Gastronomía

La Ciudadana

Es un espacio muy original y distinto a lo que estamos acostumbrados: aquí la consigna es reciclaje, todo parece sacado de un basurero y puesto ahí con mucho ingenio.

  • Pilar Hurtado

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Leí sobre este lugar en la revista Finde, de nuestro diario, y paseando un día por el sector de Recoleta, aproveché de almorzar allí para conocerlo. Es un espacio muy original y distinto a lo que estamos acostumbrados: aquí la consigna es reciclaje, todo parece sacado de un basurero y puesto ahí con mucho ingenio. Una jaula con un pajarito recortado en cartón, una ventana vieja con nubes y rayos colgando de la pared como adorno, sillas con cojines todos distintos, una cortina hecha con viejos casetes, una lámpara con media guitarra vieja: el reino del cachureo. Nuestra mesa tenía un mantel de colores y sillas cómodas. Al frente, una vitrina con los postres y los vidrios de la ventana, impecables, lo que contrastaba con la sensación que producen los objetos reciclados. La carta es corta, tiene cafetería, platos, sándwiches y cosas dulces, además de tragos. La oferta es bien original y nos tentamos con algunas de esas opciones. Primero, una limonada con limón de Pica y betarraga, moradita, linda y rica. También un jugo de maíz con albahaca, algo diferente, agradable, pero no necesariamente lo volvería a pedir. Compartimos una entrada de mariscos con pastelera de coliflor gratinada, venían tres choritos, tres machas y tres almejas cubiertas con la pasta y un poco de queso rallado. Lo que más nos gustó fueron los choritos y almejas, ya que las machas se ponen duras fácilmente con el horno, mezcla muy original y que funciona bien. De fondo, yo pedí un sánguche Sacco y Vanzetti, en pan de cúrcuma con canela y berenjenas, con queso mozzarella, pimientos asados, tomate baby y tomillo fresco, estos dos últimos ingredientes no los sentí ni los vi. Pero al margen de eso, el resultado no funciona mucho, ya que el pan -bien rico- no puede cortarse más delgado (es de molde) y el grosor de las tajadas impide disfrutar de los otros ingredientes, yo lo haría como dos canapés abiertos. El otro plato fueron las prietas Chicho Allende, guiso de sangre, leche de coco y almendras sobre mil hojas de papas con pesto de albahaca y chocolate bitter, dice la carta. Rarísima la mezcla, por eso la pedimos, pero el plato estaba increíblemente rico y equilibrado, las papas con cáscara, doradas y delgadas, y este guiso de prieta abierta, donde la leche de coco entrega untuosidad única, en verdad nos gustó mucho y volvería para comerlo otra vez. Terminamos con buen café turco con cardamomo y un trozo de kuchen de mango fresco y manjar que estaba cumplidor, aunque la masa de abajo era muy gruesa. En suma, toda una sorpresa este lugar.

Consumo: todo lo descrito $18.800.

NOTA: 5.7 / Loreto 260, Recoleta. Teléfono 02 27313132.