Belleza

Beautyblender, la esponja más versátil

El año pasado fue la ‘explosión’ mediática de la Beautyblender, esa esponja rosada con forma de gota que youtubers y maquilladores han hecho famosa en revistas y redes sociales. Dicen que facilita muchísimo la aplicación del maquillaje y que el resultado es bastante más natural que el logrado con brochas. ¿Es tan maravillosa? Cuatro maquilladores locales dan aquí su veredicto.

  • francisca.colussa

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400Hace 13 años la maquilladora estadounidense Rea Ann Silva trabajaba en el maquillaje para los primeros programas en televisión HD y pensaba cómo hacer para que la piel se viera perfecta en la pantalla, sin trazos o demarcación de los productos que se aplicaban (y que antes no se veían). En la búsqueda cortó varias esponjas para lograr una forma que le permitiera crear un efecto de aerógrafo y así llegó a un óvalo.  Al usarlo notó que acababa de crear algo que podía ser interesante. Ese fue el comienzo de la hoy marca registrada Beautyblender (www.beautyblender.com), que actualmente cuenta con diversos tamaños, texturas según el objetivo que se quiere lograr y hasta limpiadores especiales. Uno de los grandes aciertos que llevó a esta esponja a la fama es el material del que está hecha (cuya fórmula es secreta, pero lo que sabemos es que no contiene látex) y que permite que, al sumergirla en agua, la esponja crezca impidiendo que el maquillaje penetre en su interior. Con esto se logra una aplicación precisa sobre la piel con la cantidad justa de productos.

Sus multiusos
La herramienta ganó adeptos porque es muy versátil. Puede servir para aplicar texturas cremosas o en polvo y para base, corrector, sombras, blush y hasta el labial. Su forma de gota permite utilizar la parte más fina para detalles como los costados de la nariz, debajo de las ojeras, o incluso para los párpados, y con la parte más ‘gordita’ se aplica la base en la cara.

En Chile tiene algunos fanáticos, como la maquilladora Melanie Tetzner, quien destaca su materialidad. “Tiene una suavidad que las otras esponjas no poseen. La textura hace que la base se mimetice y no deje trazos como las brochas. Mis clientes también lo agradecen porque es muy agradable sentirla sobre la piel”, asegura. “Me gusta usarla porque es muy manejable, es como una extensión de la mano, más cercana que una brocha, y la aplicación es imperceptible y precisa”, complementa la también makeup artist Patricia Calfio.

400-2¿Cómo la usan los maquilladores nacionales?
Beatriz Palma la utiliza principalmente para la aplicación del corrector. “Su forma de gota me permite llegar a zonas difíciles sin dejar trazos, logrando un fundido muy prolijo. También me resulta útil para retoques. Cuando el maquillaje ya se ha acumulado en líneas de expresión, esta esponja logra devolver todo a su lugar”. Melanie Tetzner la considera ideal también para perfeccionar. “La uso harto como ‘goma’ para corregir cuando me excedo con el maquillaje”, asegura, y Patricia Calfio comenta que a veces la utiliza para aplicar la base, pero generalmente recurre a esta herramienta para poner el iluminador y polvo en la piel.

Aunque en los tutoriales que aparecen en la web algunas utilizan esta esponja en seco, el sitio web oficial recomienda mojarla para obtener sus máximos beneficios. ‘Wet-squeeze-bounce’ (humedece-estruja-golpetea) es lo que debes recordar al usarla. Lo primero es ponerla en agua para que aumente su tamaño y cambie su textura. Luego se debe apretar para quitar el exceso de líquido y finalmente usarla en el rostro dando golpecitos con el producto que se quiere aplicar.

En el mercado existen también otras esponjas similares a la Beautyblender, que si bien no tienen la misma tecnología en su materialidad (porque no crecen con el agua y no son tan blandas al tacto), cumplen una función bastante similar. Eso sí, no para todos es un hit. Por ejemplo, el maquillador Marcelo Bhanu considera que la fama de este producto no es más que un excelente trabajo de marketing y que se la debe más a las ‘beauty bloggers’ que a lo que pueda hacer la esponja por el maquillaje. “Yo la tengo, pero la uso poco, muy a lo lejos, solo cuando quiero lograr cobertura con poca cantidad de producto. No soy muy fan de las esponjas en general, creo que con las brochas se puede conseguir un excelente resultado. Duran mucho más en el tiempo, entonces me parecen una mejor inversión”, agrega.
Para algunos su precio es una desventaja (la tradicional cuesta unos US$ 20 pero dura aproximadamente tres meses y luego hay que renovarla). Además hay que ser bastante estricto con la limpieza. “Se debe lavar por lo menos dos veces a la semana si es de uso personal y en mi caso que trabajo con harta gente la lavo luego de cada uso”, explica Melanie.

Con sus pros y contras, lo que partió con una esponja se ha convertido en un imperio con una gran variedad de productos asociados. Marcelo Bhanu considera que para el diario vivir no se necesita, y que tiene mejores resultados en manos profesionales, pero Beatriz Palma la recomienda a ojos cerrados: “Asegura un resultado prolijo sin la necesidad de ser un profesional, te olvidas de tener tantas herramientas, con solo la Beautyblender puedes ahorrarte tres brochas”, afirma.

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