Vida Sana

Grasas que adelgazan

En invierno nos consuela pensar que necesitamos más calorías debido al frío, pese a que los nutricionistas desmientan esa creencia; pero recientes investigaciones apuntan a que un poco de frío sí podría ayudar a bajar de peso. Esto gracias a las grasas pardas, una adiposidad bien particular de la que conversamos con Jonatan Ruiz, investigador de la Universidad de Granada, en España, quien estuvo en Chile esta semana para dictar un congreso de nutrición en la Universidad Santo Tomás de Talca.

  • Francisca Colussa

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Que la propia grasa nos ayude a perder peso parece un sueño de solo pensarlo. Pero las investigaciones científicas dan pistas de que podría ser así, gracias a la presencia de unas grasas muy especiales. Se trata del tejido adiposo pardo, que recibe su nombre porque -a diferencia de la grasa normal, que es blanca- es de color café y se ubica en la zona supraclavicular y paravertebral (entre las clavículas y la parte de atrás del cuello). “Hace mucho tiempo que se sabe que este tejido existe en humanos, pero se pensaba que solo estaba presente en recién nacidos y que iba desapareciendo con el transcurso de la edad, de modo que en los adultos ya no existía. Su principal función es termorregular, porque cuando se activa produce calor. Por eso su presencia en niños cumple una función de supervivencia, para que cuando se expongan a un ambiente de frío no mueran de hipotermia. A medida que crecemos nos volvemos más conscientes, entonces cuando sentimos frío nos abrigamos, y por eso se creía que como el tejido adiposo pardo dejaba de cumplir su rol, iba desapareciendo”, explica el profesor, master de Investigación en Actividad Física y Deporte de la Universidad de Granada, Jonatan Ruiz.

En el año 2009 se descubrieron dos cosas que podrían cambiar la vida de diabéticos y obesos: que esta grasa marrón sí está en adultos y que además se activa con el frío, captando glucosa (su principal fuente de energía junto con los triglicéridos). De aquí surge una importante teoría: “Si las grasas pardas se pueden activar, y para ello usan glucosa y triglicéridos, este tejido podría ser un órgano muy importante para la regulación del azúcar en la sangre y la acumulación de depósitos de triglicéridos, es decir podría contribuir en la prevención y tratamiento de la diabetes y también de la obesidad”, anuncia Ruiz.

Ojo con este nutriente


La alimentación tiene un claro potencial de influencia en la activación/transformación de las grasas pardas, y aunque aún no se ha podido comprobar en humanos, existe evidencia de que el pimiento rojo -alto en capsinoides, nutriente con capacidad termogénica- contribuiría a activar las grasas pardas en algunos animales. Vale la pena tener este vegetal bajo la mira.

 

Superpoderes, ¡actívense!

Ya sabemos que el frío hace reaccionar las grasas pardas, “se ha demostrado que con 10 días de exposición al frío se activa el tejido adiposo marrón y con ello una función metabólica importante: regulación de la glucosa y lípidos, del peso corporal y masa grasa. Se quiere proponer (desde la comunidad científica), para la calefacción de invierno en casa, que en vez de ponerla en 21 grados se ponga en 19. Tiene que ser una temperatura que te permita estar relativamente bien, pero que sea lo suficientemente baja como para activar los tejidos adiposos pardos”, cuenta el investigador. Por ahora, eso sí, es solo una recomendación, no está normado todavía.

Hay otras pistas interesantes que se refieren al ejercicio como otro factor activador de la grasa marrón, pero aún no hay certezas. Se han testeado animales y se vio que algunos de ellos, además de activar sus tejidos adiposos pardos con el ejercicio, transformaron sus grasas blancas en marrones. “Esto se llama proceso de browning o enmarronamiento. Cuando el músculo se contrae libera mioquinas, que viajan hacia el adiposito blanco y le aporta propiedades similares a la del adiposito marrón. De este manera la grasa blanca, que por lo general almacena triglicéridos (o sea, engorda), los bota”, agrega Ruiz.

La comunidad científica sabe que es posible transformar la grasa mala en buena, pero desconoce cómo. ¿Qué ejercicio contribuye mejor a este cambio?, ¿con qué intensidad?, ¿y qué hay de la periodicidad? Son incógnitas que están en plena investigación y se esperan resultados más definitivos en un plazo que va desde algunos meses a un máximo de dos años, período en que se espera conocer más formas para activar los tejidos pardos, además de que la industria farmacéutica pueda crear un fármaco ad hoc y sin efectos secundarios.

Salud Integral en Universidad Santo Tomás


Los días 7, 8 y 9 de septiembre se desarrolló el “III Congreso Iberoamericano de Salud Integral: Nutrición en el niño, adolescente y adulto” en la Universidad Santo Tomás de Talca, junto a la Universidad Granada de España. Se trató de una instancia para difundir e intercambiar conocimientos sobre alimentación y nutrición. El profesor master de Investigación en Actividad Física y Deporte de la Universidad de Granada, Jonatan Ruiz Ruiz, expuso sobre estilos de vida saludable y los beneficios de la grasa parda.