Vida Sana

Yoga nidra: consciencia a medio dormir

No siempre yoga es sinónimo de posturas que obligan a músculos a trabajar o estar luchando porque la elongación no acompaña. Aquí la idea es justamente lo contrario: relajar el cuerpo al máximo en un estado de semi conciencia. Nos invitaron a probar una sesión y esta fue la experiencia.

  • Camila Marnich

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Fotos: Jaime Palma

Me llegó la invitación a probar este tipo de yoga (del todo desconocido por mí), y prometía devolver en una hora de práctica cuatro horas de descanso. Partí a la clase para verificar qué tan descansada lograba sentirme.

El estado de consciencia de este tipo de yoga es distinto a la meditación tradicional: aquí la concentración no tiene un solo foco, sino que busca internalizar los sentidos y mantener a quien lo practica en un estado de semi consciencia (ese que tenemos cuando estamos por quedarnos dormidos) y mantenernos ‘conectados’ por las instrucciones de quien dicta la clase. Esta práctica es antiquísima, la realizaban hindúes y budistas para llegar al máximo estado de meditación, pero se popularizó en Occidente recién durante el siglo XX.

Toqué el timbre de la oficina –ubicada en un tercer piso- y me recibió Paula, la profesora. Bajita y con una gran sonrisa me hizo pasar y elegir un mat. Cuando le pregunté si me sacaba los calcetines me dijo que no era necesario, porque pasaríamos la mayor parte del tiempo acostadas. “Ya…esto es nuevo”, pensé. Por lo general te piden estar descalzo para no resbalarse en el mat, pero bueno, estaba ahí para probar algo diferente. Éramos sólo mujeres en la sala y la mayoría llevó a la sesión su ropa más cómoda: calzas y una polera holgada.

Empezamos la clase sentadas con las piernas cruzadas, y cantamos el mantra “Om” tres veces para relajarnos. Luego nos recostamos. Paula nos indicó inhalar y exhalar con calma, y nos dijo que intentáramos no quedarnos dormidas, pero que si eso sucedía, no había problema.

Por cada respiración nos indicó empezar a enfocar la atención en las extremidades que ella nos indicaba: primero el dedo chico del pie yendo hacia el gordo, pasando al empeine, la planta y el tobillo, y así ir subiendo hasta sentir y relajar la pierna completa hasta la cadera izquierda. Luego se repite el circuito por la derecha. Esta parte me costó, porque soy un poco inquieta y necesito más rapidez en las instrucciones, o al menos más movimiento para mantenerme atenta. Hice mi mejor intento, pero lo logré a medias. “Es una cuestión de práctica” –dijo Paula.

Después de esas instrucciones, tengo recuerdos vagos. Sin darme cuenta me quedaba dormida a ratos, mientras escuchaba sonar cuencos tibetanos a la distancia. Algunas se durmieron tan profundamente que roncaron durante toda la meditación semi consciente. No podía culparlas, yo misma estaba luchando con mi cuerpo para que no se me abriera la boca mientras descansaba.

No sé cuánto tiempo pasó hasta que Paula nos empezó a hablar para que “volviéramos” poco a poco… La verdad es que estaba tan cómoda, relajada y descansada que se me hizo difícil incorporarme.

Finalizamos la clase sentadas en posición de inicio (a lo indio) y repitiendo “Om” en cascada, es decir, cada una empezaba y terminaba según lo que durara su inhalación y exhalación, y debo admitir que fue muy armonioso oírlos y sentir la vibración del sonido en la habitación.

Al terminar la clase todas se vistieron con su ropa de oficina para volver a sus labores. Ninguna estaba preocupada por el tiempo, ya que la sala está ubicada en el sector del metro Tobalaba, y muchas usan su hora del almuerzo para salir de la oficina y desconectarse.

Para mi sorpresa, me incluí en su estado anímico: me sentía descansada y preparada para enfrentar el resto de la jornada. “La idea de esto es hacerse un tiempo para una misma durante el día”, me dijo Paula cuando nos despedimos.

Esta práctica se puede realizar todos los días, pero en Sala de Yoga Tobalaba hacen la clase los viernes, para botar todo el estrés de la semana. No es recomendado para personas que atravesaron un cuadro psiquiátrico o neurológico severo (como psicosis, esquizofrenia o epilepsia), así es que si ha pasado por alguno de ellos, consulte a su médico.

Sala Yoga Tobalaba


www.saladeyoga.cl
Av. Providencia 2608, oficina 33
Metro Tobalaba
(8) 890 45 19