Belleza

Querida mascarilla amiga

Aún no llegamos a mitad de año pero de seguro el cansancio, estrés, el frío e incluso la contaminación ambiental ya afectan nuestra piel haciendo que se vea opaca, seca y deteriorada. ¿La solución a estos problemas? Simple, una mascarilla facial al menos una vez por semana para conseguir un rostro hidratado y luminoso. La cosmetóloga y directora de Medsthetik Mónica Böhmer nos da algunos consejos.

  • constanza.espinoza

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Las mascarillas para el rostro son una bomba de nutrientes para nuestra piel. “No hay nada más refrescante que una mascarilla”, afirma la cosmetóloga Mónica Böhmer. “Reafirman, hidratan, exfolian, atenúan líneas de expresión gracias a su efecto tensor, estimulan, aclaran y renuevan el cutis”, complementa la experta. Existen un montón de opciones si se quiere utilizar una mascarilla cosmética, es decir aquellas que pasaron por un laboratorio especializado donde sus principios activos fueron procesados para que el cutis pudiese absorberlos. Pero también está la alternativa de realizar mascarillas naturales caseras, con ingredientes que podemos encontrar fácilmente en nuestra cocina; frutas, miel, azúcar y el aceite de oliva son los más habituales.

Para que un tratamiento sea exitoso es importante saber exactamente qué tipo de piel tienes: seca, grasa o mixta. “Esto debido a que la reacción de cada mascarilla puede ser diferente en cada tipo de piel”, advierte Mónica. Por esta razón es fundamental que un especialista aconseje qué es lo que necesita cada una.

Mascarilla aquí, mascarilla allá

Poseen diferentes funciones de acuerdo con los ingredientes que las componen. Estos atacan diversos problemas que pueden ir desde un cutis seco a una piel con rosácea, afección que suele provocar enrojecimiento, sensibilidad e inflamación.

– Mascarilla astringente, calmante, antiséptica: regula la secreción sebácea debido a sus ingredientes antisépticos y astringentes. Por ejemplo, el extracto de manzanilla es un magnífico antiinflamatorio. Forma de uso: aplicar una fina capa y dejar actuar 20 minutos para luego retirar con agua tibia.

– Mascarilla aclarante y purificante: produce una renovación celular de la capa córnea -la más externa de la epidermis-; entre sus ingredientes puede encontrarse el ácido salicílico, que es un agente queratolítico; extracto de salvia, astringente, cicatrizante y antiséptico; extracto de romero, propiedades tónicas y estimulante. Forma de uso: aplicar la máscara después de la limpieza por 20 minutos, respetando el área cerca de los ojos. Lavar y retirar con esponja o agua tibia.

– Mascarilla para rosácea y pieles enrojecidas: regula la circulación sanguínea, evita la descamación de la capa córnea y tonifica, por lo que las pieles frágiles se ven favorecidas. Contienen extracto de castaña de la Indias, que calma; vitamina P, que tonifica las paredes de los capilares. Forma de uso: aplicar por 20 minutos y retirar sin hacer presión con agua tibia.

– Mascarillas hidratantes: muchas veces contienen colágeno, que contribuye a la protección de la piel aumentando su elasticidad y regulando su hidratación. Este tipo de mascarillas es ideal para pieles deshidratadas, ya que les devuelven su tersura y luminosidad.

– Mascarillas nutritivas: de textura cremosa, que no tiende a secar, nutre activando el metabolismo celular al igual que regula la circulación periférica. Suaviza, alisa y tonifica la piel dándole una apariencia saludable. Contiene muchas veces aceite de jojoba, un emoliente de buena absorción, hierbas multivitamínicas, extracto de nuez de la India y glicerina humectante. Forma de uso: aplicar una capa fina después de la limpieza por 20 minutos.

¡Y aun hay más! Mónica nos detalla los diferentes formatos en los que podemos encontrarlas.

En polvo: sus compuestos son las sales, el caolín -un mineral de arcilla- y elementos refrescantes. “Las sales y sus principios activos estimulan la circulación sanguínea; en pieles secas se mezcla con una loción hidratante y en pieles grasas, con una loción astringente”.

Pastosa: contiene extractos de algas, sales, arcillas, azufre. Es el formato ideal para pieles mixtas a grasas.

Cremosas: “Contienen una mayor cantidad de activos, y debido a que su concentración de lípidos es mayor son ideales para pieles secas o sensibles”.

Barro: “Su único componente es el barro, por lo que es una mascarilla ideal para todo tipo de piel. Hay que tener en cuenta que se encuentra activa mientras esté húmeda, cuando se seca deja de trabajar”.

Peel off: “Máscara, en su mayoría de algas marinas, con aporte vitamínico que después de su aplicación se seca y retira como una segunda piel”.

Velo: “Película de celulosa embebida en colágeno, té verde y elastina, que hidrata y da elasticidad a los tejidos. Es ideal como un tratamiento de shock para pieles desvitalizadas y deshidratadas”.

Antes de su aplicación. Es necesario exfoliar la piel del rostro. Esto permitirá eliminar las células muertas y dejar libre de impurezas el cutis para que el efecto de la mascarilla se vea potenciado. “Si tienes más tiempo, después de exfoliar deja sobre tu rostro una compresa tibia (no caliente, para no quemarte) por 5 minutos para dilatar los poros. De esta forma los principios activos se absorberán mejor y la piel quedará aun más nutrida”, recomienda Mónica.

Importante. El ideal es aplicar las mascarillas con un pincel para no contaminar con nuestros dedos el producto y luego traspasar alguna bacteria al rostro. “Esto se realiza con movimientos de abajo hacia arriba, incluyendo el cuello y parte del escote, debido a que esta zona es muy delicada y agradece estos cuidados”.

Mascarilla facial de frutilla y miel


(Para las pieles estresadas con primeros signos de envejecimiento, puntos negros e inflamaciones).

Preparación: triturar un puñado de frutillas junto con una cucharada de miel, revolver y aplicar en la piel limpia y previamente exfoliada durante 20 minutos, lavar y usar tu crema habitual de noche.

“Las frutillas contienen ácido salicílico, que es ideal para eliminar las células muertas, el acné y reducir la inflamación consiguiendo una piel brillante y suave”, explica la especialista. “La miel contiene muchas vitaminas, aminoácidos y minerales que permiten enriquecer la textura del cutis, nutrirlo y reducir los signos de envejecimiento”, agrega.

Las mascarillas, además de proporcionar diferentes beneficios, nos permiten un período de relajo físico y mental. Tras su aplicación lo recomendable es recostarse, mantenerse tranquila y relajada por los minutos que sus instrucciones detallen y así esta entregue todos sus principios activos.

Para terminar una rutina exitosa. Luego de que se ha cumplido el tiempo -las mascarillas cosméticas recomiendan desde 5 hasta 20 minutos- enjuaga tu rostro con agua tibia, elimina de forma suave la mascarilla con las manos o una esponja facial. Seca y aplica tu serum y crema de noche habituales.

Cuando la magia ocurre de noche. A diferencia de las mascarillas que se retiran en un máximo de 20 minutos, existe un tipo que es aplicada de noche y se deja sobre el rostro durante las horas que destinemos a dormir. “Mientras descansas la piel recibe todos los nutrientes durante esas horas, el resultado es un cutis que amanece descansado y radiante”, cuenta Mónica.

FORMA DE USO: aplicar sobre la piel limpia, masajear suavemente con golpecitos y dejar actuar mientras duermes. “Si necesitas de un tratamiento reparador, déjala todas las noches durante 20 días”, recomienda la experta.