Columnas

Gucci: al mal tiempo nueva cara

En Gucci hacía falta un refresh y llegó de la mano de Alessandro Michele, su nuevo director creativo, quien mostró de forma lúdica y bella una paleta de colores sin prejuicios.

  • mariano.toledo

Compartir vía email

Festejo los nuevos tiempos, los cambios. El de Gucci ha sido una transformación notoria y ¡muy alentadora! La nueva generación italiana de diseñadores ha retomado el mando.

En Gucci hacía falta un refresh. Todo se había vuelto demasiado serio y formal; tan serio como la cara de Frida Giannini, ex directora creativa de la marca (véanla en acción en el documental The Director). Ya pasaron las épocas de Tom Ford, quien supo deslumbrarnos; todavía recuerdo esos magníficos vestidos largos blancos con hoyos en la cintura y piezas de metal dorado flotando brillantes sobre la piel.

¿Qué sucedió con estos magníficos creadores que ahora nos parecen serios y solemnes? Creo que se olvidaron de incluir en sus creaciones un poco de humor y de ingenuidad. El humor es algo que Karl Lagerfeld nunca ha perdido a pesar de su carácter frío y marcial; por eso está vigente.

La fórmula es HUMOR + GRACIA + INGENUIDAD = JUVENTUD. Alessandro Michele, el nuevo director creativo de Gucci, trajo todo esto a la pasarela de la colección SS 2016. Este diseñador se formó en la Accademia di Costume e di Moda de Roma. Trabajó en Fendi antes de entrar en Gucci, allí forjó su lugar por 12 años. Primero estuvo a cargo de la línea de accesorios y joyas, donde se desarrolló con mucho éxito. Esta es su segunda colección ya independizado de su exjefa, Frida Giannini.

Michele nos muestra de forma lúdica y bella una paleta de colores sin prejuicios. Geek o nerd con grandes gafas y el look suavemente retro, expresa un cambio de concepción de la belleza y la sensualidad, ahora más romántica e inocente. La enorme cantidad de accesorios, en perfecta sintonía con la colección, se vende por sí sola. La exageración de algunos símbolos de la marca, como las franjas verdes y rojas, aparecen con mucha fuerza pero utilizadas con gracia y astucia.

Me gustan ciertos detalles de diseño. Observen los vestidos bordados. El artificio de mostrar pliegues y volados como siluetas planas dibujadas, además de novedoso me parece romántico y sutil; de la misma forma dibujó cinturones en algunos bellos vestidos.

Está cambiando el paradigma de belleza. ¿Será que el sexismo como herramienta ha dejado de ser efectivo?

Nos empieza a gustar algo un poco desordenado, desprolijo, informal y menos explícito, y estos atributos vienen con las nuevas generaciones.