Entrevistas

Gianfranco Foschino

Fue deportista de alto rendimiento de natación, vocalista de la popular ‘boy band’ chilena Stereo 3 (2000), estudió cine y actualmente se dedica a las artes visuales. Su obra se compone de “imágenes en movimiento”, videoesculturas e instalaciones que invitan a detenerse para observar la magnificencia de los paisajes.

  • María Paz Maldonado

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Foto Alejandra González

De los 5 a los 15 años se dedicó a la natación de alto rendimiento, por eso gran parte de su infancia la pasó entrenando, compitiendo y viajando. Fue precisamente en uno de esos viajes cuando Gianfranco (33) sintió por primera vez la necesidad de capturar el poder de la naturaleza con una cámara de video. “Estábamos en Barrancabermeja, un pueblo perdido en la selva colombiana, y en la noche empezó una tormenta eléctrica increíble. Teníamos los truenos y relámpagos encima, se inundó todo el hotel, las palmeras daban bote en el piso, todo superapocalíptico, con una energía muy violenta. Mientras observaba todo este espectáculo natural me dio una angustia tremenda por no tener cómo plasmarlo, cómo contar a otros lo que estaba viendo sin un registro. Fue la primera vez que anhelé tener una cámara para retratar un momento así de significativo”, cuenta mientras se toma en dos tragos su espresso doble macchiato. Al año siguiente dejó la natación, se aburrió, quería hacer otras cosas, tener tiempo para el ocio.

Un par de años después, a los 17, el tiempo de ocio se convirtió en ensayos y viajes con el grupo pop Stereo 3, donde Gianfranco era vocalista. “Un compañero (Vittorio Montiglio, también ex-Stereo 3) me contó que estaban buscando un vocalista para la banda, yo me estaba metiendo en la música, tocando y haciendo covers con amigos, así que fui al casting y quedé. Fue una experiencia muy entretenida y atractiva, aunque fue raro hacerte conocido de la noche a la mañana. Viajamos mucho y aprendí harto de música y de la industria, pero tenía claro que no era algo a lo que quería dedicar mi vida. Jamás quise ser músico”, recuerda. Grabando los videoclips lo conquistaron las cámaras y las luces, y decidió estudiar cine en la UNIACC, pero cuando egresó concluyó que tampoco quería ser cineasta.

¿Y artista visual sí? Esto sí es lo mío, algo que hago a partir de quien soy. Terminé la carrera trasladándome hacia las artes visuales; el cine y todo lo que implica hacer una película me parecieron demasiado; el tiempo, el equipo, la inversión, escribir un guión, no tenía ninguna pretensión de meterme en eso. Me cautivaba mucho más la idea de volver al origen del cine, de la imagen sin sonido, sin montaje, donde primaba la expresividad del medio, la imagen en movimiento.

Sus videos comenzaron a circular en festivales de cine experimental hasta que, por una afortunada coincidencia en un café de Nueva York, conoció a una galerista que buscaba nuevos talentos. Le mostró su trabajo y tres meses más tarde estaba inaugurando su primera exposición individual -Almost Romantic (2010)-, en la galería i-20 de Manhattan. “Ahí partió mi carrera”.

Cada una de sus obras es un viaje, y de ellos reconoce su favoritismo por las islas, y particularmente por la zona austral de Chile. “Mis registros son una invitación a detenerse para observar. A salir del ritmo frenético de la ciudad, a darle tiempo al paisaje, a lo magnífico”.

Locus se compone de 6 obras videográficas; el agua en la zona Austral de Chile es el elemento central. La muestra permanecerá abierta hasta el 16 de octubre en el Museo de Artes Visuales (MAVI).