Vida Sana

El milagro de las aguas termales

Nada le es más esencial al ser humano que el agua, y nada más eficaz para nuestro bienestar que las aguas termales, que nos conectan con las entrañas de nuestro pródigo y generoso planeta.

  • Florencia Sanudo

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En las termas suizas de Vals los turistas no encuentran solo agua, sino una infraestructura diseñada para el bienestar.

Las aguas termales, filtradas durante milenios por las rocas, están cargadas de elementos pródigos para la piel y los tejidos que, a su contacto, se distienden y suavizan, se oxigenan, refuerzan y tonifican. Tibias o calientes, a menudo enmarcadas en un cuadro magnífico, las virtudes terapéuticas de las termas no están reservadas solo a la salud sino también son una experiencia de bienestar y de armonía entre el cuerpo y el espíritu.

La medicina recurre cada vez con más frecuencia al termalismo como complemento de los tratamientos tradicionales para aliviar ciertas enfermedades crónicas. Además de casos de patologías clásicas como el reumatismo y afecciones articulares, también se indica para esas enfermedades de la piel resistentes a los métodos convencionales, como el eccema y la psoriasis. Además las aguas termales brindan alivio y muchas veces remedio a males como osteoartritis, tendinitis crónicas o fibromialgia, una enfermedad que presenta dolores en todo el cuerpo, constante fatiga, ansiedad y nerviosismo. O también para las patologías respiratorias a repetición (bronquitis, infecciones del oído…), pues ayudan a liberar las vías respiratorias, evitando así el uso de antibióticos.

Pero no es necesario sufrir una dolencia para disfrutar de las aguas termales. Puesto que sus beneficios son tanto físicos como mentales, el tratamiento de spa es a menudo aconsejado después de un período de gran fatiga o tensión, de una prueba en la vida emocional o profesional o después de procedimientos quirúrgicos. O simplemente para mimarse un poco.

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Ruinas de las termas de Caracalla, baños públicos de la Roma imperial.

La conquista de Europa

Las termas (del griego ‘thermos’, caliente) fueron una idea griega, que, como sucedió a menudo en la historia, fue mejorada considerablemente por los romanos. Existen restos arqueológicos de estas instalaciones que datan del siglo V a.C. En el 27 a.C. aparecieron las primeras termas públicas (hasta entonces eran privadas) por orden de Marcus Agrippa, amigo y suegro del emperador Augusto. Puesto que Augusto, aconsejado por su médico, debía someterse a baños fríos, estos se agregaron a las salas tibias y calientes. Rápidamente las termas se hicieron muy populares porque, aunque su fin primero era la higiene y el cuidado del cuerpo, también eran centros sociales, de entretenimiento y de negocios. De esa época quedan los restos de las termas de Caracalla, construidas por el emperador de ese nombre en 216 d.C., que podían recibir a mil seiscientas personas a la vez, y las de Diocleciano, las más grandes construidas en la Roma Antigua, inauguradas en 306 de nuestra era.

Con la caída del Imperio Romano los baños públicos devinieron en sitios de conducta licenciosa y fuente de enfermedades más que de curación, una idea sostenida por las autoridades eclesiásticas que no las veían con buenos ojos. Incluso, la Iglesia prohibió los baños a fin de detener (sin ningún éxito) las epidemias de sífilis. Aun así, la gente siguió buscando las fuentes de aguas termales -a las que consideraban santas- para curar todo tipo de enfermedades. En 1326, un fundidor de Lieja (actual Bélgica) descubrió las termas de Spa, que se convertirían en un célebre centro de salud y darían su nombre a los spa de hoy.

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Termas Blue Lagoon en Reykjavick, Islandia.

En el siglo XVIII las clases altas consideraban el baño total como una actividad vulgar (y no es porque las clases bajas se bañaran). Pero esto comenzó a cambiar cuando la reina Ana de Gran Bretaña viajó a Bath, donde había unas termas romanas, para curar su reumatismo. Desde entonces la ciudad se transformó en la capital social de Europa, a donde acudían por los baños todos los ‘rich & famous’ de la época. Muchas otras ciudades copiaron el modelo. Al siglo siguiente los beneficios del agua mineral eran alabados por todos los médicos del mundo y el termalismo conoció un éxito excepcional. Se construyeron spas en muchas ciudades europeas como Carlsbad, Marienbad o Baden-Baden, y su éxito fue tal que hasta se crearon líneas férreas para que pasaran cerca de ellas. ¡No había vacaciones más chic!

Vals, maravilla arquitectónica

Por cierto, termas hay de muchos tipos: al estado natural, al aire libre, cubiertas, clásicas, modernas. Las hay banales, hermosas y excepcionales. Entre estas últimas se destacan las termas Vals, en medio de las montañas suizas, a 1.250 metros de altura. Construidas entre 1993 y 1996, hicieron célebre a su conceptor, el arquitecto suizo Peter Zumthor, quien recibió luego el premio Pritzker, el ‘Oscar’ de la arquitectura. Poco después fueron clasificadas monumento nacional y son objeto de una devoción particular por todos los apasionados de la arquitectura.

Situadas junto al hotel del mismo nombre, se encuentran semienterradas a fin de preservar el paisaje y bajo un techo cubierto de césped, cuyos intersticios de vidrio permiten la entrada de una luz azimutal que aclara sutilmente el interior. El agua -rica en calcio, sulfato, hidrógeno, carbonato y hierro- se reparte en tres piscinas interiores a 32º, 42º y a 14º, otra cubierta de pétalos de flores y una fabulosa piscina exterior, frente a la montaña. Además, ofrece grutas secretas, hammam, potentes chorros vivificantes y hasta un baño acústico con fondo de sonidos de ballenas, ¡donde se invita a los turistas a cantar!

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Un apacible rincón en las termas de Vals (Suiza).

Cada agua, su característica

Ricas en azufre
Son particularmente eficaces en el tratamiento de las mucosas, de las vías respiratorias y de la epidermis, además la acción del azufre sobre las articulaciones y los huesos es muy benéfica. Se usan para el tratamiento de las secuelas de las quemaduras graves y afecciones crónicas como la psoriasis y cicatrices importantes.

Ricas en bicarbonatos
Contienen anhídrido carbónico, consecuencia de la disolución del oxígeno en el agua. Calmantes y cicatrizantes, estas aguas son muy útiles en el tratamiento de las vías respiratorias y en la dermatología, muy benéficas en casos de insuficiencia circulatoria y tienen un efecto diurético y laxante, esencial en las curas de adelgazamiento.

Ricas en silicio
El silicio ejerce una acción general de cicatrización pues favorece la regeneración celular. Esta propiedad le confiere excelentes resultados en la restauración de las mucosas y un notable efecto sobre la piel.

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Termas Tabacon, Costa Rica.
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Termas Saturnalia, Toscana, Italia.

Ricas en magnesio
Esta agua termal que se bebe tiene efectos depurativos, muy útiles en los tratamientos para adelgazar. Paralelamente, este oligoelemento posee virtudes sedantes que favorecen la recuperación del sueño. De manera general, el magnesio favorece la tonicidad de las fibras musculares, ideal para los problemas de circulación.

Termas de aquí y de allá

Pamukkale, Turquía
De una belleza extraña, estas fuentes, muy conocidas en la Antigüedad, fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1988.

Saturnia, Italia
Las bondades de estos manantiales de agua, que mantienen una temperatura constante de 37 ºC y rompen en un salto de cuatro metros, ya eran conocidas en la Antigüedad. Un gran spa natural al aire libre.

Blue Lagoon, Islandia
Se encuentra en un campo de lava en la península de Reykjanes, al suroeste de Islandia, cuyas aguas vaporosas son parte de una formación de lava. La temperatura del agua en el baño y la zona de natación de la laguna tiene una media de 40 °C

Tabacon Arenal Hot Springs, Costa Rica
Geológicamente, las aguas termales de Tabacon son 97% provenientes de la lluvia y 3% del magma. Las aguas suben a la superficie acarreando minerales de los estratos rocosos.

Dunton Hot Springs, Colorado, EE.UU.
Situada en las montañas San Juan, en las afueras de Telluride, las antiguas cabañas de mineros fueron transformadas en cabañas de lujo en uno de los resorts más exclusivos del mundo. El termalismo es uno más de los servicios que se ofrecen, así como una gastronomía deliciosa, y pueden disfrutarse en dos piscinas o en el mismo río.

Termas chilenas

También en nuestro país hay muchas estaciones termales. Entre ellas se destacan:

Termas de Puyuhuapi, en la Carretera Austral, en un hotel de lujo en un fiordo, con piscinas exteriores e interior, un pozón natural y un spa completo.
Termas de Puritama, a 30 km de San Pedro de Atacama, en un enclave montañoso, camino a los géiseres de El Tatio.
Termas de Jahuel, a 98 km al norte de Santiago. Cuenta con piscinas termales exteriores e interiores y spa.
Termas de Cauquenes, ideales para comer y descansar. El hotel es reconocido por su cocina de alta calidad.
Termas de Quinamávida, a 16 km de Linares (a 307 km de Santiago), donde se ofrecen masajes con barro, arcilla y vinoterapia.
Termas de Chillán, en la Región del Biobío, forman parte de un complejo de tres hoteles. Cuenta con piscinas de agua dulce, de agua termal y spa termal.
Termas Geométricas, en las cercanías del Parque Nacional Villarrica, con más de veinte pozones, tres de agua fría, rodeado de bosques.
Termas de Malalcahuello, en la Araucanía andina. Ofrecen terapias de fricción, vibración y movimientos de tejido.
Termas de Puyehue, cerca de Osorno, en el parque nacional del mismo nombre, con hotel todo incluido, 5 estrellas, piscinas exteriores, interiores y spa.

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Termas de Vals, Suiza.