Moda

María Cristina Bobadilla de Leinonen: glamour y solidaridad

Nació en Linares y a los 22 años conoció a un finlandés de quien se enamoró. Se casaron, se fueron a Europa y allá Cristina se convirtió en amiga de la Casa Dior y ‘embajadora’ de Louis Vuitton en Bruselas. En pocos días presidirá una gran fiesta benéfica en Santiago y quiere que todos sus invitados vivan una gran noche.

  • Revista Mujer

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Por: Soledad Miranda Foto: Rodrigo Cisterna Producción: María Jesús Ansoleaga Maquillaje: Paulina Moure

María Cristina Bobadilla conoció a Markus Leinonen, actual embajador de Finlandia en Chile, hace veinte años, cuando él era cónsul de su país y ella trabajaba en el área de Ceremonial y Protocolo de la Cancillería chilena. Han vivido principalmente en Bruselas, por los cargos que ha desempeñado el diplomático en Naciones Unidas y la OTAN, pero han viajado a Chile muchas veces para visitar a la familia de Cristina en Linares o a pasar vacaciones en distintos lugares de nuestro país.

A ella siempre le gustó el ámbito de las comunicaciones, pero su segunda pasión es la moda, y en ese tiempo en la capital belga pudo relacionarse intensamente con esa actividad al punto que es considerada amiga de la Casa Dior, es invitada a todos sus desfiles en París, y en 2013 fue embajadora de la marca Louis Vuitton en Bruselas.

El comienzo de todo fue una tarde de sábado hace dos décadas, cuando a María Cristina le pidieron que asistiera a un encuentro de cónsules que se realizaría en el restaurante l’Etoile del Hotel Sheraton. “No tenía muchas ganas de ir -recuerda-. Para resumir, en un minuto la embajadora de Venezuela me tocó la espalda, yo giré y ella me presentó a este príncipe vestido de azul (todavía tiene el traje porque le pedí que nunca lo deseche). Para mí fue amor a primera vista. Markus era el cónsul de Finlandia y tenía casi 29 años, se sentó en la mesa a mi lado. En eso empezó una rifa, yo le dije ‘te voy a dar la suerte’ y… ¡justo! Ganó una cena para dos personas en el mismo restaurante…”.

Era una época sin celulares ni redes sociales. Pasaron dos meses sin verse ni hablarse, pero después de ese tiempo Markus la llamó para ir juntos a hacer efectivo el premio. Nuevamente se rompió el contacto, pero a los cinco meses la llamó de nuevo y comenzaron a salir en plan de amigos. Ella se fue de vacaciones, y al regreso Markus le pidió que pololearan, pero en ese entonces a ella le parecía que un simple pololeo era demasiado informal. Pasaron otras dos semanas, la invitó a la residencia de la embajada y la presentó como su pareja. Dos años después se comprometieron y se casaron.

Magia y Dior

Una de las palabras que usa María Cristina para referirse a todo lo que le ha pasado en la vida es magia. También es uno de los términos que Dior emplea en la publicidad de sus colecciones de moda y sus productos de cosmética y fragancias.

Esa coincidencia no es casualidad, porque la embajadora -que recibe ese trato protocolarmente- se había topado con esa marca siendo niña, antes incluso de haber escuchado hablar de París o de haute couture. Con su mamá visitaban mucho a su abuela materna, Aída Vera, que vivía en Talca. Recuerda que cuando iban a tomar té a esa casa, que era muy grande, ella se escapaba del comedor, se encerraba en la sala de baño y abría el tocador donde encontraba un tesoro para sus 6 o 7 años: un frasco de perfume Dior. Desde la primera vez que lo abrió y olió supo que le encantaba, la transportaba a un mundo distinto y más bello. Repetía siempre la experiencia y en una ocasión se dijo: un día voy a ir a París y trabajaré en esta perfumería.

A poco de llegar a Bruselas conoció en un evento a Philippe Le Moult, director de relaciones internacionales de Dior, le contó la historia y él le dijo a Markus: “Creo que tú y Cristina tienen que venir a París a conocer los ateliers de la Casa y ver por qué su abuela usaba Dior”.

Viajaron a Francia y visitaron el edificio de la Avenue Montaigne, donde Christian Dior vivía y montó su primera boutique. “Fue como culminar mi sueño de niña; fue capturar esa sensación infantil y traspasarla a la vivencia de una mujer. Me llevaron a la perfumería y lo primero que me mostraron fue el mismo frasco de perfume que usaba mi abuela. Me puse a llorar…”.

A partir de ese día comenzó una relación con la marca que ya es casi familiar, porque durante 18 años la han invitado a todos los desfiles de prêt-à-porter, couture y haute couture. Solo he faltado a uno, en un mes de enero, porque mi hija menor estaba enferma, miré su carita y no me pude ir”.

Todos los desfiles tienen encanto, pero el evento más espectacular fue el Baile de los Artistas realizado en el palacio de Versalles en 2007. El ‘dress code’ exigía “elegancia extrema” para presenciar el desfile y luego una recepción.
En la moda y en el ambiente diplomático ha conocido a las reinas Fabiola y Mathilde de Bélgica, a Jaime de Marichalar, exmarido de la infanta Elena de España, y a celebridades como Victoire de Castellane, diseñadora de alta joyería de Dior. En una ocasión María Cristina le regaló una pulsera de lapislázuli chileno y luego ella incluyó esa piedra como base en un reloj. Para la realización de la Noche de Chile, presidida por el príncipe Alberto, en Mónaco, Dior la vistió con uno de sus modelos de alta costura, lo que se considera un honor. A ese evento llegó en un helicóptero privado de la marca porque había huelga en los aviones comerciales, y si no hubiera sido por su condición de amiga de la Casa se lo hubiera perdido. En 2013 la marca Louis Vuitton le pidió ser su embajadora en Bruselas, y en esa condición organizó varios eventos inolvidables.

En febrero de este año se instaló en Chile para vivir, con su marido, la etapa de embajadores de Finlandia. En este regreso, un auténtico hito lo constituyó la presentación de cartas credenciales ante la presidenta Michelle Bachelet. Para ese día lució un vestido Dior en color azul con escote imperio y mangas abiertas, y los zapatos que le regaló Vuitton en su despedida antes de volver a Santiago, con un candado enchapado en oro en el talón. “Entrar a La Moneda fue más que emocionante. Caminar por el Patio de los Naranjos era un acto sagrado y solemne. Fue un momento en que llevaba toda mi historia y a mis seres queridos conmigo, especialmente a mi padre. La Presidenta me saludó diciendo: ‘Bienvenida a tu país’, y a Markus, que venía con dos diplomáticas, le dijo: ‘Señor embajador, lo felicito por esta maravillosa delegación’. Él le respondió: ‘Señora Presidenta, mi país ha avanzado y es una gran nación debido a las mujeres’. Me sentí muy bien recibida”.

Noche de magia en Santiago


Este 12 de noviembre se realizará en la residencia de la Embajada de Finlandia una recepción cuya anfitriona será María Cristina y que tiene por objeto recaudar fondos para apoyar el Hogar San José, que funciona en Linares. Esta obra es financiada por el Gobierno de Finlandia después que la embajadora y su madre, Iris Sáez Vera, presentaron a la Unión Europea un proyecto para ese fin. Actualmente acoge a treinta niñas entre 6 y 18 años.

María Cristina ha organizado estas recepciones benéficas anuales -en Bruselas, París y Helsinki- desde que se fundó este hogar para niñas y siempre ha contado con el apoyo de Dior y Vuitton, que participan de diversas formas y regalan productos originales para que sean subastados.