La Comensala

Coppelia de Providencia

Hace mucho que no lo visitaba; hoy luce moderno, ambientado en colores grises y madera, con su clásico logo de la bailarina de ballet.

  • Pilar Hurtado

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Íbamos caminando con mi madre por la tarde después de una hora al médico y le digo: “Me comería un churrasco”. Apenas me respondió “¿y por qué no?”, enfilamos a lo que teníamos más cerca, el clásico Coppelia. Mis recuerdos de este lugar se remontan a los helados de cuando era niña, y también al café helado que a mi abuela Pepa le encantaba. Hace mucho que no lo visitaba; hoy luce moderno, ambientado en colores grises y madera, con su clásico logo de la bailarina de ballet. Hay una vitrina de tortas (todas hechas ahí, según nos explicaron), mesón con cafetera y jugos, una barquillera con los helados. Las mesas son cuadradas y las sillas, de madera, y la iluminación es muy agradable. La carta ofrece desayuno, hora del té, sándwiches, copas de helado, tortas. Afuera hay un pendón que muestra las alternativas para el almuerzo. El público es variopinto, hay gente de todas las edades, un par de abuelitos con un nieto, grupos de oficinistas, dos amigas y algunos extranjeros. Nuestro pedido fue un churrasco -motivo del antojo y desvío-, un café helado sin crema, un espresso y una torta Monique, de chocolate con naranja. El servicio, desde el primer momento, nos pareció muy cuidado. Si bien es un lugar relajado y no un ‘salón de té’ formal, el garzón -un tipo joven- se preocupó de ponernos cubiertos para el sándwich que compartiríamos y para la torta, y también de cambiarme el plato cuando me trajo mi café helado y accidentalmente lo chorreé un rato después. El churrasco, en pan de molde, estaba correcto, un pelín más frío el relleno que el pan recién tostado. El café helado estaba como lo hacía mi abuela y como me gusta: café espresso con agua y bastante helado de vainilla, no café instantáneo con leche y el helado como lo hacen en algunas partes. La torta que pedimos se había terminado, por lo que optamos por la de la casa, Coppelia, de merengue con nueces y chocolate. Esta torta es para quien tiene un verdadero ataque de chocolate, ya que este ingrediente es predominante por sobre las nueces; de hecho, no me lo alcancé a terminar, yo jugaría un poco más con lo crocante de los frutos secos para que contraste más con el chocolate. Destaco de este lugar el buen servicio que nos tocó ese día, que para ser un local de cadena como lo es hoy, no defrauda. Consumo: todo lo descrito $14.660.

NOTA: 5.8 / Av. Providencia 2209. Teléfonos 02 2328 2361 y 02 2328 2362