Vida Sana

Namasté

“Mi alma saluda a tu alma”. Esa podría ser una de las traducciones de esta tradicional expresión y que es muy utilizada en yoga, disciplina milenaria proveniente de la India que hoy 21 de junio celebra su día internacional. Invitamos a cinco instructores de diferentes corrientes a rendirle un homenaje con diferentes asanas o posturas.

  • alejandra.villalobos

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Producción: Tam Jiménez R. Fotos: Alejandra González Maquillaje y pelo: Bernardita Silva

Emma Marín

41 años / Profesora de Jyotim Yoga (alineamiento) y Harmonic (Yoga fluido) / Fundadora del centro Sadhana Yoga


Enterito y mangas, OMandala by Emma en Sadhana Yoga.

Para Emma el yoga fue amor a primera vista. De pequeña practicó ballet y gimnasia artística, pero una lesión le impidió seguir. Ya más grande, a los 24 años, decidió ir a probar esta otra disciplina, buscando una vía de escape a su ajetreada vida como productora de eventos y management de músicos. “Al poco tiempo dejé mi trabajo, mi productora y me dediqué 100% al yoga”, cuenta. Hoy es profesora de Jyotim, que significa luminosidad. “Es como pasar de la ignorancia al conocimiento, de la oscuridad a la luz. Es una técnica que se basa en el alineamiento corporal, en la correcta construcción de la postura, donde el cuerpo y la geometría en movimiento crean una meditación consciente a partir de un conocimiento acabado de tu cuerpo”, explica.

Natarajasana, o ‘señor de la danza’.

Es una de las representaciones del dios Shiva y una postura de equilibrio con extensión de columna. Trabaja la estabilidad, mientras se fortalece la pierna de apoyo, se elonga la cadera, el iliopsoas y cuádriceps de la pierna flectada. Desarrolla la capacidad para enfocarse, la elegancia y gracia del movimiento.

Gustavo Ponce

70 años / Instructor de Iyengar / Fundador del centro Yogashala y Canal Om


Es un pionero de esta disciplina en nuestro país. Llegó a ella a los 11 años por un libro usado que encontró en una librería. A pesar de estar en otro idioma, se impresionó tanto con el señor de turbante que aparecía en la portada y los dibujos de diferentes posturas que había dentro, que lo compró. Desde ese minuto comenzó a practicar de manera autodidacta. En el año 72 fue por primera vez a la India, lugar al que hasta el año pasado visitó dos o tres veces por año. Pero fue en 1985 cuando conoció al maestro Iyengar y donde aprendió su estilo. “Desde ese año hasta el 2000 estudié con él. Me traje el método a Chile y abrí la escuela Yogashala. En el método Iyengar el énfasis está en el alineamiento musculoesquelético equilibrado, esto quiere decir que cada músculo, cada hueso, cada tendón, cada ligamento tiene que cumplir la función para la cual fue diseñado. Por lo tanto, es un método bastante físico, no se detiene en la meditación”, explica.

Ardha Chandrasana, o ‘media luna’.

Su función es estirar toda la musculatura que va del isquion a la tibia, además ‘abre’ la cadera, el pecho y cultiva el equilibrio.

Carola Villegas

42 años / Profesora de Vinyasa / Cofundadora de Andes Yoga


Polera, Anahatayoga. Short, Nike.
Polera, Anahatayoga. Short, Nike.

Hace 20 años que practica esta disciplina, la que describe como la creación de secuencias fluidas que enlazan asanas, o posturas, sincronizando la respiración con el movimiento y la conciencia del presente. “Comencé por una compañera de universidad que me llevó, y después de la primera clase nunca más dejé de practicar, fue lo mejor que me ha pasado en la vida”. Siguió sus estudios de comunicadora social, ejerció un año y, cuando nació su hijo, decidió dejar todo para dedicarse a ser profesora de yoga al 100%.

Ustrasana, o ‘posición del camello’

“La particularidad que tiene, o lo que más me gusta, es que abre y activa el corazón”, dice Carola. Aumenta también la capacidad respiratoria, flexibiliza la columna y, como todas las posiciones que son con la cabeza hacia atrás, lleva el oxígeno al cerebro.

María José Álvarez

27 años / Profesora de Loknath Yoga


Top y patas, Anahatayoga.
Top y patas, Anahatayoga.

“El Loknath es una práctica tradicional de yoga que permite alcanzar el máximo beneficio de este antiguo método indio. Está basado en el estilo de Yoga Ashtanga (ocho pasos) y es la combinación de cinco corrientes principales del yoga: Hatha, Karma, Bhakti, Jnana y Raja Yoga. Es una disciplina que tiene una estructura que en la práctica la vuelve muy terapéutica, porque además de lo físico también hay un espacio para la concentración, para la búsqueda de la meditación, para el canto de mantra, para la práctica de pranayama, o respiración, técnicas de depuración y limpiezas físicas”, explica María José, quien llegó a este método luego de haber probado varios antes. “El hecho de poder estudiar yoga con un maestro indio, Yogiraj Tonmoy Shome, que lo practica desde los 5 años, y que a su vez él lo aprendió de un verdadero yogui, me cautivó”, dice.

Vrksasana, o ‘postura del árbol’

Con ella el cuerpo se ‘enraíza’ a la tierra, y al entrelazar los dedos y extender los codos se conecta con el cielo. En términos generales, tonifica la musculatura de todo el cuerpo, alinea la columna, da una sensación de calma y requiera mucha concentración.

José Francisco Winter

38 años / Instructor de Ashtanga e Iyengar / Fundador de Ayuh Yoga.


Polera, Adidas. Buzo, Nike.
Polera, Adidas. Buzo, Nike.

“Practico yoga desde 2003. Llegué porque yo era muy deportista pero me lesioné, y buscando una alternativa menos agresiva para mi rodilla di con esta disciplina que cambió mi vida”, cuenta este ingeniero civil. “El Ashtanga es un método dinámico bastante intenso y demandante físicamente, donde se puede lograr un calor en el cuerpo que hace que la sangre realmente llegue hasta las últimas terminaciones nerviosas. Es muy restaurativo y hace que se oxigene verdaderamente el cuerpo”, explica.

Utthita Trikonasana, o ‘postura de los tres ángulos’

Es un desafío de equilibrio y alineación. Estira los isquiotibiales y los costados del tronco, abre el pecho y despeja los pulmones. Además ayuda a aliviar el estrés y mejora la digestión.

Espalda feliz gracias al yoga