Moda

El oasis de Jessica Trosman

Es una de las diseñadoras argentinas de moda con más presencia en el mercado internacional. En 2008 el libro Fashion Now 2, de la editorial alemana Taschen, la incluyó dentro de los 100 mejores modistos de alta costura por su creatividad e innovación, y en 2011 fue galardonada con las Tijeras de Oro en Argentina como la mejor diseñadora nacional. Hoy Jessica Trosman está comenzando otra etapa. Fuimos a Buenos Aires a conocer el rincón en el que desarrolla su nueva marca: Not To Be Understood.

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Por Fernanda del Real  Fotos Gentileza Jessica Trosman

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Al caminar por la calle Humboldt en Buenos Aires aparecen edificios a medio demoler, la antigua fachada de un club atlético, varios talleres mecánicos y una quietud propia de un barrio en donde aparentemente no ocurre mucho. Aquí es donde Jessica Trosman instaló el atelier en el que hoy crea y vende sus diseños. Por fuera, un gran ventanal, con una cortina metálica a medio abrir, por donde se puede divisar un perchero con prendas colgadas. A la izquierda de esta improvisada vitrina, la alta puerta negra de metal está cerrada, con un letrero blanco que dice ‘abierto’. Al cruzar el umbral pareciera que se está entrando al agujero del conejo de Alicia en el País de las Maravillas, un universo paralelo a lo que está sucediendo en la vereda del frente, donde abundan motores y carburadores. A este lado, dentro del gran galpón con techo alto que Jessica convirtió en su lugar de creación, se puede ver a la diseñadora en una reunión a través de un cristal que está tras la caja registradora.

De taller a atelier

02-400Este lugar en Villa Crespo originalmente perteneció a su padre, era ahí donde él tenía su taller mecánico. En 1997 se lo prestó a Jessica para que comenzara a trabajar con su socio Martín Churba. De esa sociedad posteriormente nació la marca Trosmanchurba. “Este era un depósito donde mi papá guardaba todos los repuestos para autos. Tiene una historia muy importante para mí; él no pudo ver nada de lo que yo hice, porque murió hace 16 años”, dice Jessica. “El barrio está cerca de donde toda mi familia se desarrolló, eran todos ‘repuesteros’ de autos, y cuando mi papá me lo prestó me dijo: ‘Vos tenés que hacerte amiga de todos los dueños de talleres mecánicos, porque te van a cuidar’, y fue así”, cuenta. A pesar de que actualmente Villa Crespo no es un lugar tan concurrido, Jessica cree que eso cambiará. “Me divierte ser la primera en plantar bandera, después siempre me acompañan atrás otros diseñadores. En este caso me la jugué porque sentí que era este el lugar, que había buena vibra y que era el indicado para desarrollar mi nueva marca”.

Laboratorio de ideas

Las cuatro paredes del local no solamente son el sitio de encuentro entre las creaciones de Jessica y sus clientas. Ahí también funciona algo que ella denomina “laboratorio de ideas genuinas”, y que es donde crea sus telas. “Nuestro taller llegó a un nivel en el que nos convertimos en artesanos textiles, son piezas en serie pero no dejan de tener ese toque ‘crafted’ (trabajado)”. Lo que allí se produce no tiene como único destino sus diseños, sino que también hace encargos para reconocidas marcas como María Cher, Jazmin Chebar, Levi’s, Lee y Rick Owens. El año 2012 creó una colección para Chanel que denominó Scotland. “Eran telas basadas en texturas como la piel del salmón, por ejemplo; tuvimos que extrapolar en género revestimientos de paredes de una antigua casa en Escocia, donde iba con frecuencia Coco Chanel”, afirma Jessica.

En ese mismo lugar está el café-restaurante Yeite, que pertenece a la chef Pamela Villar, quien hasta hace un tiempo aparecía en el canal de cable Elgourmet. “La idea era armarlo para que venga más gente al barrio y para que sea una experiencia completa. Que venga el marido o quien sea, una amiga, y que después de comprar puedas tomar algo, y que se arme como un nuevo punto urbano”, dice Jessica.

03-400“Hola, ¿cómo estás?”, le dice una clienta. “¿Te probaste ese de ahí? Es divino”, comenta Jessica mientras señala una prenda. “La gente ya está como cansada del típico shopping, y bueno, decidimos lanzar Not to be Understood (NTBU) en un lugar rarísimo que es este, que me encanta porque no hay edificios, y es raro porque todavía nadie camina por acá, pero la verdad es que nuestras clientas vienen especialmente porque sienten que la experiencia es completa”. Un lugar que no tiene nada que ver con Palermo y que, según su dueña, tiene un éxito que radica en lo genuino de sus productos. Ella considera que ha creado una marca rebelde y asume que lo que quiere es ser encontrada por sus clientes. “Le vendemos a la gente que es capaz de ir a cualquier barrio en busca de un producto de diseño. Creemos que quien va a los shoppings quizás no es el público que elige una marca de diseñador, sino que quiere algo más masivo”. Comenta que el hecho de estar involucrada en cada etapa del proceso creativo hace que sus prendas sean únicas y con un estándar de innovación muy alto. “Me gusta trabajar cerca de mis talleres, cerca de la confección, le ponés como más onda a la ropa. Yo no copio, mi ropa es supergenuina y tiene un gran valor agregado”.

Para ella cuando se trata de sus creaciones tampoco hay limitaciones etarias. “Mis clientas son supercancheras, pueden ir desde los 50, 60, 70 años, hasta las más chiquititas de 18, que la verdad que son las que más conmueven, porque son las que traen a sus madres. Cuando tuve otras marcas era al revés, las madres traían a las hijas, ahora pasa lo contrario”, concluye.

Por el momento este lugar sin vitrina que fue hecho para ser vivido y no entendido; es el único en Argentina, pero Jessica no descarta la aparición de otro. Aún no se sabe el lugar donde estará ubicado, solo hay una certeza, “no en un shopping”, dice mientras ríe.

La seducción de los jeans


La diseñadora estuvo presente en el último Fashion Week de Buenos Aires, donde innovó en un terreno hasta el momento inexplorado con su nueva marca: el jeans. “La colección se llama ‘Denimolition’, porque lo que hice fue ‘demoler’, como desarmar pantalones y volver a armar prendas. Es un laburo chino”. En esta misma versión de la Semana de la Moda, Jessica hizo una cápsula para la marca Lee. “Es una colección intervenida por mí con calce bastante ‘Lee’; se basa en diferentes estampados, algo divertido”, asegura.