amable y preocupado. Un rato prudente después llegaron a la mesa dos Memphis BBQ, sándwich de carne de chancho en salsa BBQ, rotkohl (guiso de repollo morado con manzanas) y crema ácida en ciabatta, que pidieron mis hijos. Venían con ricas papas fritas caseras, y el sándwich estaba correcto. Pidieron dos platos de asado de tira glaseado con papas acordeón (con delgados cortes) con mantequilla de chimichurri y zanahorias asadas. La carne estaba muy rica y blandita, aunque encontraron salada la salsa, y a mi hija las zanahorias no le gustaron. Mi marido se pidió una sopa del día, que era de zapallo con leche de coco, acompañada de semillas y pan casero, a él le pareció también aguada; cuando la probé me encantó su aroma pero coincido en que le faltaba cuerpo. Con mi amiga probamos tres platos vegetarianos: kitchari ayurvédico, guiso de arroz basmati con poroto mung, leche de coco, cúrcuma y verduras, que estaba caldosito. La ensalada de quínoa roja y blanca con almendras y cranberries, palta perfecta en su punto, hojas verdes fresquitas y chips de camote, nos gustó, estaba muy rica. Y el tercer plato fue la calabaza asada al limón, del que teníamos mucha expectativa pero nos desilusionó ya que el zapallo no tenía el sabor maravilloso de cuando se prepara al horno, aunque el plato tenía otras cosillas ricas como mermelada de cítricos y frutos secos. Como postres probamos una créme brûlée de queso de cabra (yo le cambiaría el nombre, porque no se parece a una créme brûlée más que en la presentación), un cheesecake de cajú y lavanda al que le hubiera venido bien un poco más de cremosidad, un pastel de tres chocolates al que le faltó potencia y un affogato chai, helado de vainilla casero con chai que fue el que más le gustó a mi amiga. Esta vez en Varanasi nos encantó el ambiente y la atención, pero en la comida faltó un poco de punch, una apretadita en la cocina para que vuelva a ser tan rico como era antes de la mudanza. Consumo: todo lo descrito $95.200.

NOTA: 5.8 / Paseo El Mañío 1632, Vitacura. Varanasi.cl