Vida Sana

Del gimnasio a la playa

El esfuerzo por llegar con el cuerpo soñado a las vacaciones es una meta que una vez que se logra no se debe olvidar por completo, manteniendo la rutina que ayudó a conseguir esa figura veraniega. Aquí los expertos dan tips sobre cómo continuar ejercitando el cuerpo en el lugar de descanso.

  • Revista Mujer

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Ilustración Sofía Valenzuela

400Con el peso del cuerpo

Roberto Urzúa, director de la Escuela de Kinesiología de la Universidad Diego Portales, asegura que lo ideal para reemplazar las máquinas del gimnasio son los ejercicios funcionales, es decir, aquellos que se realizan con el peso del mismo cuerpo, como estocadas, flexiones o sentadillas. Muchas veces ni las rodillas ni los tobillos están acostumbrados a superficies distintas a la de la trotadora, por lo que es necesario usar zapatillas con buena amortiguación para el asfalto y que no sean solo bonitas: correr con las onderas ‘panchas’, por ejemplo, asegura una fascitis plantar (inflamación de la planta del pie).

En arena firme

El mejor horario para hacer actividad física es en la mañana, entre 6 y 10 a.m., afirma Felipe Cosio, personal trainer de Balthus Vitacura, ya que el cuerpo se estimula y queda activado para el resto del día. Se recomienda empezar con un calentamiento previo trotando por la playa, pero en la parte más firme -donde la arena está más apretada- para evitar lesiones en las rodillas.

Vivan las flexiones

Para la zona superior del cuerpo basta una banca de cemento: los bíceps y espalda se trabajan usándola como base para ir bajando y subiendo al hacer las flexiones con el tronco y piernas estirados. Para los tríceps el trabajo se realiza sentándose en la orilla de la banca con las palmas de las manos apoyadas en esta. Se levanta el cuerpo hacia arriba y al frente, de tal forma que solo pueda sostenerse gracias a los brazos. Estando en esa posición se realizan las flexiones y las repeticiones deseadas, formando con los codos un ángulo de 90 grados. Para trabajar la parte media son ideales las planchas con el cuerpo recto.

Más hidratación

En la playa el sol pega más al reflejarse en el agua, por eso es tan importante el protector solar y una botella con líquido para no morir de sed. “En general con 2 a 3 litros deberíamos mantener un adecuado equilibrio de agua corporal sin deshidratarnos, además también depende de la intensidad del ejercicio, pues en ocasiones se justifica el uso de bebidas isotónicas para evitar la deshidratación y los calambres”, afirma Giselle Muñoz, nutricionista de la Clínica Las Condes. Sin embargo, se debe tener ojo con estas bebidas, ya que algunas pueden tener exceso de azúcar, por lo que Muñoz recomienda que se priorice el agua, pero no solo cuando se hace actividad física, sino también a lo largo del día.