Hombres

Las 7 verdades de Yann Yvin

Hace más de un año que el nuevo rostro de la marca Alaniz vive en Montreal, Canadá, pero regresó por unos meses a Chile para la versión Junior del programa MasterChef, experiencia que lo tiene completamente encantado. “Ha sido de las cosas más gratas y agradables de mi carrera”, dice.

  • alejandra.villalobos

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Yann Yvin1. “Ha sido un camino totalmente distinto con los niños, ellos son inocentes, muy transparentes, no andan calculando ni haciendo estrategias. Ellos vienen a cocinar, a pasarlo bien y después a ganar, por eso no les voy a cortar un dedo cada vez que se equivocan, al contrario, yo soy su guía y corro cada vez que necesitan mi ayuda”.

2. “Me hizo bien vender todos mis restaurantes, porque después de 35 años encerrado en cuatro paredes blancas me di cuenta de que hay un mundo allá afuera, que hay un sol, un cielo… porque de verdad uno se olvida trabajando 12 horas al día. Es increíble, pero desde que no tengo restaurantes cocino mucho más feliz, con muchas más ganas”.

3. “Soy cada vez más sencillo en el gusto. Hoy día lo que más busco son los productos, hay que saber que la cocina es 80% el producto y 20% la mano del hombre; un buen producto no tienes que transformarlo, tienes que disfrazarlo”.

4. “Me levanto todas las mañanas para seducir, pero en el sentido general de la palabra. Tengo que seducir a mi pareja, a mis niños, a mi jefe, a los clientes, a mis colegas (…) Nuestra vida, día a día, minuto a minuto, está para seducir. Yo quizás lo tengo más desarrollado porque vivo bajo ese concepto, pero en todos sus ámbitos”.

5. “Me obligo a tener algo que me ligue a Chile, por eso acabo de entrar a una sociedad con unos amigos franceses para abrir una tienda de quesos europeos, así no pierdo el link con Chile. Viví 18 años acá y me entregaron mucho, entonces no puedo ser egoísta y decir ‘Gracias, Chile; chao, que les vaya bien’, hay que dar y recibir”.

6. “Hoy no tengo una meta a la que llegar, lo único que quiero, materialmente hablando, es tener una casa cerca del mar, no sé en qué país, pero poder abrir mi ventana y ver mi pequeño muelle con mi barquito ahí. Y si puedo pescar y comer del mar, feliz”.

7. “A mis 50 años disfruto y valoro mucho más los placeres simples, por eso no voy mucho a restaurantes, prefiero recibir a gente en mi casa o ir a la casa de otros; son esos pequeños momentos los que me llenan”.