Moda

¿Quién es Olivier Rousteing?

El jueves H&M puso a la venta la colección creada en colaboración con este joven diseñador francés ya convertido en una celebridad de la moda. La cadena sueca nos invitó a Nueva York a presenciar su presentación mundial. Allí averiguamos por qué Rousteing está en camino de convertirse en uno de los diseñadores más influyentes de su generación.

  • Paula Olmedo

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Por Paula Olmedo, desde Nueva York Fotos H&M / Getty Images

01-400En los años 50 las mujeres más elegantes de Europa querían verse enfundadas en un vestido diseñado por monsieur Pierre Balmain. Sus líneas, terminaciones, telas y caída de los diseños las embellecía porque el maestro admiraba las formas femeninas y sabía exactamente qué hacer para destacar lo mejor de cada silueta y dejar felices a sus clientas. Ellas, por cierto, eran mujeres de muchos recursos y sus vestidos Balmain eran ya entonces un lujo. En esa época el modisto se enteró de que una de sus costureras iba a casarse y decidió hacerle un regalo excepcional: su traje de novia. La chica, quien seguramente había pegado botones y cosido las bastas de muchos otros trajes nupciales, nunca imaginó que iba a entrar a la iglesia vestida así, pero era la forma que tuvo su jefe de acercar su arte a quien no podía pagarlo.

Más de cincuenta años después el director creativo de Balmain, Olivier Rousteing (30), hizo prácticamente lo mismo. Recibió la invitación de H&M para diseñar en conjunto la colección que la cadena sueca realiza desde hace 11 años con grandes diseñadores y aceptó feliz. Muy feliz. Porque en tiempos en que verdaderos talentos quedan en el camino por falta de financiamiento o colapsan antes las presiones de la industria, él goza de mucho éxito y no le molesta aumentarlo. Las prendas con etiqueta Balmain están desde el jueves pasado en 250 tiendas H&M alrededor del mundo, donde compradores ávidos de vestir una pieza diseñada por él las pudieron obtener a un precio muchísimo menor al que les cobrarían en cualquier tienda Balmain. “Fue como un sueño hecho realidad, ser parte de la historia de la compañía es un honor, un privilegio, es algo que celebra una visión y un sentido estético”, dijo en una conferencia de prensa el día de la presentación mundial de esta alianza en Nueva York. “Cuando era más joven y empecé a ir a desfiles, pensaba ‘oh, Dios mío, me gustaría poder pagar esta chaqueta, esos pantalones’. Recuerdo mi sentimiento de frustración por no poder darme esos lujos. Sé que mis seguidores en Instagram sueñan con algunos de mis diseños y ahora, gracias a H&M, podemos hacer que suceda”, aseguró Rousteing.

Para H&M también fue un logro importante: este no es un diseñador cualquiera, no es solo un joven talentoso. Es el artífice del éxito comercial del que goza Balmain por la imagen renovada, joven y fresca que le aportó Rousteing a la marca, pero también gracias a que el diseñador maneja como pocos su imagen en las redes sociales. Al cerrar esta edición tenía 1,6 millones de seguidores en Instagram, cifra similar a nombres más antiguos en la industria como Karl Largefeld o Stella MacCartney. Pero lo que publica el francés no son siempre sus diseños ni adelantos de sus colecciones, sino su intensa vida social en compañía de modelos como Kendall Jenner, Gigi y Bella Hadid, Cara Delevingne y Alessandra Ambrosio, por nombrar algunas. También celebridades como Rihanna, Kim Kardashian, Jennifer Lopez y Justin Timberlake. Este séquito participa en sus desfiles, campañas publicitarias y, sobre todo, en sus fiestas, a las que suelen llegar vestidos con los diseños de su amigo. Rousteing bautizó a este popularísimo grupo de fans como el “Ejército Balmain” (vean qué pasa cuando ponen el hashtag #BalmainArmy en la redes sociales), pero hoy cualquiera que suba una fotografía suya usando la ropa Balmain y recurra a esta etiqueta, de alguna forma se convierte en parte de ese ejército fashionista. Eso es algo que Rousteing calcula y valora: “Me encanta la moda porque me encanta hacer ropa, pero creo que también la moda ayuda a lograr una visión de diversidad y al mismo tiempo de unidad”, dijo. De ahí que el hashtag de esta colección low cost para H&M sea una variación de Balmain Army que también alude al sentido de pertenencia: #HMBalmaination (la Nación Balmain ). Él dejó claro su preferencia: “Esto me gustó más que construir el Ejército Balmain, porque podría llegar a más personas, de diferentes edades y distintos continentes. Para mí esto es como construir una nación que cree en el universo Balmain, en su ADN. No importan la edad ni el presupuesto, estamos construyendo una nación real con una visión real”.

De modo que el beneficio es mutuo, todos ganan. Y es un efecto que el diseñador ya conocía cuando recibió la invitación, porque hace 10 años, cuando él era un asistente en Cavalli, H&M lanzó una colaboración con esta casa italiana de moda y Rousteing, recién dando sus primeros pasos en la industria, fue testigo de ese proceso.
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Rousteing antes de Balmain

El discurso sobre la diversidad es algo que le queda bien a Rousteing. Sabe cómo reforzarlo para que nadie dude de sus palabras, y lo hace recurriendo a su propia biografía. “Soy huérfano, no conocí a mis padres biológicos y para mí fue importante construirme una identidad. La moda jugó para mí un rol fundamental en ese sentido”, dijo en Nueva York ante los periodistas. Pero todos los que estaban ahí ya lo habían oído. Es un relato al que recurre con frecuencia cuando da entrevistas. Rousteing fue adoptado cuando tenía un año por una oftalmóloga y un gerente de empresa portuaria. Creció en Burdeos y al terminar el colegio se trasladó a París para entrar a estudiar a la Escuela Superior de Artes y Técnicas de la Moda. En 2003 se graduó y entró a trabajar como asistente del diseñador italiano Roberto Cavalli. Al poco tiempo se convirtió en el director creativo de la división prêt-à-porter para mujeres. Se incorporó a Balmain en 2009, donde trabajó en estrecha colaboración con Christophe Decarnin, director creativo de la casa de moda francesa desde 2006.

El 26 de abril de 2011, a los 24 años de edad, Olivier Rousteing reemplazó a Decarnin como cabeza creativa. Nunca ha criticado a su exjefe en público, pero pronto quiso marcar la diferencia, orientando sus creaciones hacia una estética que realza las texturas, las siluetas y pone el acento en un trabajo manual altamente detallista. Los bordados, las perlas, piedras y mostacillas cosidas a mano son parte de su sello. Y pese a lo difícil que resultaba producir piezas con tanto trabajo a un precio razonable, H&M decidió aceptar el desafío para que su colección fuera inconfundiblemente Balmain. Ann Sofie Johansson, consejera de creación de H&M y pieza clave en la producción de estas alianzas con diseñadores, contó que ese fue uno de los aspectos más complejos y a la vez fascinantes de trabajar con Rousteing. “Todas las piezas fueron difíciles de hacer, pero especialmente el vestido blanco y negro de terciopelo en el que hay 250.000 perlas. Eso toma tiempo. Pero el resultado es muy bueno, tengo que decir, y ahora sabemos que podemos hacerlo”. Y al preguntarle a Rousteing cuál era su pieza favorita de la colección, el tema nuevamente deriva hacia las perlas. “La chaqueta de doble botonadura con las perlas y el terciopelo que Kendall (Jenner) llevaba cuando anunciamos la colaboración. Me encantan las perlas porque son parte de mis primeras temporadas. Me traen un montón de recuerdos. Hoy veo esas perlas en H&M y es como la celebración de una estética, y me hace muy, muy feliz y estoy muy orgulloso de que esta chaqueta va a estar en las tiendas”.

LA COLECCIÓN


Las piezas de la colección H&M x Balmain son 110 e incluyen accesorios y vestuario para mujeres y hombres. Hay anillos, collares, cinturones, zapatos, vestidos, pantalones, blusas, chaquetas y abrigos en un estilo ciento por ciento coherente con la imagen de Balmain que Rousteing ha construido en los últimos años. Cada creación está pensada para transmitir exceso, guiños ochenteros y un estado permanente de celebración. La primera vez que se mostró completa al público fue el 20 de octubre en Nueva York, en un desfile que contaba con prácticamente todo el ‘Ejército Balmain’. El diseñador no se conformó con mostrar cada prenda varias veces en distintas opciones de combinación, sino que se encargó de fabricar la colección en colores que nunca estará a la venta y que creó solo para hacer más atractivo ese show. Por si eso fuera poco, el desfile terminó con un recital de los Backstreet Boys.