Belleza

El encanto de lo divino

El maquillador Raúl Flores se inspiró en la costa Amalfitana de Italia, también conocida como la ‘costa divina’, para crear estos cinco looks. Colores intensos como sus aguas turquesa y gruesos delineados que se pueden comparar con sus sinuosos acantilados son los protagonistas de esta propuesta que nos hace soñar con las próximas vacaciones.

  • Constanza Espinoza

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Producción Ita Pavissich Fotos Jose Moraga Maquillaje y pelo Raúl Flores Modelo Anya de Elite

La electricidad de Minori
Este maquillaje nos recuerda las aguas cristalinas de la costa y las coloridas casas que se empinan en los acantilados de la ciudad de Minori. Raúl realizó un smokey eye de impacto, que mezcló azul en los párpados y bajo la línea de las pestañas inferiores, un turquesa metálico en la cuenca del ojo que se extendió hasta casi tocar las cejas y un toque de pigmentos lila en el lagrimal. Las cejas se perfilaron con cuidado y en las pestañas se aplicó una delicada capa de máscara para potenciar la mirada. Los labios, protagonistas también, se delinearon con cuidado y se rellenaron con labial para luego sumar una capa de brillante gloss rojizo.

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Pañuelo, Dolce & Gabbana.

Amalfi y sus colores
Con un pincel plano, Raúl aplicó distintos tonos de sombras en crema amarilla (todas en la línea del neón) desde el párpado, extendiéndose sin temor hasta bajo el hueso de la ceja, para conseguir una mirada electrizante. El borde superior de las pestañas se definió con un llamativo delineado negro. Debido a la fuerza del amarillo, en las mejillas apenas se aplicó un suave rubor, pero el bronzer se acentuó aun más en las partes altas del rostro. Los labios se mantienen muy naturales, casi como si no estuviesen maquillados.

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Blusa, Vintage.

La exquisitez de Atrani
Los pómulos destacan, como los antiguos edificios y casas que se alzan en la pequeña ciudad de Atrani, y protagonizan este look. Raúl trabajó con tres bases de diferentes tonalidades: la primera, clara y supercubritiva, se aplicó en todo el rostro. Luego se marcaron pómulos, nariz, frente y línea de la mandíbula con un tono más oscuro y, finalmente, con una base líquida a modo de bronzer se repasó toda la piel, incluidos los párpados. Luego se iluminaron las zonas altas con especial énfasis en los pómulos. Los ojos, en tonos tierra con toques cobre, se acompañan de un fino cat-eye y los labios, delineados a propósito con un lápiz más oscuro, fueron rellenados con un tono nude. Un suave rubor rosa en las mejillas da el toque final.

Polera, MaxMara.
Polera, MaxMara.

Positano de ensueño
La clave de esta propuesta, que se centra en la mirada, está en la prolijidad del delineado. “Es importante que no se vean espacios vacíos entre las pestañas, ese es un error supercomún”, advierte Raúl. Con un delineador en gel, y buen pulso, se traza una línea desde el borde superior que se va engrosando a medida que se extiende hasta la esquina superior del ojo. Para aportar luz se iluminaron el lagrimal y el hueso bajo la ceja. En los labios se optó por un labial coral de acabado mate.

Pañuelo, Hermès.
Pañuelo, Hermès.