Columnas

Los nuevos paradigmas de ser mujer

¿Es el hombre nuestra fuente de inspiración? No. Nuestra fuente de inspiración es el mundo que nos rodea, el que observamos atentas para absorber cada uno de sus matices.

  • Carla Guelfenbein

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Hace algunos días, entre las decenas de posts basura que se encuentran en Facebook, me detuve en un esquema que podría haber pasado por desechable, pero que sin embargo llamó mi atención. En él aparecían dos hombres. El de la izquierda iba con terno y el de la derecha, con un atuendo tipo hispter: pantalón pitillo, bolso de cuero cruzado, camisa sin corbata.

El hombre de la izquierda representaba el Antiguo paradigma y el de la derecha, el Nuevo. En el viejo paradigma la vida estaba orientada al Tener, mientras que en el nuevo, al Ser. En el viejo, a la Competitividad y al Yo, mientras que en el nuevo, al Nosotros. En el viejo, a la presencia de Jefes, mientras que en el nuevo, a Líderes.

Por esos mismos días me topé con un texto de Clarice Lispector. La escritora brasileña/ ucraniana que tanto admiro y que inspiró mi última novela, Contigo en la Distancia. Ella también escribía columnas en una revista femenina. En una carta que le escribe a una amiga dice:

Consuelo Astorga
Consuelo Astorga

“A un amigo le conté sobre mi tarea de escritura de todos los sábados. Y de pronto le pregunté: ¿Qué es lo que más les interesa a las mujeres? Antes de que pudiese responderme, oímos del fondo a mi amiga que respondía en voz alta y espontánea: El hombre. Con un poco de pudor me veo obligada a reconocer que lo que más le interesa a la mujer es el hombre. ¿Es él nuestra fuente de inspiración? Sí. ¿Es nuestro desafío? Sí. ¿Es nuestro enemigo? Sí. ¿Es nuestro rival estimulante? Sí. (…) ¿Nos peleamos con él? Sí. ¿Podemos seguir sin el hombre con quien nos peleamos? No. ¿Somos interesantes porque a los hombres les gustan las mujeres interesantes? Lo somos”.

Clarice es considerada una de las escritoras más importantes del siglo XX. A pesar de que su singular escritura escapa de todos los cánones y clasificaciones posibles, en lo que respecta a la relación de la mujer con el hombre representa muy bien el pensar y sentir de las mujeres de su siglo. Sin embargo, es difícil identificarse hoy con sus aseveraciones. Los paradigmas de la mujer del siglo XXI han cambiado. Siguiendo el juego de sus preguntas, ¿qué es lo que más nos interesa a las mujeres de hoy? ¿El hombre? No. Nos interesa otorgarle sentido a nuestra vida, nos interesa crecer, conocer, ampliar nuestros horizontes, nos interesa instruirnos para poder cumplir una función en el mundo que nos tocó vivir, nos interesa que nuestra voz sea escuchada y levantarla cuando algo no nos parezca correcto. ¿Es el hombre nuestra fuente de inspiración? No. Nuestra fuente de inspiración es el mundo que nos rodea, el que observamos atentas para absorber cada uno de sus matices. ¿Es el hombre nuestro desafío? No. Nuestro desafío es ser parte de los nuevos paradigmas que rigen el mundo, como algunos de los que hemos enunciado al principio: desarrollar nuestro Ser, unirnos al Nosotros, transformarnos en Líderes. ¿Es el hombre nuestro enemigo? No. Nuestros enemigos son los prejuicios y discriminaciones de las cuales aún somos víctimas. ¿Es el hombre nuestro rival estimulante? A veces. ¿Nos peleamos con él? A veces. ¿Podemos seguir sin el hombre con quien nos peleamos? Definitivamente sí. No solo podemos seguir, sino que queremos seguir sin él. No necesitamos colgarnos del cuello de un hombre con quien no somos felices, no queremos vivir relaciones tóxicas. Creemos en nuestra valía. ¿Somos interesantes porque a los hombres les gustan las mujeres interesantes? ¡No!!!!. Somos interesantes porque nos interesa el mundo, porque somos parte de él, porque incidimos en su devenir.

Estoy segura de que todas las mujeres que lean esta columna, y también muchos hombres, estarán de acuerdo conmigo. Definitivamente nuestros paradigmas han cambiado y vale la pena recordarlo.