Belleza

Tu estilista sabe, punto

Quienes se tiñen el pelo saben del proceso largo y metódico que implica lograr el tono deseado. Desde la preparación hasta los cuidados post, nada es al azar. Por eso cuando preguntamos sobre los factores que afectan al cabello tinturado, los profesionales aclararon varios puntos, mañas e incluso mentiras que nosotras mismas decimos y que influyen en el resultado. Aquí, los 10 puntos que tu estilista quiere que sepas (para que le hagas caso).

  • francisca.colussa

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1. Agua: el enemigo silencioso

Hay que aceptar que las tinturas no permanecen intactas eternamente, pero hay factores que aceleran el desgaste y se pueden moderar. “El agua naturalmente aporta un 0.95% de oxidación, por lo tanto lavarlo muy seguido ayuda a decolorarlo, desteñirlo y oxidarlo. Además, el agua que tenemos en Santiago y en muchas regiones del país es pesada, llena de minerales y químicos como el cloro”, explica Niulton Nervi, uno de los estilistas de Leonidas Hairdresser. “Como las sales del agua tienden a ser abrasivas, recomiendo probar champús en seco en spray que ayudarán a que el lavado no sea tan frecuente, pero que igual se vea limpio (el pelo). Para no arrastrar el color hay que usar productos sin sulfato; eso significa que no contienen los ‘detergentes’ que barren el color y permiten que el look perdure por más tiempo”, complementa Coca Oyarce, estilista y cofundadora de La Guapa Simona.

2. No es llegar y cambiar de color

Todas las coloraciones que contengan amoníaco suelen ser más penetrantes en la estructura capilar, haciendo que no se deslaven con facilidad. Por eso, si se buscan cambios momentáneos que muestren un crecimiento de raíz más sutil, la sugerencia es elegir coloración sin amoníaco (que dura hasta 28 lavados). Las que quieran aclararse el pelo tienen que tener en cuenta que “los colores hechos en casa en la gama de los rojos o tonalidades oscuras son los más difíciles de barrer. Por eso, si se busca aclarar el pelo, hay que entender que será un proceso. No es volverse rubia de un golpe, siempre debemos apostar por cuidar la sanidad de nuestro pelo y hacer el color de forma paulatina”, precisa Coca Oyarce.

3. Mentirosa, mentirosa

Los estilistas consultados para este artículo coinciden en que las mujeres mentimos bastante con respecto a los procesos de coloración que tenemos encima y eso, indudablemente, afecta el resultado. “Las mujeres nunca cuentan todo, por eso un profesional debe evaluar bien antes de iniciar cualquier proceso químico. Si una clienta miente y dice que tiene el pelo natural, y pide baby lights, por ejemplo (que son sutiles y se hacen con superaclarante), no se llegará al objetivo y quedará anaranjado”, dice Claudio Huircan, estilista y dueño de Taller CH. “Muchas no se acuerdan o no creen que puede afectar, pero al decolorar pelos antes trabajados (con henna o coloraciones permanentes) además de que podemos encontrarnos con un reflejo rojizo, puede que la calidad del pelo sea mala, estar quebrado o ‘chicloso’, y eso implica que para el cambio de color se necesite más de una sesión”, agrega Coca Oyarce.

4. El champú morado no es para todo(s)

Muchas mujeres usan el champú morado para todo, pero no hace magia. Es un buen aliado para neutralizar los amarillos, ¡pero ojo! Lo hace en pelos más rubios, platinados o canosos. Las más castañas y morenas -que sufren por los tonos rojizos y naranjas- obtendrán mejores resultados si utilizan champú azul. Lo ideal es lavarse con estos productos una vez por semana para mantener mejor el color y hacerle caso al estilista cuando sugiera volver a tonalizar o realizar un shock de brillo para renovar el look.

5. Cuando el experto dice ‘no’

Lidiar con las expectativas de sus clientas es una de las tareas más difíciles para un estilista; cuando dicen “no”, hay que escuchar por qué. “Muchas veces lidiamos con la idealización de un look que lleva una celebridad, y es ahí donde debemos aterrizar las expectativas y entender cuál es el proceso para llegar a ese look y si coincide con las características de tu pelo”, opina Coca Oyarce, estilista y cofundandora de La Guapa Simona. Desde Leonidas Hairdresser, Niulton Nervi dice: “Le diría ‘no’ a un look que no esté acorde con la personalidad o vestimenta del cliente, siempre hay una pequeña entrevista en donde detectamos el nivel de riesgo que corre la persona y la orientamos para que se sienta más segura del cambio”. Y en eso coincide Claudio Huircan: “Hay que llegar a un equilibrio entre lo que el cliente quiere y lo que yo como especialista recomiendo, para evaluar cómo podrá llevar ese look en el tiempo”.

6. La amenaza de las herramientas de calor

Aunque es común leer en la web que las planchas y onduladores contribuyen al desvanecimiento del color, no es tanto lo que influye en eso como en la calidad de la fibra capilar, que se reseca y luce opaca. La mejor opción es utilizar siempre un termoprotector para evitar el daño e intentar usarlo en temperaturas más bajas. “Aunque no sea la principal causa de la pérdida de color, hay que considerar que siempre que existan factores químicos como decoloraciones o tinturas que dejen el cabello poroso, esta condición de ‘porosidad alta’ mantendrá al cabello perdiendo color constantemente, porque no es capaz de mantenerlo dentro de la hebra”, advierte Niulton.

7. Por qué no saltar de un estilista a otro

Aunque muchas mujeres son curiosas y van de un profesional a otro, lo mejor es que una vez que se encuentra a la persona que las entiende y logra los resultados esperados, dejen de buscar. La razón es simple: el estilista ya conoce tu historial, y sabe perfecto cómo reacciona tu pelo con los diferentes productos y estilos. “Al tener un profesional de cabecera se tiene el control de cómo evolucionará el cabello para lograr el look deseado”, dice Huircan. Y Niulton agrega: “Cambiarlo constantemente es arriesgarnos y negarle la opción a alguien de mejorar; los coloristas se entrenan constantemente y cada cliente es un desafío ante el cual deben tener mucha preparación previa. No hay que olvidar que es un trabajo que lleva tiempo y no se maneja simplemente por las ganas locas de cambiar de look, todo necesita evaluación y en algunos casos necesitan mucho tiempo para concretarlos. ¡Para qué darse la lata de empezar de cero cada vez!”.

8. Memoriza: MAN-TEN-CIÓN

Ese pelo de salón, fantástico y suave, no se mantiene por sí mismo. El cuidado poscoloración es lo más importante para extender la duración y contribuir en la salud capilar. Realizar mascarillas de tratamiento una o dos veces por semana y -una vez más- hacer caso a las indicaciones del colorista. Coca Oyarce recomienda: “Cortar las puntas antes de una coloración tipo degradado como free stsyle o balayage, cortar el pelo cada tres meses si se quiere mantener un corte, realizar masajes con proteínas y vitamina (se puede hacer en casa) y darse el tiempo de elegir buenos productos, recomendados para la necesidad específica de cada persona”.

9. ¡ALTO!

Uno de los principales errores del que nos acusan los estilistas es teñirnos en exceso. “El deseo de siempre querer estar más rubia; eso no permite descansar ni fortalecer el pelo”, dice el estilista de Leonidas Hairdresser. Es importante mantener la calidad del pelo para que realmente se puedan lucir los diferentes estilos, por eso otro error es creer que una vez hecho el color está todo listo (ver punto número 8). ¡Atentas las que se tiñen en casa! “Suelen aplicar la tintura en todo el pelo, entonces lo que sucede -sobre todo si tienes canas- es que la parta baja se satura de pigmento y queda más oscura que la raíz. Debes alternar, un mes en todo el pelo (haciendo solo un baño de color hacia los medios y largos), y el siguiente solo raíz. Porque lo que se ve natural es que las puntas sean un poco más claras”, aconseja Coca.

10. ¿Cada cuánto tonalizar?

Cada un mes o un mes y medio es importante retocar el color y reactivar el brillo, y para ello existen los tonalizantes, que son productos sin amoníaco que otorgan pigmento sin traspasar la hebra capilar. “No importa si se ve lindo o no está naranja, los tonos se oxidan y cada cierto tiempo hay que aportarles color e hidratarlos”, dice Claudio Huircan. Si el proceso de coloración está bien hecho y la persona hizo un buen trabajo de mantención en casa, puede realizarse en tiempos más espaciados, pero los especialistas lo recomiendan para neutralizar los amarillos y mantener el brillo.