Entrevistas

Felipe Oyarzún

Junto a su banda de hip-hop Soy Irracional, donde es compositor y vocalista, quieren hacer de la música un motor que promueva el arte y la cultura. ¿Cómo? Rompiendo prejuicios y creando una relato coherente que trascienda sus canciones.

  • María Paz Maldonado

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Foto Alejandra González

Muchos lo tachan de cuico y lo tiene claro. Es que cumple con varias de las cualidades de este chilenismo: buena situación económica, colegio pagado, prestigiosa universidad, barrio exclusivo. Ha sido afortunado, y Felipe (21) no reniega de eso, al contrario, lo reconoce y desde ahí espera generar un cambio a través de la música. “Va a sonar medio feo, pero nosotros venimos de una posición bastante cómoda y vivimos inmersos en un círculo donde muchos solo piensan en estudiar una carrera tradicional y terminar mandando en la empresa del papá. Pero queríamos (con su grupo) hacer algo más grande que generar lucas, por eso apostamos por la música, porque creemos que es el medio para explorar y promover otros mundos mucho más trascendentales, como son el arte y la cultura. Queremos demostrar que sí se puede hacer de esto una carrera”, dice. De ahí también el nombre Soy Irracional; “nos gustó porque es algo que va más allá de lo estrictamente correcto, fuera del raciocinio“.

El hip-hop es un estilo musical que se caracteriza por incluir mucha crítica social en sus letras, ¿les ha jugado en contra venir de esta situación ‘más cómoda’? Ha sido divertido porque los que más nos critican son los mismos cuicos de nuestro círculo, pero con quienes nos movemos en la música siempre se ha generado una buena onda increíble, imposible mejor. Hemos compartido escenario con grupos como Movimiento Original, Liricistas, Mente Sabia, y todos nos han ayudado full. Han hecho que nos demos cuenta de las oportunidades que hemos tenido y de aprovecharlas al máximo. A través de la música vas encontrando más cosas que te unen que las que te separan.

Sus primeras canciones las compuso a los 14 años sobre bases musicales que descargaba de Ares, las que luego compartía con sus amigos a través de Messenger, o del infrarrojo o Bluetooth del celular. Con un micrófono del juego Rock Band de Play Station y con el computador improvisaba en su pieza su propio estudio de grabación, y años más tarde junto a su grupo lanzaron su álbum debut Soy Irracional (2014) por Spotify, cuando la plataforma recién llegó a Chile y nadie entendía bien de qué se trataba. “Siempre tuvimos claro que no íbamos a regalar nuestros discos, porque es nuestro trabajo y no tenemos por qué darlo gratis. Con la llegada de Spotify a la industria musical pasó lo correcto, se empezó a pagar a los artistas, como tiene que ser. La música no se regala”, sentencia.

¿Cómo fue llegar a la industria musical en un escenario de plena transformación? Estamos en un momento en que la cultura se está avivando más que nunca, y eso es increíble. Nuestros papás vivieron en una época en que la cultura estaba muy oprimida y la seguridad económica para muchos era lo más importante, pero afortunadamente las cosas están cambiando. Vivir de la música y de la cultura sí se puede, pero para eso hay que jugársela y crear todo un concepto a su alrededor, subir el nivel. Queremos crear un relato mucho más amplio, que abarque la música, el arte, gráficas, afiches, todo, algo que trascienda y que dure más que una buena canción. Esa es la invitación de nuestro segundo disco, a experimentar y conocer.