Gastronomía

Pomeriggio, Casacostanera

Cuesta decidirse, hay toques entretenidos en cada preparación: salsa de lavanda para el salmón, cebolla caramelizada a la naranja para la hamburguesa, fruta asada para los langostinos, melón calameño para el gazpacho, etc.

  • Pilar Hurtado

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El Mozzarella bar es el corazón de este restaurante abierto hace un par de meses en el mall Casacostanera. Alrededor de esta barra de quesos frescos hay mesas, y también en el interior de un cálido espacio. Fuimos con una amiga a la hora de almuerzo y lo primero que nos sorprendió fue los pocos platos de pasta que ofrece la carta (hay dos pastas y un risotto, pero muchas ensaladas, pescados y carnes, y hasta sándwiches; da la sensación de que el lugar está pensado para mujeres). Aclaro que el garzón nos dijo que era un restaurante mediterráneo, y eso no significa necesariamente italiano. Cuesta decidirse, hay toques entretenidos en cada preparación: salsa de lavanda para el salmón, cebolla caramelizada a la naranja para la hamburguesa, fruta asada para los langostinos, melón calameño para el gazpacho, etc. Para partir pedimos un par de copas de vino y una gran degustación de la barra, que en la carta incluye una mozzarella clásica, una ahumada y una burrata. La carta ofrece también el queso fior di late, pero no está incluido en esta tabla -cosa que nos pareció caía de cajón-; pedimos el cambio para probar uno de cada uno y accedieron. Vienen los quesos -hechos a mano y con denominación de origen- en un plato largo, sobre un papel ajedrezado y acompañados de nueces crocantes y mermelada de higos, además de pan caliente. También se les puede añadir una porción de verduras o de pescado o de otros quesos europeos. Cada queso tenía su propia personalidad y textura, y resulta muy entretenido compararlos. Linda presentación, buen comienzo. Para continuar, hamburguesa Rossini, de wagyú con cebolla caramelizada a la naranja y foie gras. Venían tres miniemparedados en el plato, la carne a buen punto y su foie gras encima, pero a ambas nos pareció que el pan elegido desmerecía la calidad de los ingredientes. No era malo, pero hubiéramos esperado algo acorde con el nivel del lugar, una buena brioche hubiera funcionado. Yo probé los tagliatelle Pomeriggio, con pesto casero orgánico, rica la pasta y a buen punto de cocción, y sabroso el pesto, aunque parece que no tenía ajo, o muy poco. Rico plato. Para terminar, en un local ya colmado de mujeres a esa hora, pedimos dos postres: un buen cheesecake de maracuyá, en formato cuadrado, y una panna cotta de coco en el mismo formato, pero que no valía la pena, no estaba lograda. Aquí las presentaciones similares son fomes, ya que cuando los postres se comparten, llegan a la mesa y se ven iguales. Con el café tampoco tuvimos suerte, ya que el mío estaba un tanto quemado. La atención fue expedita y amable, y hay cosas por las que volvería a este lugar, como sus mozzarellas. Lo otro es fácil de arreglar. Consumo: $14.850 la gran degustación de mozzarellas de la barra.

NOTA: 6.0 / Nueva Costanera 3900, Vitacura. / Teléfono 224862076.