Vida Sana

La verdadera dieta de la Clínica Mayo

Se hizo conocida en los años 80 por su propuesta restringida en calorías, grasas y carbohidratos. La dieta del pomelo y el huevo duro la llamaron. Lo que no se sabía es que ese programa no tenía ninguna relación con la institución médica estadounidense; por el contrario, estaba en contra de todo lo recomendado por sus especialistas. Un libro vino a rectificar, aclarar y refundar la llamada ‘Dieta de la Clínica Mayo’.

  • Josefina Strahovsky

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La promesa sonaba tentadora, perder casi 3 kilos en tan solo 1 semana. Al desayuno un café, un pomelo y 2 huevos duros; al almuerzo otro par de huevos duros y ensaladas, y en la noche más verduras acompañadas de carne magra. Nada de grasas, prohibidos los carbohidratos y qué decir del azúcar. Solo proteínas y verduras con una ingesta de máximo 1.000 calorías diarias. Por años así fue como se conoció la dieta de la Clínica Mayo, que se hizo popular durante la década de los 80, como una manera rápida para bajar de peso. Un sistema estricto, restrictivo para perder kilos fácilmente, que no consideraba cambios de hábitos ni el concepto de dieta balanceada. El resultado: menos peso, pero con un rotundo efecto rebote.

Lo que no sabían las miles de personas que siguieron esta ‘dieta’ en estas últimas décadas (y que seguramente volvieron a ganar los kilos perdidos) es que este sistema no tenía nada que ver con la Clínica Mayo, una prestigiosa institución médica con más de 150 años de historia ubicada en la ciudad de Rochester (Minnesota). Tampoco sabían que detrás de esa estricta guía nutricional no había ningún profesional de la salud involucrado. “Nunca hubo una dieta de la Clínica de Mayo hasta que lanzamos este libro hace cinco años. Sí había unas que usando el nombre de la clínica prometían bajar de peso comiendo pomelo o solo proteínas. Por eso, y frente a la actual epidemia de obesidad, nos dimos cuenta de que sí había una necesidad para crear una dieta ‘oficial’ que estuviera fundamentada en el conocimiento científico. Para que quede claro, la guía que está en nuestro libro es la verdadera y única dieta de la Clínica Mayo. Lo otro fue un rumor sin base que solo se apropió del nombre”, asegura al teléfono Kristine Schmitz, instructora de nutrición médica de la Clínica Mayo.

Para revertir la influencia en la opinión pública de esas dietas con el apellido Mayo los expertos en nutrición de este centro de salud se han dedicado los últimos años a impulsar su sistema de alimentación equilibrado, saludable y fundamentado en la ciencia que se explica muy didácticamente en el libro La Dieta de la Clínica Mayo. “Lo que proponemos no es una dieta exprés, sino una modificación de la conducta y cambios de hábitos”, explica Schmitz.

Un camino consciente al peso ideal

Cambiar de hábitos. Suena fácil, pero cualquiera que haya realizado una dieta en su vida sabe que eso es lo más difícil de lograr. En términos generales, asegura Schmitz, sabemos qué nos hace bien y cuáles alimentos deberíamos dejar de consumir. El problema: la tentación de los alimentos ricos en grasas y azúcar es más fuerte. Pero tan seguros están de su enfoque integral en la Clínica Mayo, que aseguran que su programa está “diseñado para ser la última dieta que necesitarás en tu vida”. El sistema está divido en dos fases: Lose It (piérdelo) y Live It ( vívelo). La primera parte (piérdelo) está diseñada para bajar de peso rápidamente basándose en las que ellos llaman ‘las reglas de 5’ (ver recuadro).

“Seguir estos pasos puede ser incluso más difícil que una dieta exprés, pero incrementa las posibilidades de bajar de peso para siempre. Lo que ofrecemos es un enfoque que promueve la conciencia y que te enfrenta a las oportunidades de una mejor alimentación”, asegura Schmitz. Esta primera fase se recomienda ser seguida al pie de la letra durante dos semanas para luego seguir con la segunda parte del programa: Live It (vívelo).

Un ‘dieta’ para toda la vida

“Es fácil quedarse en resultados rápidos, pero si no cambias de hábitos ni te preocupas de mantener lo que habías logrado rápidamente volverás a lo mismo y ganarás el peso perdido. Por eso nuestro objetivo es fomentar los cambios graduales, pero que sean para toda la vida. Algunas de las cosas que recomendamos parecen demasiado básicas, pero son las medidas más seguras para que el cambio sea para toda la vida”, explica Schmitz.

Por eso, al hojear este libro, en una primera instancia llama la atención que nunca se encuentre un ‘dieta’ predeterminada para la semana. Lo que sí explican es el tamaño correcto de las porciones, qué significan en la dieta los diferentes nutrientes, qué es una caloría y cuántas se necesita consumir al día, cómo leer una etiqueta nutricional, cómo preparar la lista del supermercado, cómo adaptar una receta a una versión más saludable y, lo más importante: cómo enfrentar situaciones cotidianas como el estrés, la ansiedad, los viajes (y sus respectivos cambios en la alimentación) y las ‘recaídas’ de la dieta, entre otras situaciones. Ellos bautizaron esos momentos como ‘obstáculos para la nutrición’.

“Acá la motivación es esencial. Por eso este texto recalca que tenemos que ser pacientes, porque este es un proceso a largo plazo, pero con resultados verdaderos. Promovemos mantenernos firmes con esas decisiones saludables aunque la idea no es sentirse culpable si es que tomas una mala decisión, lo importante es sostener los hábitos adquiridos de manera general, tener una relación sana con la comida y aprender a disfrutarla”, recalca la especialista de la ‘verdadera’ Clínica Mayo.

Las reglas de 5


En la primera etapa de este plan de nutrición estas son las reglas fundamentales para perder peso en forma saludable.

• Incorporar 5 hábitos:

1. Tomar desayuno

2. Consumir frutas y verduras

3. Ingerir cereales integrales

4. Comer grasas saludables

5. Moverse

• Perder 5 hábitos:

1. No ver televisión mientras se come

2. No consumir nada de azúcar

3. Nada de snacks procesados (galletas, papas fritas, chocolates, helados, etc.)

4. Moderar el consumo de carnes y grasas

5. Comer más en casa, y si se sale, que la comida se ajuste a las reglas del programa

• Adoptar 5 hábitos extra:

1. Llevar un registro de lo que se come

2. Llevar un registro de la actividad física

3. Moverse más (lo recomendado es más de 60 minutos al día)

4. Ingerir comida ‘real’ (se refiere a fresca o que puedas cocinar)

5. Escribir y revisar los objetivos diariamente.

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