Moda

Peter Lindbergh, el ‘padre’ de las supermodelos

No es un fotógrafo de moda más sino, probablemente, el artista más influyente de su generación y es ahora objeto de una megaexposición en Rotterdam. “Una Historia Diferente de la Moda” recorre sus cuarenta años de carrera y sobre todo uno de sus períodos más destacados; cuando, al reunir por primera vez a Linda Evangelista, Naomi Campbell, Christy Turlington y Cindy Crawford, Lindbergh dio origen a la era de las supermodelos.

  • Florencia Sañudo

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Pareciera que cada fotógrafo -vivo o muerto- tiene derecho a su exposición. Los museos más importantes del mundo, conscientes del poder de atracción que este arte contemporáneo ejerce sobre el gran público, organizan muestras/eventos que recorren las carreras de los nombres más sobresalientes de la profesión. También la fotografía de moda, hasta no hace mucho, la pequeña olvidada entre las categorías, recibe desde hace una decena de años el reconocimiento que merece y sus popes -de Horst y Helmut Newton a Patrick Demarchelier y David Bailey- son objeto de respetuosas retrospectivas. El último de los ‘grandes’ en ser objeto de una de estas megaexposiciones es el alemán Peter Lindbergh. La cita es en el Museo Kunsthal Rotterdam (Holanda).

En el mundo de la moda, Lindbergh es una institución, y el listado de sus colaboraciones con los nombres más significativos de la industria, de sus muestras previas, de sus imágenes icónicas, puede resultar apabullante cuando no tediosa. Limitémonos a decir que él ocupa un lugar muy particular en el espectro actual de la fotografía.

Verdadero pionero, Lindbergh redefinió los estándares de belleza con sus imágenes intemporales, con su visión realista de la fotografía (influenciada por fotógrafos de la calle, documentalistas y fotorreporteros), y por su decidida posición a favor de la naturalidad, que hacen de él una figura de excepción en un ambiente en el que los retoques descarados y el Photoshop a ultranza son moneda corriente. Además, su enfoque humanista y su visión singular de la mujer lo sitúan en un lugar aparte entre muchos de sus colegas puesto que, contra viento y marea, él privilegia el espíritu y la personalidad por sobre la perfección. Para Lindbergh, hay un “algo más” que hace a una persona interesante, algo que va más allá de su edad y de sus imperfecciones, y es esa pizca esencial que él sabe captar con sensibilidad y delicadeza. La diseñadora japonesa Rei Kawakubo, quien trabajó con él en múltiples ocasiones, lo confirmaba al diario británico The Independent: “Lo que es fuerte del trabajo de Peter es la inherente humanidad en sus fotografías. Lo que uno nota no son solo las modelos y la ropa sino la fuerza de las propias personas”.

De la pintura a la foto

Lindbergh nació en 1944 en Lezno, Polonia, cuando el país estaba anexado a la Alemania nazi. Pasó su infancia en Duisburg (Alemania) y en su adolescencia trabajó como decorador de vitrinas en las grandes tiendas de esa ciudad; ese perfil industrial ejercería más tarde una enorme influencia sobre su obra.

A principios de los años 60 se instaló en Lucerna (Suiza) y más adelante en Berlín, donde estudió en la Academia de Bellas Artes hasta que su pasión por Van Gogh lo llevó a Arles. “Prefería buscar las fuentes de inspiración de mi ídolo que pintar los retratos y paisajes obligatorios de la escuela”, confiaba a The Independent. Su talento para el arte abstracto le valió algunas exposiciones en galerías como pintor, pero fue recién a partir de 1971 que dirigió su atención a la fotografía. Durante dos años hizo su aprendizaje como asistente del fotógrafo Hans Lux antes de abrir su propio estudio, y tras haberse hecho conocer en su país pasó a formar parte del staff de la revista Stern junto a leyendas como Helmut Newton y Guy Bourdin. Más adelante, cuando su nombre había traspasado las fronteras, las más prestigiosas revistas de moda como Vogue, Harper’s Bazaar y The Face requirieron sus servicios.

A lo largo de los años crearía imágenes que marcaron la historia de la fotografía, comenzando con la famosa serie “Wild at heart”, de 1988, en la que reunió por primera vez a las modelos emergentes de fines de los 80 -Linda Evangelista, Christy Turlington, Estelle Lefebure, Tatjana Patitz, Rachel Williams y Karen Alexander- vestidas simplemente con una camisa blanca. Sin saberlo, este fue el puntapié inicial a la era de las supermodelos.

Es difícil de imaginar el seísmo que provocaron esas imágenes, en ruptura total con la manera en que hasta entonces se mostraba la moda. Tan extrañas para la época que Vogue manifestaría serias dudas antes de publicarlas. Un año después Lindbergh volvía a reunir a algunas de ellas -Linda Evangelista, Tatjana Patitz y Christy Turlington más Naomi Campbell y Cindy Crawford- para una portada del Vogue inglés de 1990, hoy en día legendaria, y al año siguiente fotografiaba la campaña de Gianni Versace para su colección otoño-invierno 1991 con las ya entonces llamadas ‘supermodelos’, en las que se incluía a Claudia Schiffer y Stephanie Seymour. Hoy se las llama “las supermodelos originales” para diferenciarlas de las Kate Moss, Elle McPherson y Gisele Bündchen, que siguieron por el camino trazado por ellas.

La era de las supermodelos

Ciertamente, supermodelos habían existido antes, basta con citar a Lisa Fonssagrives en los 50, Jean Shrimpton y Twiggy en los 60 o Christy Brinkley en los 70. Pero en los 90 el título aparecía una y otra vez en los medios casi como un sinónimo de ‘superestrella’. Las supermodelos eran invitadas a talk shows, aparecían en las páginas de farándula, eran el centro en las mejores fiestas, el cine las requería, las marcas les ofrecían contratos fabulosos y las mejores revistas, sus portadas. Por primera vez una modelo podía llevar de su brazo al trophy boy del momento y hacerse millonaria por su propia cuenta.

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Christy Turlington, Tatjana Patitz, Peter Lindbergh, Naomi Campbell, Cindy Crawford y Linda Evangelista, NY 1990.
Tras las escenas de la foto de portada de Vogue UK.

Lindbergh es consciente de que su nombre estará, en cierta manera, por siempre asociado con este fenómeno que marcó una década y dio lugar a grandes cambios en la percepción de la mujer dentro y fuera de la industria. Y lo asume. Cuando le preguntan cuáles son las diferencias entre las tops de ayer y las de hoy, responde: “Es incomparable. El surgimiento de las tops en los años 90 respondía a una necesidad de cambiar la imagen de las mujeres en los medios en general y en las revistas de moda en particular. Y funcionó perfectamente: en pocos meses la evolución fue espectacular. Hoy en día los intereses comerciales pervirtieron la definición de belleza. Actualmente se enarbolan la juventud y la perfección como valores, cuando, según lo siento yo, la belleza está indisociablemente ligada a la noción de verdad. Es por eso que Photoshop solo produce vacío”.

Julianne Moore, Long Island, NY, 2008.
Yohji Yamamoto O/I 2008-2009, Vogue Italia.

Para 2017 Lindbergh fue invitado, por tercera vez, a fotografiar el calendario Pirelli, el primero en ser objeto de ese honor en los cincuenta años de la historia de la mítica publicación. En esta edición participaron Nicole Kidman, Kate Winslet, Robin Wright, Alicia Vikander, Julianne Moore, Uma Thurman y Penélope Cruz, entre otras. “Una oportunidad para mostrar la sensibilidad y las emociones de un grupo de mujeres que amo y admiro desde hace años”, dijo en ocasión del anuncio. ¿Cuál es para él la definición de una mujer bella?, le preguntó Vogue.com. “Yo diría que una fuerte individualidad, coraje y sensibilidad. Partiendo de ahí, y en toda lógica, un retrato logrado no tiene nada que ver con las manipulaciones comerciales cuyo único objetivo es hacer de la juventud y la perfección los únicos criterios de belleza. Lo que es desastroso”.

Para Lindbergh, la lucha continúa.

Peter Lindbergh, A Different Vision on Fashion Photography, Kunsthal, Rotterdam, hasta el 12/2/17.

El año Lindbergh


Tendrá la exposición y el calendario, pero también un libro publicado por Taschen que presenta 400 fotos que cubren los cuarenta años de la carrera de Peter Lindbergh y su trabajo con los más grandes modelos y diseñadores como Azzedine Alaïa, Yves Saint-Laurent, Armani y Jean-Paul Gaultier.