Hombres

Gastón Salgado

Este actor, que pertenece al elenco de la serie de TVN Juana Brava, cree en el poder de la pantalla para mostrar realidad. “En cámara no se puede falsear, se nota la mentira”, por eso ha transformado su cuerpo en varias ocasiones para ponerse ‘en la piel’ de sus personajes.

  • Josefina Strahovsky

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Foto Rodrigo Cisterna

interiorComo su ídolo Robert DeNiro, Gastón Salgado (30) sabe de transformaciones. De subir y bajar de peso para un personaje, de aumentar su masa muscular con un intenso entrenamiento físico (y meses después reducirla drásticamente) y de estudiar un idioma diferente para ponerse ‘en la piel’ de un personaje. Esa, asegura, es la razón por la que decidió convertirse en actor y dejar el oficio familiar: la electricidad. “Mi papá es electricista, y trabajar con él era lo más obvio”, cuenta. Pero “lo más obvio” no era lo que él quería. Después de ejercer y finalmente estudiar actuación se transformó en otro frente a las cámaras.

Su primera oportunidad televisiva fue en El Reemplazante (serie de TVN), donde tenía un papel secundario como narcotraficante. Ahí buscó inspiración en Denzel Washington y su actuación en Gánster Americano. A su personaje en la serie le imprimió un tono amenazante y rudo. Luego vino Sitiados, donde apostó a transformar su físico drásticamente igual que DeNiro en Toro Salvaje (1980).

Aunque no subió los 27 kilos que DeNiro aumentó para el filme del director Martin Scorsese, Salgado logró sumar 8 kilos de músculo a punta de dieta y muchísimo ejercicio. “Me asesoré con un personal trainer, comía siete veces al día, batidos después de entrenar y muchas proteínas. ¡Estaba así! (se muestra grande y abre sus brazos). Después, para Juana Brava tuve que bajar todo porque mi personaje era un ‘paco’ que estaba deprimido y era bueno para tomar”, recuerda. Ahí invocó a Christian Bale en El Maquinista (2004) y a Matthew McConaughey en True Detective (2014).

Ahora que se prepara para subir al ring como Martín Vargas -en la serie de 4 capítulos Pega, Martín, Pega- vuelve a recordar a DeNiro. Al igual que él, tendrá la oportunidad de construir su interpretación con la ayuda del personaje de la vida real, quien lo asesorará en su entrenamiento. “En cámara no se puede falsear, se nota la mentira. La pega de uno es hacer que eso no se note”, sentencia.

Pero asegura que la gente no solo anhela ver actuaciones de verdad, también desean ver las historias que ocurren en sus barrios. Y para él, ese lugar es la comuna de San Joaquín. “Falta que se cuenten las historias de la zona sur de Santiago, pero no desde el arquetipo. La gente quiere ver realidad porque le mienten en todas partes. Lo hacen los políticos, la iglesia, el gobierno… entonces si más encima la tele te miente, ya es como mucho”, recalca. Por eso junto a su productora audiovisual Laberinto Films está desarrollando proyectos basados en la improvisación, donde se cuentan temáticas cargadas de realidad porque, explica, “cuando creas tus proyectos, eliges los contenidos que quieres mostrar”.