Vida Sana

Slow fitness: lo bueno de moverse lento

Mientras algunos disfrutan ejercitándose a mil por hora, otros prefieren hacerlo con más calma. En pleno boom de los entrenamientos funcionales (que incluyen diversos ejercicios para generar fuerza y acondicionamiento físico) aparece un estilo que plantea priorizar calidad sobre cantidad, y si se hace lento, tanto mejor.

  • francisca.colussa

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Fotos Getty Images

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Imagina lo difícil que es hacer flexiones de brazos. Más aun cuando el entrenador pide bajar y subir muy despacio para sentir la musculatura. ¡Cómo cuesta! Eso es el slow fitness, una forma de ejercitarse que se fundamenta en la realización de ejercicios estratégicos que logren alto impacto en los músculos. La clave es ejecutarlos lentamente, poniendo atención en que estén bien hechos. Está inspirado en el libro La Revolución del Fitness, Poder de 10, de Adam Zickerman, que plantea que bastan solo segundos para crear densidad ósea y quemar calorías. Parece un sueño para cualquier persona que quiera obtener resultados rápidos, pero no es tan sencillo. “Lo que plantea el autor es emplear una buena técnica de ejecución de los ejercicios para conseguir un completo control de las articulaciones; así se ejercita y estresa positivamente al músculo, aumentando su flexibilidad y fortaleciéndolo”, explica la profesora y encargada de fitness de Sportlife Club Ñuñoa, Noelia Cáceres.

Lo importante es priorizar calidad por sobre cantidad para lograr los mismos beneficios de un entrenamiento de alto impacto. “Podemos hacer 100 sentadillas mal ejecutadas y nunca tendrán el mismo poder y resultado que 10 bien hechas. Basándonos en este principio se puede tonificar, sobre todo si son ejercicios isométricos, es decir, de mantención en la misma la postura correctamente. Eso sí, creo que un entrenamiento Hiit (aquel que incluye intervalos de alta y baja o moderada intensidad) es más efectivo que el slow fitness para quemar calorías, ya que el primero trabaja más sobre la resistencia cardiovascular y el segundo, sobre el dominio y control del cuerpo”, profundiza Ignacia Briones, instructora de yoga y creadora del sitio deportivo Chicfitdaily.com.

Pero no todo es tonificar y bajar de peso, el slow fitness pertenece a la categoría de ejercicios llamados body & mind, cuyo principal objetivo es ayudar a equilibrar la mente y el cuerpo. Otros aspectos positivos de practicarlo son el aumento de las fibras musculares, y si se perfecciona la técnica de ejecución, mejora la postura. “Este tipo de práctica está enfocada en prevenir las lesiones típicas que se nos pueden presentar, es fundamental para educar correctamente nuestra musculatura”, agrega Noelia.

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¿10 segundos son suficientes?

Mantener una postura durante 10 segundos es bastante y no es fácil. Es efectivo, pero como en todo no es una fórmula garantizada. Depende de cada persona, estructura corporal y muscular. “Juega un papel importante identificar qué quiere cada uno; si deseas bajar de peso solamente, estos segundos como complemento a un plan de ejercicios previo obviamente serán efectivos”, opina Noelia. La idea es realizar una rutina que trabaje la mayor cantidad de grupos musculares.

Disciplinas como yoga y pilates son una buena forma de llevar a la práctica el slow fitness. Ambos involucran posturas que se mantienen por varios segundos, potencian la concentración y ayudan a ganar control del propio cuerpo, además de tener efectos relajantes. “Cuando llegas a la postura te das cuenta de lo que tu cuerpo puede hacer y lo difícil que es mantenerse estática y tranquila durante las respiraciones. Comparado a un entrenamiento funcional, por ejemplo, son dificultades muy distintas, en una estás calma y en la otra tu energía está a punto de estallar”, reflexiona la instructora de yoga.

Para incorporar el entrenamiento slow fitness en las rutinas se puede dividir en tres: tren superior (flexiones de brazos lentas), el core (planchas), y tren inferior (sentadillas sumo, con la punta de los pies mirando hacia afuera). Pero como su nombre lo dice, hay que ser constante y tener paciencia, porque los resultados no son automáticos. “Adquirir una buena condición física requiere tiempo, disciplina y constancia. No sucede de un día a otro, se consigue de forma progresiva y con un entrenamiento donde se entienda al cuerpo, más allá de las repeticiones mecánicas. Si queremos resultados más rápidos y además buscamos quemar calorías es necesario añadir un cardio (actividad cardiovascular, que acelera las pulsaciones del corazón) pre y post-workout e incorporar ejercicios de slow fitness dentro de tu rutina habitual”, aconseja Ignacia.