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Leggins

Prenda exterior femenina, muy ceñida, que se extiende desde la cintura hasta los tobillos cubriendo ambas piernas. Confeccionada en tejido de punto (lana, algodón, seda, nailon, poliéster), por lo general el hilado incluye elastano para asegurar el ajuste y la resistencia. El término deriva del inglés leg (pierna).

  • Pía Montalva

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ORIGEN. Mucho antes de la aparición de los pantalones, polainas o medias, y del desarrollo de las técnicas de corte y confección, hombres y mujeres envuelven total o parcialmente sus extremidades inferiores con el objeto de protegerse del frío. Los leggins o calzas, como indumentaria visible, datan de fines del siglo XIV, momento en que se ha producido una separación radical entre las ropas de ambos sexos. Las elegantes mantienen el vestido largo. Ellos llevan un jubón acolchado, tan corto que apenas cubre los muslos. Se complementa con vistosas calzas, rojas, azulinas, verdes, integradas por dos piezas independientes, atadas gracias a un cordón y una serie de ojales ubicados en las orillas. A comienzos del XIX, el inglés George Brummell cultiva el dandismo buscando distinguirse del hombre de la calle mediante una estudiada apariencia. Se vanagloria de que sus pantalones blancos -parecidos a los leggins actuales- simulen una segunda piel al pegarse perfectamente al cuerpo. Los complementa con botas de montar, camisa, pañuelo anudado en el cuello, colorido gilet y chaqueta azul, corta en el frente y larga atrás.

TENDENCIA. Los leggins se incorporan a la vestimenta femenina urbana a partir de fines de los 70 asociados a la música popular. En 1978, Olivia Newton-John usa un par de color negro brillante, en la película Grease, para significar la transformación de la inocente Sandy en mujer sexi y decidida. La polera negra con escote barco y las sandalias altas rojas potencian el efecto. Dos años después, Debbie Harry, reina del punk rock, viste en escena una versión a rayas, rosa y amarillo, que combina con un t-shirt holgado, negro con la inscripción en blanco “Andy Warhol’s Bad”. Y en 1985, Madonna los prefiere de encaje, a la pantorrilla, junto a minifaldas de mezclilla, tops anchos y cortos y un sinfín de collares de distinto tipo. Paralelamente, su inclusión en la práctica de la gimnasia aeróbica y la comodidad que proporcionan los instala en el espacio cotidiano donde permanecen hasta hoy.

En 1986, la moda chilena propone leggins lisos o con diseños jacquard y pasley, en colores intensos y contrastantes, junto a suéteres y sudaderas oversize y faldas ligeras, cortas o largas.