Gastronomía

Sin Recetas

Es un lugar mínimo, lindo y de barrio, muy cálido en su ambientación.

  • Pilar Hurtado

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Uno de esos días ultracalurosos de marzo fuimos con una amiga a almorzar a este nuevo lugar para conocerlo. Lo había visto en febrero, en las noches, preciosamente iluminado, tanto que llamó mi atención. Es un lugar mínimo, lindo y de barrio, muy cálido en su ambientación de sillas blancas con mesas estilo provenzal en tono verde musgo claro en la terraza, con quitasoles y maceteros con plantas y guirnaldas de luces. Su vajilla incluye algunos platos enlozados y frascos conserveros para los jugos. Su carta es superacotada y tienen cada día un menú y también un acompañamiento del día para sus platos de carne. Nosotras probamos las limonadas, que sirvieron bien heladas y deliciosas, en frascos con tapa y pajilla (¡a prueba de niños que los dan vuelta!). Para comer, mi amiga pidió un asado de tira cocido a fuego lento por 9 horas con lo que tocaba ese viernes: cuscús tostado con maní, que nos pareció original en el papel pero resultó fome y seco para el asado de tira. Otras carnes de la carta: filete Wellington, ají de gallina, costillar de cerdo, lomo liso. Yo probé un sándwich ibérico, panini de jamón serrano, queso brie y cebolla caramelizada que, aunque hubiera preferido en un ciabatta, me ha quitado el sueño: estaba buenísima la combinación y quiero ir por otro. Venía con papas fritas caseras que estaban solo tibias, calientes hubieran sido de perdición, y un potecito de kétchup. Las presentaciones de todo, bonitas y con cariño. Una ensaladita que le llegó a mi amiga, fresca y monona también. El lugar estaba lleno, con algunas señoras del barrio y gente de oficinas cercanas. La atención fue muy amable y cariñosa pero amateur, lenta y poco experimentada, aunque ya dijimos que el estilo es ‘familiar y de barrio’. Junto con un café aguado, probamos una tarta de coco con manjar, donde la masa estaba increíble y un manjar exquisito, coronado por una suerte de crumble de coco demasiado cargado al azúcar, y unas galletas de chocolate chips con sal que me gustaron harto. A pesar de los detalles y de que a mi amiga no le gustó tanto, creo que volvería porque las fallas son solucionables, los precios son muy atractivos y se nota que el negocio está puesto con cariño.
Consumo: todo lo descrito, $20.100.

NOTA: 5.5 / Manquehue Norte 1768, Vitacura. Teléfonos 227175996 y 85028344