La Comensala

El Batán, sanguchería peruana

Para mi felicidad, hay chicha morada casera (bebida analcohólica preparada con maíz morado, fruta y azúcar) en jarros de litro para compartir.

  • Pilar Hurtado

Compartir vía email

Fui con una amiga y colega a conocer esta nueva sanguchería peruana, cuyos fuegos están a cargo de Tony Huajardo, exchef del desaparecido restaurante Emilio. El día de la visita llevaban abiertos recién dos semanas, y en la cuenta aún aplicaban un pequeño descuento por esa razón, tiempo de ajustes. El local es bien grande, en toda la esquina de Irarrázaval. Son dos pisos, con azulejos naranjas y negros en las paredes, lámparas con pantalla de ralladores, fotos -entre las que pude reconocer Arequipa-, suelo de madera y ajedrezado en el segundo piso, barra y mesas arriba. Abajo, una barra donde se ve la preparación de los emparedados. El estilo es funcional para que la atención pueda ser rápida y limpia. Nos acomodamos en una mesa y rápidamente apareció uno de los dueños, a quien yo había conocido años atrás. Nos contó que tiene una planta de carnes y que decidió poner este negocio para aprovechar la ventaja de las carnes de calidad. Al final quiso invitarnos, pero le pedimos que nos dejara pagar la cuenta para poder mantener nuestra independencia al escribir. Pero volvamos a la sanguchería. Para mi felicidad, hay chicha morada casera (bebida analcohólica preparada con maíz morado, fruta y azúcar) en jarros de litro para compartir. La carta es contundente e incluye sánguches de chancho, butifarra, lomo saltado, pavo, pollo a la brasa, churrasco, e ingredientes poco habituales para estas preparaciones en Chile, como plátano, camote o piña. También hay ensaladas y porciones de papas y camote para picar. A esto se suma variedad de salsas peruanas (huancaína, olivo, pollera, rocoto) y tradicionales como tártara, mayonesa y golf (100 pesos la porción, muy ricas todas). Nosotras probamos los sándwiches peruano pobre y chanchirrón. El primero es una hamburguesa casera que nos pareció demasiado aliñada, con plátano frito, huevo frito, lechuga, tomate y salsa criolla (cebolla morada con limón) en pan amasado. En el mismo plato, al ladito, papas hilo (los peruanos suelen ponerlas dentro de los emparedados). El aliño de la hamburguesa hacía que el plátano pasara inadvertido, lamentablemente, porque la jugada de incluirlo nos pareció audaz y divertida. Es grande y no muy fácil de comer, considerando que en principio no ponen cubiertos. El chanchirrón nos gustó mucho más, es chancho confitado con especias, donde la carne estaba sabrosa y blandita, acompañado de camote frito, salsa criolla de hierbabuena y mayo peruana en marraqueta, un pan que combina muy bien con estos ingredientes. Este se puede comer con la mano. Hay buen café, y de postre nos tocó un correcto cheesecake de chocolate. La atención es amable y la carta larga, por lo que amerita volver a seguir probando y esperar a que se ajusten los detalles. Consumo: todo lo descrito $15.072 (con un 20% de descuento aplicado).

NOTA: 5.6 / José Luis Araneda 20, esquina con Irarrázaval, Ñuñoa. Teléfono (2) 2349 3749.