Moda

Mule shoes: un clásico que se reinventa

Desde Oriente influenciaron el vestuario de la monarquía europea, siglos más tarde potenciaron la sensualidad de Marilyn Monroe, fueron parte de la locura de la década de los 70 y finalmente en los 90 se convirtieron en un must de la icónica Carrie Bradshaw en la popular serie Sex and the City. Los mule shoes o zapatos sin talón regresan una y otra vez, y este verano lo hacen con nuevas texturas y materiales.

  • constanza.espinoza

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Foto: Agencias

interiorDesde la temporada primavera-verano 2014 que las casas de moda han incluido este tipo de calzado en sus pasarelas. Fue el caso de Fendi, Altuzarra, Nonoo, Céline y Victoria Beckham, y para sus últimos desfiles de lo que promete ser la temporada veraniega 2016 las firmas de Sonia Rykiel, Hermès, Hugo Boss, Jenny Packham, Givenchy, Oscar de la Renta, Proenza Schouler y Gucci lo sumaron en propias y muy diferentes versiones: con taco grueso y cuadrado, bajos y de punta alargada o con un tacón finísimo y detalles en el frente que recuerdan los utilizados por la actriz Kirsten Dunst en la película María Antonieta (2006), de Sofía Coppola.

La versión americana de la revista Vogue los catalogó como el “zapato del verano” durante la última época estival del hemisferio norte. Las celebridades se sumaron a la tendencia y fue común verlos en los looks de Miranda Kerr, Sienna Miller, Olivia Palermo y Beyoncé. “Los mule son una de las huellas más icónicas de mediados de los noventa que hoy regresan con variaciones en sus texturas y materiales de confección”, cuenta la productora de moda Tefa Bastías. “Este diseño de talón descubierto ha mutado, y lo interesante es cómo el taco se ha convertido en parte importante de esta reinvención, como lo propuesto por Céline o Kenzo, que juegan con la geometría y el metal”, complementa.

Doble T: talones y tobillos a la vista “Los considero un modelo bonito, pero para que logren estilizarnos hay que mostrar siempre los tobillos, además que son zapatos prácticamente diseñados para exponer esta zona femenina”, dice la productora de moda y coolhunter Myriam Belviso. Pitillos y boyfriend jeans recogidos, culottes, faldas y vestidos son las prendas ideales para ser complementados con unos mule. “Con este tipo de calzado podemos levantar fácilmente un outfit simple como unos pitillos y una blusa para, por ejemplo, ir al trabajo o utilizarlos con un vestido de corte clásico”, propone Tefa Bastías. Un detalle no menor: “Es fundamental mantener muy bien cuidados nuestros talones ya que aquí reside un punto de atención importante del look”, agrega.

De una habitación a la Gran Manzana Los primeros mules con tacón aparecieron en el siglo XVII y eran utilizados por mujeres y hombres. Tienen su origen en las babuchas, calzado típico del mundo musulmán, que se caracterizan por ser destalonadas y terminar en punta. Su influencia está dada por las relaciones políticas entre Oriente y Europa en esos años. En el siglo XVIII los mules se confeccionaban en seda y se ornamentaban con cintas y bordados, pero eran de uso exclusivo para llevar al interior del hogar. ¿La razón? Al enseñar el talón y parte de los tobillos de la mujer era considerado un objeto sensual, por lo tanto vetado para las calles. Recién en la década del 50 Marilyn Monroe revivió este particular calzado y en los 70 se convirtieron en un modelo que era común de ver, pero su boom tuvo que esperar hasta los años 90, con la popular serie Sex and the City y su protagonista Carrie Bradshaw, una fanática de los zapatos (especialmente de la firma Manolo Blahnik), personaje que episodio tras episodio les dio el impulso que faltaba para transformarlo en un accesorio fashionista.