Belleza

Piel renovada: manual para una exfoliación perfecta

Exfoliar consiste en remover las capas de células muertas de la piel. ¿Cómo se hace?, ¿hay que tratar todas las zonas del cuerpo por igual?, ¿está indicada para todas las pieles? Cuatro expertas responden a nuestras dudas y nos ayudan a elaborar un manual de uso.

  • Ana Muguerza

Compartir vía email

Ahora que comienza el verano vamos a lucir más la piel, así que es el momento de dejarla en perfecto estado. La exfoliación tiene como objetivo favorecer el proceso de regeneración natural de la piel eliminando las células muertas e impurezas que se acumulan en ella. Implica una limpieza más profunda y la podemos hacer en casa con la ayuda de productos cosméticos o elaborando nuestro propio exfoliante. Cómo, cuándo, dónde, son las preguntas que hemos trasladado a un grupo de especialistas.

¿Cuáles son los beneficios de exfoliar la piel?

Según la dermatóloga Claudia Piper, de Clínica Dermatológica Estoril, la exfoliación ayuda a que la piel quede más brillante y suave, y a la vez favorece la absorción de las cremas y los tratamientos, tanto cosméticos como médicos. Sin embargo, hay que tener cuidado con una exfoliación excesiva, ya que “puede resecar, irritar, inflamar e incluso engrosar más el estrato córneo de la piel (la capa más externa, formada por células muertas apiladas que van desprendiéndose poco a poco)”. Además, una irritación constante de la piel podría provocar manchas.

¿Con qué frecuencia se hace?

La frecuencia depende del tipo de piel y el tratamiento que usemos. La doctora Piper explica que una piel gruesa y grasa puede exfoliarse con frecuencia diaria (siempre que no sea una exfoliación agresiva; con productos químicos suaves y según tolerancia), y una piel seca y sensible, a lo más una vez por semana. Los tratamientos exfoliantes realizados por el dermatólogo, llamados peeling químicos (’peeling’ significa pelar), son más potentes y según el ácido usado se realizan semanal o mensualmente. Estos, al ser más intensos, producen resultados más duraderos.

¿Está indicada para todo tipo de pieles?

Según Natacha Quezada, dermatóloga de la Universidad Católica, la exfoliación está especialmente indicada para personas con piel grasa con tendencia acneica. Sin embargo, está contraindicada para quienes tengan rosácea o pieles sensibles ya que puede agravar su condición de base. Quezada opina que no todas las dermis necesitan ser exfoliadas: “La piel es perfecta y la limpieza facial no debe ser agresiva, sino adecuada para cada individuo. Existen jabones y lociones apropiadas para todo tipo”. Si la intención es renovar la piel, para que quede lisa y homogénea, la doctora recomienda acudir al dermatólogo para que planifique un tratamiento abrasivo o peeling.

¿Qué llevan los productos exfoliantes?

En el mercado hay una amplia gama de productos, que podemos agrupar en dos grandes tipos: los llamados mecánicos, que básicamente lo que hacen es ‘raspar’ y arrastrar las impurezas, ya sea con las fibras de una esponja o los gránulos de un scrub -son las cremas o geles que contienen esas partículas que parecen granitos-. Y los exfoliantes químicos, compuestos en su mayoría por ácidos, como el salicílico o glicólico, que disuelven componentes celulares.

La doctora Piper recomienda comprar productos de buena calidad, con registros del ISP (Instituto de Salud Pública) y con concentraciones no muy altas de ácidos -glicólico máximo 10% y salicílico, al 2%.

¿Cómo exfoliamos?

En casa, lo ideal es exfoliar en la ducha con la piel humedecida. Se aplica una pequeña cantidad de crema o gel exfoliante -directamente con las manos o con la ayuda de una esponja o guante- y se trabaja bien cada zona del cuerpo. “Los movimientos tienen que ser circulares y ascendentes, porque así mejoramos el retorno venoso y drenamos la piel, lo que permitirá que los productos para nutrirla penetren mucho mejor”, indica Estefanía Sandretti, de la Clínica de Medicina Estética Donka Avdaloff. Retiramos el producto con agua, secamos cuidadosamente la piel y aplicamos crema hidratante o aceite corporal.

¿Tratamos todas las zonas del cuerpo por igual?

La doctora Claudia Piper explica que las diferentes partes del cuerpo varían en función del grosor de la capa de células muertas (capa córnea) y del nivel de grasa. “La piel facial es sensible; la del escote, delgada, y la de codos y talones, muy gruesa. Lo que es fundamental en todos los casos es una buena humectación posterior”, advierte.

Cuello y escote: hay que tratarlos igual que el rostro. Su piel es muy delicada y la exfoliación debe ser realizada con movimientos suaves, sin frotar, e idealmente con el mismo producto que usamos para la cara.

Rodillas, talones y codos: son zonas con piel más dura y se recomienda exfoliar con un poco más de insistencia.

Espalda y manos: suelen ser las grandes olvidadas. Para la espalda podemos ayudarnos de un cepillo que nos permita alcanzar la zona.

¿Cómo tratamos el rostro?

La piel de la cara es más delicada, y por eso hay que tener más cuidado y utilizar productos específicos. Hay que evitar la zona de los ojos y los labios. La cosmetóloga María Olga Estrada recomienda: “Masajear con movimientos circulares los lados de la mandíbula, pasando por las comisuras de la boca, al lado de las fosas nasales y en los pómulos. Presionar suavemente la piel hacia arriba y luego hacia afuera, pero nunca hacia abajo, pues eso puede hacer que se hunda. No friccionar con fuerza la piel”. En la frente: masajear ambos lados a la vez. Empezar cerca de las sienes y, también con movimientos circulares, moverse gradualmente hacia el centro para después volver a los lados.

¿Hay que exfoliar los labios?

Los labios están cubiertos por mucosa y esta no tiene estrato córneo, que es la capa de piel que exfoliamos, por lo tanto no debe hacerse. Solo debemos preocuparnos de mantenerlos bien humectados. (Dra. Claudia Piper)

¿Por qué es tan importante hidratar la piel después de exfoliar?

María Olga Estrada comenta que al eliminar las células muertas, la piel se deshidrata y de ahí que sea muy importante mantener los niveles adecuados de humectación. Por otra parte, los productos penetran mejor y son más efectivos al estar la piel más permeable.

Según la dermatóloga Natacha Quezada, con la exfoliación se retira el manto graso de la piel y esto no es beneficioso ni saludable. Incluso, en algún caso, podría estimular la producción exagerada del sebo en el organismo y agravar su situación

¿Podemos fabricar nuestro propio exfoliante?

Para el cuerpo: Mezclar sal gruesa con una crema corporal humectante. En este caso no es necesario humedecer el cuerpo antes de aplicar el exfoliante. (Estefanía Sandretti, de Clínica Donka Avdaloff)

Para el rostro: Mezclar media taza de aceite de coco con media de azúcar (preferiblemente morena) y media cucharada de extracto de vainilla. Aplicar en el rostro con movimientos circulares suaves. Enjuagar y aplicar crema hidratante. (Clínica María Olga Estrada)