La Comensala

Salvador Cocina y Café

Como fondos desfilaron frente a mis ojos y mi cuchara una ingeniosa milanesa de guatitas con salsa de alcaparras y mantequilla sobre arroz cremoso con champiñones y verduras

  • Pilar Hurtado

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Este céntrico restaurante que ha dado mucho que hablar fue el escogido para un almuerzo entre colegas. El lugar es pequeño, aunque tiene dos pisos y la cocina está en el superior, que fue donde nos ubicamos esta vez. Mesas cubiertas con manteles de hule y muy cerca unas de otras, vajilla china, vasos gruesos y una estética de comedor popular, que es muy atractiva y relajada. Los menús están impresos en hojas como tipeadas por una vieja máquina de escribir y cambian cada día. Está el del quinto cuarto, elaborado con interiores y esas presas que antes eran miradas en menos y hoy ganan adeptos. En nuestra mesa esa tarde hubo de todo, siempre acompañado del té frío de la casa: como entradas, los deliciosos champiñones ostra saltados en mantequilla de ajo con hojas verdes, la indescriptiblemente rica paila de charchas de vaca cocinada en vino tinto con tostada de pan de campo y crema ácida, y el paté de mollejas de vaca sobre tostada de baguette, que me pareció muy original pero un pelín seco en combinación con el pan. Como fondos desfilaron frente a mis ojos y mi cuchara una ingeniosa milanesa de guatitas con salsa de alcaparras y mantequilla sobre arroz cremoso con champiñones y verduras, en la que este interior frente al que muchos arriscan la nariz se apana y fríe con un crocante resultado y una reinvención de la manera de comerlo; el arroz también muy bueno. Otro plato fue el pastel de papas con pino vegetariano de berenjenas, pimentón, cebolla y setas, también con tomates asados, tremenda fuentecita cuadrada individual gratinada y que estaba muy sabroso. Merluza frita crocante sobre estofado de lentejas con verduras, mantequilla de ajo y longaniza además de una salsa de cochayuyo y cebollín encima fue la elección de nuestro colega español. Yo pedí el sánguche de lengua en marraqueta con champiñones salteados, cebolla y tomate asados, salsa BBQ, rúcula y mostaza de la casa. La lengua estaba blandita y sabrosa, pero tal como se lo dije al chef cuando nos fue a saludar, el pan no la acompañaba en esta ocasión porque resultó un poco duro en combinación con todos los ingredientes del sándwich. El postre del día era un vasito tipo shot con turrón de vino que al fondo tenía cebolla acaramelada y encima almendras tostadas. Para cerrar, un café que podría haber sido mejor. Pero más allá de pequeños detalles, rescato el espíritu de esta cocina como de casa, en la que cocinamos con lo que hay, revistiéndolo de sabor y cariño. Puro amor por el sabor. Consumo: Entrada, fondo, postre, ice tea y café: $9.900.

NOTA: 6.3 / Bombero Ossa 1059, Santiago. Teléfono: (2) 2673 0619