Gastronomía

Amicci

Es un lugar en el que se invirtió mucho, remodelando completamente la casa donde antes estuvo el Bel Paese, también de tradición italiana.

  • Pilar Hurtado

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Aprovechando que los talleres de Ñam Santiago se realizaron en Inacap de Chesterton, fui a almorzar al cercano Amicci con un amigo que vino desde Viña del Mar. No iba hace un par de años, cuando el restaurante estaba nuevo. Es un lugar en el que se invirtió mucho, remodelando completamente la casa donde antes estuvo el Bel Paese, también de tradición italiana. El piso es negro, las mesas son de madera oscura y sus sillas, cómodas y tapizadas en beige. En el segundo piso un elemento decorativo son muchas lámparas cobrizas que le dan un toque divertido y quiebran la formalidad. La carta es amplia y nos costó elegir, pero como promocionaba mucho su grana padano DOP madurado 12 meses, pedimos un antipasto Amicci, que además del queso incluye chalotas dulces, prosciutto San Daniele, pepperonatta, tostadas al ajo, zuchinni y champiñones grillados. Pero lamentamos mucho el poco cuidado con que trataron el queso, si era tan especial, ¡¡venía rociado con aceto balsámico encima!! Las chalotas, ricas; los champiñones, ni una gracia, el resto estaba Ok; esto lo compartimos. Como fondos nos inclinamos por las pastas. Mi amigo quiso pedir una ensalada caprese, pero lo debo haber mirado con tal cara que desistió. Yo pedí unos deliciosos panzotti, muy otoñales, rellenos con ricota, higos y nueces, y salsa en base a crema y queso gorgonzola. Mi amigo pidió unos ñoquis funghi tartufo, de papa con salsa de funghi porcini perfumada al aceite de trufa blanca. Los ñoquis estaban bien hechos, aunque bastante grandes, y la salsa de hongos tenía leve sabor a trufa. Pero a mi amigo, que nunca había probado la trufa y a la que yo le había hecho mucha propaganda, le gustó más mi plato, que además tenía un rico juego de texturas. El servicio fue amable, pero hubo un par de detalles que debieran mejorar, ya que barato no es: una copa sucia en la que me sirvieron el vino -que fue cambiada sin problemas, pero sin disculpas- y una taza de agüita que llegó servida desde la cocina, cuando no cuesta nada traer un jarrito y vaciarla sobre la hierba elegida. Olvidaba el postre, fue una trilogía donde venía un tiramisú sin mayor gracia -el mejor que he probado es el de In pasta-, una buena torta de mil hojas y una pannacotta correcta. Volvería solo por los panzotti de higo…

Consumo: todo lo descrito + 1 copa de vino y 1 espresso, $45.600.

NOTA: 5.6 / Avenida Apoquindo 7741, Las Condes. Tel: +56 2 2934 3722 | +56 2 2934 3725