Belleza

Melena en llamas ¿te atreves?

En las últimas alfombras rojas las colorinas se robaron la atención y los piropos de la crítica. Algo tienen las cabelleras cobrizas que capturan miradas y tientan a morenas y rubias a cambiar. Consultamos a dos especialistas cuáles son los pasos ideales para transformar nuestras melenas en una coqueta ‘ginger’.

  • francisca.colussa

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Julianne Moore, Susan Sarandon y Christina Hendricks causaron sensación en los Premios SAG con sus cabelleras genéticamente anaranjadas. Y otras actrices como Amy Poehler e Isla Fisher deslumbraron por sus colorines de salón. Natural o artificial, el naranja se ha vuelto superpopular en el mundo de las celebridades y también de las fashionistas. Pero no cualquiera se atreve a llevarlo, porque es muy llamativo.

Christina Hendricks
Christina Hendricks

Por acá no es un color que se vea mucho en las calles, ¿le tendremos miedo? “Las mujeres chilenas le tienen un odio extremo al naranja; lo primero que te dicen cuando llegan a la peluquería es que no quieren que se les vaya a ver ni una gota ese color. Yo creo que es un sentimiento un poco exagerado y que tiene que ver con esas expectativas de imitar estilos norteamericanos, que son lejanos a nuestra realidad”, opina la estilista y dueña del Ohlalá Studio, Gloria Rojas.

Gonzalo Leonidas, estilista y dueño de Leonidas Hairdresser, también ha vivido el rechazo hacia este tono de pelo. “Lo asocian con un color oxidado y deslavado”, dice, pero también reconoce que varias se han empezado a atrever, sobre todo con las tonalidades más vibrantes.

El manual para ser una ‘red hair’

Se cree que es más difícil llegar a ser pelirroja que rubia, pero esto es más bien un mito, porque la base que se necesita es mucho menos clara que para un rubio. “Una persona de pelo castaño puede conseguirlo simplemente con una tintura y un oxidante de un volumen superior a 30. Si la base es de color castaño claro, no necesitará decoloraciones ni volúmenes muy altos en el oxidante, y si es rubia, con un baño de color puede conseguir la tonalidad deseada”, explica Leonidas.

Julianne Moore
Julianne Moore

Debido a la pigmentación promedio de las latinoamericanas es mucho más fácil transformarnos en colorinas que en platinadas. “Eso sí, hay que diferenciar los colorines en alturas bajas como Lindsay Lohan en la película ‘Mean Girls’ versus el pelo de Emma Stone o Amy Adams, que tienen un color rubio-anaranjado. Por nuestro tipo, se verá más natural si es dentro del rasgo oscuro”, profundiza Gloria.

La aplicación del tinte es fundamental; en el caso de que no se necesite decoloración JAMÁS se empieza por las raíces, es lo que se aclara más rápido y podría hacer que el resultado final se vea manchado. La recomendación es que lo haga un profesional, pero si aun así quieres aventurarte, primero se aplica de medios a puntas y al final en la raíz.

Isla Fisher
Isla Fisher

Aquellas con pelo oscuro o teñido deberán decolorar antes de tonalizar. Lo bueno es que no es necesario llegar al blanco, así que hay menos daño durante el proceso.

Lo inevitable: alta mantención

Hasta aquí, transformarse en una chica ginger se ve de lo más cool. La única sombra del proceso es su mantención. “El colorín es uno de los colores más difíciles de mantener, se deslava fácilmente y pierde intensidad. Hay que tomarlo seriamente, se debe retocar una vez por mes y para prolongarlo se pueden utilizar productos con pigmentos rojos”, dice Gonzalo Leonidas.

Gloria Rojas sabe bien de esta parte del proceso, fue colorina por 8 años. Por eso recomienda conocer cuál es el tono de oxidación del cabello después de la tercera semana desde la coloración. “En mi caso se pone amarillo, entonces puedes trabajar con un rojo para que al deslavarse se ponga naranjo o realizar baños de color todos los meses para neutralizar el tono”, explica.

El resto es mantener la rutina de cuidado para cabellos tinturados, es decir aplicar mascarillas en la casa y cuando sea necesario tratamientos de hidratación en la peluquería. Utilizar productos sin sulfato y que sean adecuados para cabellos teñidos. Los especialistas coinciden en que aunque sea algo que se pueda hacer en casa, lo mejor es recurrir a manos expertas, porque el naranja es un arma de doble filo, puede quedar increíble, pero mal hecho es un desastre.

El tono adecuado


En Chile podemos encontrar pieles blancas, más amarillas y oliva. A las pieles claras les quedan muy bien los tonos rubios-anaranjados o los rojos, y se pueden dar efectos de luz con un hair contouring o un balayage. Para las más morenas el cobre queda muy bien y el colorín, que se asoma como tendencia hace algunas temporadas. “De todas maneras depende mucho del estilo de la persona; si tienes una personalidad explosiva o una forma de vestir muy especial, lo puedes acompañar de un naranja más encendido”, dice Gonzalo Leonidas.

Amy Poehler
Amy Poehler