Vida Sana

Carola Varleta, alineada y más fuerte

La actriz ha hecho suyo el Método DeRose, que, sin ser yoga, incluye muchas posturas; sin ser baile, contempla coreografías, y sin ser un deporte, requiere rutinas de ejercicio. Es más bien un estilo de vida que ha potenciado su estado físico y emocional, una fórmula que ocupa como herramienta para el trabajo, la cotidianidad y, sobre todo, para vivir en sintonía con sus intereses.

  • Macarena Anrique

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Producción: María Jesús Ansoleaga Fotos: Nicolás Abalo Maquillaje: Darwin Rodríguez para Lancôme

“Me siento más segura con mi cuerpo y con lo que puedo hacer. Después de cada clase salgo de acá como dueña del mundo, con cada músculo que se trabajó activado, sintiendo que me oxigené, con una voluntad tremenda, con ganas de querer hacer cosas, empoderada y alineada”. Así se describe la actriz Carola Varleta después de seis meses trabajando con el Método DeRose.

Dice que lo aprendido le permite encontrar la mejor versión de sí misma, una frase que -asegura- es como mejor puede resumir lo que ha logrado: “Es una hora que me regalo dos veces a la semana para poder estar en mí, tranquila, hasta para tener mejor salud. ¡Impresionante! No me he enfermado hace mucho rato. Y eso tiene que ver con el todo, en cómo estoy trabajando mi cuerpo”.

El Método DeRose utiliza técnicas corporales y posiciones que se encadenan como coreografías. También emplea herramientas para respirar, mentalizar y meditar. Otras veces son clases teóricas o actividades, por ejemplo, en torno a la nutrición saludable y vegetariana. Todo se aprende en una casona de la comuna de Las Condes que alberga la escuela del método en Santiago, un espacio cultural al que se accede con una cuota para cierta cantidad de clases.

Carola se mueve con soltura ahí, como en casa, y aunque su instrucción todavía la sitúa en el nivel de principiantes está pronta a aprender las técnicas de la etapa intermedia. “Ya conoce el control de las emociones y del estrés, cómo potenciar la energía y la vitalidad. En el nivel intermedio el impacto será mucho más fuerte”, dice Luiz Furtado, instructor y director de la escuela en Santiago.

De adentro hacia afuera

01-300Todo comenzó cuando grababa En Casa se Come Mejor, programa que conduce en 13C, y viajó a Buchupureo para entrevistar a Valentina Doren, exdirectora de la escuela que imparte el método en Santiago. “Valentina cocina muy rico, muy natural, muy macrobiótico. Todo eso me llamó la atención. También me gustó su armonía general, desde lo físico hasta lo que piensa y siente. Me llamó la atención que dejara Santiago para instalarse allá, dedicarse al surf, vivir de una manera mucho más armoniosa. Conversando, surgió el tema de la escuela del Método DeRose y sentí curiosidad por ese lugar donde se preocupaban desde las relaciones humanas hasta de tu cuerpo”, cuenta la actriz.

Fue probar la primera clase e inmediatamente sentir el click de estar en el sitio preciso. “Me sentí muy a gusto. Preocuparse del físico es algo que va más allá de lo estético, parte de adentro, y siento que acá eso se completa. Pienso que el sistema de vida que llevamos en Santiago es realmente poco armónico, entonces, esto es como una búsqueda para sentirme bien conmigo misma”.

Para quien no lo ha vivido puede ser difícil comprender el método. Yendo a lo particular, ¿cómo es una clase? Uno pasa por distintas etapas, primero hay trabajo de respiración, concentración; así se va limpiando el organismo. Luego hay elongación y trabajo de fuerza. En ese sentido es supercompleto. Después viene la parte de relajación. Es un trabajo exigente que requiere mucha concentración.

Y desde el comienzo hasta que ya llevas algunas clases en el cuerpo, ¿cómo va ayudando? Yo empecé sin ningún tipo de prejuicio, aceptando mi cuerpo. Por ejemplo, si bien no tengo buena elongación, de a poco fui mejorándola. La práctica de las diferentes posturas tiene que ver con el cómo uno enfrenta la vida, los problemas. Eso me fue haciendo mucho sentido también, porque hay posturas que cuestan más y, en el fondo, si las vas superando, también vas avanzando en tu vida. Inconscientemente trabajas la voluntad. Hay técnicas corporales de resistencia y el proceso va generando una fortaleza que proyectas en la vida para superar obstáculos. Dos o tres minutos con una especie de plancha que sostener, por ejemplo.
Clase a clase te vas superando, no en comparación con el resto, sino contigo misma. Después en la vida cotidiana te das cuenta de que puedes, que es una cosa de voluntad.

Una mujer más fuerte
02-300El método enseña más de 50 técnicas de respiración, cada una con ritmos distintos, pensados, por ejemplo, para energizar, calmar o concentrar. Las técnicas corporales pueden estar aprendiéndose toda una vida: suman más de dos mil y se complementan con rutinas de ejercicios. A Carola le ayudó especialmente para su desempeño en la obra 80’s El Musical, estrenada en agosto pasado: “Me sirvió mucho, desde lo físico hasta lo emocional, por eso digo que esto es como un todo. Para el musical trabajamos especialmente clases de consciencia corporal, de coreografía y respiración. Incluso para tener más energía, porque estaba sobreexigida con los ensayos.

Y en el día a día, ¿cómo resulta útil? Desde que entré siento que tengo más herramientas, desde cómo tomar decisiones hasta cómo enfrento ciertos obstáculos, cómo uso mi cuerpo. Me siento mucho más fuerte, con más energía, mayor elongación, mejor resistencia.
A punto de salir al escenario, las técnicas de respiración me sirven para aminorar nerviosismo, mantener mi centro. En el día a día, para concentrarme en tareas cotidianas. Yo soy actriz, me enseñaron a respirar bien, entonces son herramientas que sé usar, no son tan lejanas a mi vida, pero es reincorporarlas para activarlas en la vida diaria.

Una filosofía práctica


El brasileño Luis Sergio Álvarez DeRose sistematizó el método que lleva su apellido en la década de los 60. Se describe como una cultura para extraer el máximo potencial personal, un estilo de vida que ayuda a deportistas y profesionales de diferentes ámbitos. Aunque el sistema trabaja posturas que vienen de la cultura india y otras se comparten con el yoga, la propuesta es distinta. “Las personas aprenden de forma práctica y a través de la convivencia. Miramos el ser humano como un todo, no es un trabajo solo para el cuerpo, también para las emociones y las relaciones con los demás”, explica Luiz Furtado.
Al comenzar se pregunta cuáles son los propósitos. Hay quienes llegan para bajar de peso o lograr mejor elongación, pero eso son efectos colaterales del método, porque en el fondo va con un estilo de vida que incluye alimentación sana y tener buenas relaciones humanas, explican en la Escuela Método DeRose de Santiago.